El magnate naviero griego Evangelos Marinakis declaró que estaría dispuesto a pagar tasas para transitar por el estrecho de Ormuz si eso permitiera mantener abierta a la navegación la disputada vía marítima.
"Aunque tuviéramos que pagar una tasa, para mí sería mucho mejor que tener los estrechos cerrados", dijo Marinakis, uno de los mayores armadores de Grecia, en la conferencia naviera TradeWinds celebrada en Atenas este martes.
El multimillonario, propietario de una flota de 185 buques y unos 35 petroleros a través de su grupo Capital Maritime, afirmó que los armadores llevan años asumiendo costes adicionales debido a las crecientes tensiones en la región. Marinakis, también dueño de los clubes de fútbol Nottingham Forest y Olympiacos, señaló el coste de desviar barcos por el Cabo de Buena Esperanza como consecuencia de los ataques de los rebeldes hutíes contra embarcaciones en el Mar Rojo.
"Para mí, es mejor pagar una tarifa de US$ 100.000 o US$ 200.000, dependiendo del tamaño de la carga o del tamaño del buque, que tener todos estos problemas", dijo, y agregó que "todo ese dinero puede pagar todos los daños ocurridos hasta ahora".
Las declaraciones de Marinakis lo distinguen de otros grupos y empresas navieras del sector, que afirmaron que debe mantenerse la libertad de paso en el estrecho de Ormuz, ya que su cierre continuado sienta un precedente peligroso para otros puntos de estrangulamiento estrechos en aguas internacionales.
Incertidumbre en el Golfo
En la práctica, la vía marítima estuvo cerrada al tráfico desde que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán comenzó a disparar contra los barcos que transitaban por el estrecho en represalia por los ataques estadounidenses e israelíes.
En abril, Teherán anunció que cobraría a los buques hasta US$ 2 millones por atravesar el estrecho, lo que equivale a US$ 1 por barril en los petroleros más grandes.
Posteriormente, creó la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico para gestionar e imponer tasas, pero Estados Unidos sancionó a dicha entidad, lo que deja a los armadores en la incertidumbre sobre su futuro acceso al Golfo o su capacidad para trasladar los barcos varados en la vía marítima tras tres meses de guerra.
Los únicos barcos que pudieron transitar son aquellos que tienen acuerdos intergubernamentales con Irán para garantizar un paso seguro o que pagaron las tasas correspondientes.
Muchas empresas y armadores, como Chevron y la japonesa Mitsui OSK Lines, declaron que no pagarán tasas para que sus buques transiten por el estrecho.
El armador griego George Prokopiou, cuyos buques transitaron por el estrecho varias veces desde que estalló la guerra, declaró este lunes que nadie debería "imponer peajes ni ninguna otra carga porque hay muchos puntos estratégicos en el mundo"
Marinakis, quien sacó a bolsa la división de buques cisterna de su grupo marítimo en febrero, en la mayor oferta pública inicial del sector en dos décadas, afirmó que se estaba preparando para un acuerdo de paz. Para posicionarse de cara a la reapertura del Golfo, indicó que tenía buques cotizando con un descuento significativo, de modo que estarían a solo tres o cuatro días de navegación del estrecho y listos para entrar una vez alcanzado un acuerdo.