Estados Unidos propuso un nuevo arancel de 25% a productos brasileños luego de que una investigación concluyera que el país sudamericano incurre en prácticas comerciales desleales.
El anuncio, publicado la noche del lunes por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, su sigla en inglés), excluye una extensa lista de productos, entre ellos café, carne bovina, algunas frutas y partes para aeronaves.
Según la USTR, las políticas brasileñas relacionadas con comercio digital y servicios de pagos electrónicos, aplicación de normas anticorrupción, protección de propiedad intelectual, acceso al mercado del etanol y deforestación ilegal “son irrazonables y gravan o restringen el comercio estadounidense” bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio. Representantes del Gobierno brasileño no respondieron de inmediato a una solicitud de comentarios.
Los mercados reaccionaron con relativa calma a la noticia. Este martes el real brasileño se fortaleció 0,4% frente al dólar, mientras que los contratos swap de tasas de interés registraron leves bajas.
“Los aranceles estadounidenses son en gran medida irrelevantes desde nuestra perspectiva porque existen muchas exclusiones”, señaló Álvaro Vivanco, estratega de mercados emergentes de Wells Fargo.
Entre los productos exentos figuran café, carne bovina, pulpa de madera, jugo de naranja y equipamiento para aeronaves civiles. Estos bienes ya habían quedado fuera de los llamados aranceles “recíprocos” de 10% impuestos el año pasado.
Relación bajo tensión
La investigación amenaza con complicar una relación que había mostrado señales de mejoría tras un período turbulento. El año pasado, el Presidente Donald Trump impuso un gravamen de 50% sobre una amplia gama de productos brasileños en medio de crecientes tensiones por los procesos judiciales contra el expresidente Jair Bolsonaro, estrecho aliado político del mandatario estadounidense.
Trump criticó reiteradamente al Poder Judicial brasileño y a la administración del Presidente Luiz Inácio Lula da Silva por el trato dado a Bolsonaro, quien actualmente se encuentra bajo arresto domiciliario. En ese momento, autoridades brasileñas consideraron que los aranceles tenían una motivación política más que fundamentos vinculados a disputas comerciales tradicionales. Las medidas generaron temores de una confrontación más amplia entre las dos mayores economías del hemisferio occidental, aunque posteriormente fueron en gran parte revertidas tras negociaciones entre Brasilia y Washington.
La marcha atrás fue considerada una victoria diplomática para Lula, ya que permitió a su Gobierno argumentar que el diálogo había prevalecido sobre la confrontación y contribuyó a estabilizar los vínculos bilaterales.
Sin embargo, la nueva investigación bajo la Sección 301 surge cerca de un mes después de que Lula se reuniera con su par estadounidense en la Casa Blanca. Ahora, la propuesta arancelaria amenaza con reabrir focos de tensión justo cuando Brasil entra en la recta final antes de las elecciones presidenciales del próximo año, devolviendo las disputas comerciales al centro de la relación bilateral.
Los llamados aranceles recíprocos de Trump —aplicados a la mayoría de las grandes economías— fueron anulados por la Corte Suprema en febrero, por lo que la administración estadounidense está recurriendo a otras herramientas, como la Sección 301, para abordar desacuerdos comerciales.
La USTR indicó que Washington “continúa involucrado intensamente con Brasil para buscar una solución a las preocupaciones de Estados Unidos” y planea mantener las conversaciones antes del plazo fijado para el 15 de julio. La agencia realizará una audiencia sobre la propuesta el 6 de julio.
Pix en el centro de las tensiones
La decisión estadounidense también puso el foco sobre Pix, el sistema brasileño de pagos instantáneos. Según la nota oficial, “Brasil ha perjudicado injustamente a compañías estadounidenses que participan en servicios de pagos electrónicos competidores, incluso mediante políticas que favorecen a su campeón nacional, Pix”.
Las críticas llegan cuando Pix se ha convertido en una pieza central de la agenda económica de Lula. Durante el último año, el mandatario de izquierda ha presentado reiteradamente la plataforma como un símbolo de la soberanía tecnológica y la independencia financiera de Brasil, dejando claro que el Gobierno pretende defender y expandir el sistema frente a críticas y competencia externas.
El ministro de Hacienda, Dario Durigan, afirmó el lunes que la investigación bajo la Sección 301 refleja motivaciones políticas más que una evaluación técnica de las prácticas comerciales brasileñas.
La semana pasada, Estados Unidos designó a dos organizaciones criminales brasileñas como organizaciones terroristas extranjeras, pocos días después de que Flávio Bolsonaro —hijo de Jair Bolsonaro y una de las principales figuras opositoras a Lula— visitara la Casa Blanca y publicara una fotografía junto a Trump. Bolsonaro aseguró que la designación del Primeiro Comando da Capital (PCC) y del Comando Vermelho respondió a una solicitud realizada por él a autoridades estadounidenses.
Aun así, Bolsonaro negó haber pedido la imposición de aranceles.
“En las tres reuniones que tuvimos con el Presidente Trump, el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio, les pedí explícitamente que no impusieran aranceles a las empresas brasileñas”, dijo el martes a una radio local. “Hice esa solicitud directamente porque, a partir de 2027, tendrán frente a ustedes un Gobierno que negociará de igual a igual”.
El Gobierno brasileño respondió reactivando su argumento de que las acciones de Estados Unidos constituyen un ataque a la soberanía del país, repitiendo la postura adoptada frente a la primera ronda de aranceles. Esa narrativa ayudó a mejorar la posición de Lula en las encuestas después de que Washington impusiera aranceles de 50% a productos brasileños el año pasado y probablemente volverá a ocupar un lugar central a medida que se acerquen las elecciones de octubre.