Los precios al consumidor aumentaron a un ritmo más rápido de lo esperado en abril en Estados Unidos, en un contexto marcado por el impacto de la guerra en Medio Oriente en los valores de la energía, particularmente, de la gasolina.
Según el informe publicado este martes por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS, su sigle en inglés), el mes pasado la inflación marcó un alza de 0,6% mensual, situando su alza anual en 3,8%, cifras que superan en 0,1 punto porcentual el consenso de los analistas consultados por Bloomberg.
La misma diferencia se observó en la inflación subyacente, que excluye a los elementos más volátiles como energía y alimentos, que registró un incremento de 0,4% mensual y de 2,8% anual. Estos números son a los que presta más atención la Reserva Federal para realizar su análisis.
De esta manera, la tasa de inflación alcanzó su nivel más alto desde mayo de 2023.
La BLS detalló que la energía registró un incremento interanual fue del 17,9%, destacando el salto de 28,4% en las gasolinas. También contribuyeron al panorama el aumento de 3,2% de los alimentos, las tarifas aéreas que se aceleraron un 2,8% y los costos de vivienda que aumentaron un 0,6%.
A la luz de los datos, estratega jefe de inversiones de Innovator ETFs de Goldman Sachs Asset Management, Tim Urbanowicz, planteó que "los mercados ya habían descartado las bajadas de tipos de interés para 2026 antes de la publicación del informe, y nada en los datos sugiere que las subidas de tipos vuelvan a estar sobre la mesa”.
En tanto, el economista senior de Schroders, George Brown, indicó a Financial Times que "dado que los precios del petróleo siguen siendo impredecibles, el peligro reside en que una crisis energética temporal se convierta en algo más persistente",