Las negociaciones volvieron a quedar absolutamente estancadas, luego de que Teherán enviara una contrapropuesta donde exige un alto al fuego en todos los frentes, incluido el de Israel y el Líbano; el levantamiento de las sanciones de Washington; el descongelamiento de sus activos y un control iraní permanente sobre el estrecho de Ormuz, sin ofrecer ninguna concesión en torno a su programa nuclear.
El alto al fuego “está en su momento más débil, después de leer esa basura que nos enviaron… ni siquiera terminé de leerla”, declaró el mandatario estadounidense desde la Casa Blanca. “Nuestra demanda es legítima”, reforzó -en contraste- el vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei.
Con las esperanzas de un pronto final de la guerra nuevamente diluidas, el petróleo retomó las alzas, partiendo la semana con un incremento de 3% en el Brent y el WTI, que cerraron en US$ 104,21 y US$ 98,07, respectivamente.
Aunque se trata de valores todavía lejanos a los vistos en 2022, cuando comenzó la guerra en Ucrania (con el Brent cerrando en US$ 127,9 y el WTI en US$ 123,7 el 8 de marzo de ese año), una prolongación del conflicto, con la consecuente extensión del bloqueo del estrecho de Ormuz, podría complicar el panorama.
Morgan Stanley señala que, si no se logra un acuerdo de apertura de la vía marítima para fines de junio, el crudo podría escalar entre US$ 130 y US$ 150 el barril.Así, plantea que se experimenta una “carrera contra el tiempo”, en función de que el aumento de las exportaciones de petróleo de Estados Unidos y los colchones de crudo de China y otros países son factores que han ayudado a contener el impacto, pero están bajo presión.
De todas maneras, en el escenario base del banco estadounidense, el estrecho de Ormuz reabriría prontamente, marco en el cual el Dated Brent -referencia del mercado físico con entrega inmediata- se ubicaría en US$ 110 por barril este trimestre, US$ 100 en los siguientes tres meses y US$ 90 entre octubre y diciembre.
US$ 104 marcó el barril de Brent este lunes.
EEUU se prepara para más alzas
Las alzas complican el panorama interno de Estados Unidos, donde además se aproximan las elecciones de medio término, con un Partido Republicano en riesgo de perder su supremacía en el Congreso.
En este contexto, Trump está evaluando medidas que contengan el impacto de la guerra en el bolsillo de los estadounidenses.
“Vamos a eliminar el impuesto sobre la gasolina durante un tiempo y, cuando bajen los precios, lo volveremos a introducir gradualmente”, dijo Trump a CBS. El mandatario señaló que aún no se había “presentado realmente” un plan de rescate para las aerolíneas y que “a las aerolíneas no les va mal”.
Más concretamente, el senador oficialista Josh Hawley anunció la presentación de un proyecto de ley que suspende el señalado gravamen, que genera aproximadamente US$ 2.500 millones mensuales destinados al financiamiento de carreteras.
La iniciativa podría tener apoyo bipartidista, considerando que en marzo algunos demócratas, entre ellos el senador Mark Kelly, de Arizona, propusieron suspender el impuesto hasta octubre.
“Si se suspende el impuesto federal a la gasolina, pero el estrecho de Ormuz permanece cerrado, los consumidores apenas lo notarán, ya que los precios en las gasolineras seguirán subiendo”, señaló a Reuters el fundador y presidente de Rapidan Energy Group y exasesor energético de la presidencia de George W. Bush, Bob McNally.
Esta no es la primera medida de la administración Trump para contener el impacto interno.
En marzo se realizó un préstamo de crudo de la Reserva Estratégica de Petróleo, un mecanismo de exchange mediante el cual el Departamento de Energía facilita temporalmente barriles a refinadoras o empresas afectadas por interrupciones de suministro, que luego deben devolver el mismo volumen más un premium en barriles adicionales.
Ese mismo mes, suspendió la Ley Jones, flexibilizando las reglas del transporte marítimo interno, bajo las cuales se exige que el petróleo y combustibles movidos entre puertos estadounidenses viajen en barcos construidos, operados y tripulados por estadounidenses, encareciendo y limitando la capacidad disponible.
Adicionalmente, Indiana, Kentucky y Georgia están tomando medidas para aplicar recortes a los impuestos estatales a la gasolina.