Los funcionarios comerciales de Donald Trump acusaron a Bruselas de intentar asegurarse un “monopolio” para sus carnes y quesos en Sudamérica como parte del acuerdo comercial “histórico” entre la Unión Europea y los países del Mercosur.
La UE y cuatro países sudamericanos firmarán este sábado un acuerdo, tras 25 años de negociaciones, que reduciría casi todos los aranceles en un mercado combinado de 700 millones de personas.
Pero funcionarios estadounidenses criticaron el pacto por perjudicar a los agricultores de EEUU, al impedirles vender productos vinculados a lugares específicos de países europeos, como prosciutto di Parma, queso feta y champán.
“Este es un intento flagrante de limitar la competencia y las oportunidades de exportación para proveedores no comunitarios que buscan comerciar de forma justa en este gran mercado de lácteos y carnes procesadas”, dijo un funcionario estadounidense familiarizado con las negociaciones.
“El acuerdo, básicamente, daría a los productores de la UE un monopolio de estos productos y dejaría fuera a productores de EEUU”.
“Doctrina Donroe”
Las objeciones llegan mientras aumentan las tensiones comerciales entre Washington y Bruselas por el lento avance del bloque europeo en recortar aranceles y regulaciones tras un acuerdo comercial limitado alcanzado el año pasado.
La preocupación del gobierno de Trump por sus exportaciones agrícolas se produce después de un rescate de US$ 12 mil millones a agricultores estadounidenses el año pasado, luego de que el sector se viera golpeado por la guerra comercial del propio presidente.
El funcionario afirmó que EEUU ha planteado repetidamente sus inquietudes a países como Brasil y a la UE, que buscaría protección para más de 340 alimentos identificados por nombre como parte de las negociaciones.
Un negociador comercial de un país del Mercosur dijo que la “indicación geográfica” para ciertos productos es una queja antigua de los estadounidenses, pero sostuvo que no han sido contactados recientemente sobre el tema.
Las críticas al acuerdo UE–Mercosur también se dan mientras Washington intensifica su ofensiva para reforzar su influencia geopolítica en el hemisferio occidental bajo la llamada “Doctrina Donroe”.
En las últimas semanas, Trump lanzó una operación militar para capturar al líder de Venezuela, Nicolás Maduro, y advirtió que Cuba, Colombia y México podrían ser los próximos en la mira de EEUU.
La mayoría de los países miembros de la UE respaldó los términos del acuerdo la semana pasada, pese a la amplia oposición de agricultores europeos, que alegan que sus pares del Mercosur operan con estándares más bajos en bienestar animal y uso de pesticidas.
El pacto representa un nuevo impulso de la UE para asegurar acuerdos comerciales lucrativos con el objetivo de contrarrestar el proteccionismo y los aranceles agresivos de Trump.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, lanzó una crítica velada a Trump cuando los miembros de la UE aprobaron el acuerdo la semana pasada.
“En un momento en que el comercio y las dependencias se están usando como armas y la peligrosa naturaleza transaccional de la realidad en la que vivimos se vuelve cada vez más evidente, este acuerdo histórico es una prueba más de que Europa traza su propio rumbo y se mantiene como un socio confiable”, dijo.
También restó importancia a la idea de que la UE deba mantenerse al margen del hemisferio occidental, señalando que es “testimonio de la resistencia y fortaleza de nuestra relación con América Latina, y una que nos acercará aún más”.
La Comisión Europea declinó comentar. La oficina del Representante Comercial de EEUU declinó comentar. El Ministerio de Comercio de Brasil también declinó comentar.