El máximo ejecutivo de uno de los mayores grupos de comercio electrónico de China advirtió que sus 700 mil repartidores serán reemplazados por robots “tarde o temprano”, subrayando la amenaza que representa la rápida automatización para un mercado laboral que ya enfrenta tensiones.
Richard Liu, fundador y presidente de JD.com, señaló que la compañía ha firmado contratos con cerca de 120 escuelas para recapacitar a su ejército de repartidores en nuevas labores, como la reparación y el mantenimiento de robots.
“En el futuro, cuando los robots estén entregando paquetes, tarde o temprano llegará un día en que los repartidores básicamente ya no serán necesarios”, dijo Liu durante el foro de CEO de la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), realizado el domingo en Beijing. “Definitivamente serán los robots quienes entreguen los paquetes. Pero realmente no quiero que nuestros 700 mil hermanos se queden sin comida, sin trabajo”.
Liu no proyectó cuándo las entregas mediante robots se volverán masivas en China. Sin embargo, ya existen varios proyectos piloto en marcha, incluidos robots de reparto de comida en aeropuertos de Shenzhen que llevan pedidos hasta las puertas de embarque, así como otros que pueden viajar en trenes de cercanía de la ciudad para reabastecer tiendas de conveniencia, según han informado medios chinos.
Los comentarios reflejan la creciente preocupación entre los responsables de políticas públicas de que la rápida adopción de robots en China esté amenazando los empleos de los trabajadores más vulnerables de la economía.
Empleos bajo amenaza
Según el Centro de Investigación sobre Nuevas Formas de Empleo de China, el número de trabajadores de la denominada “economía gig” -empleados temporales que realizan principalmente labores manuales, como trabajo en fábricas, conducción para aplicaciones de transporte o reparto- alcanzará los 320 millones este año, frente a los 200 millones registrados hace cinco años. Estos trabajadores representan cerca del 40% del empleo urbano en China.
La amenaza para los empleos de cuello azul por parte de los robots -y para los trabajos de cuello blanco debido a la inteligencia artificial- surge en un contexto en que el Gobierno reportó una tasa de desempleo juvenil de 16,3% en abril.
Liu afirmó que los trabajos de reparación de robots se volverán comunes “porque los robots son máquinas... y en algún momento siempre tendrán fallas”.
Añadió que la tecnología debería “hacer que la vida humana sea mejor” y que el trabajo sea “más interesante”, en lugar de “quitarles a los seres humanos su derecho a trabajar”.
Políticas públicas
Beijing priorizó tecnologías de frontera como la robótica en su próximo plan quinquenal, su principal documento de política pública, que fue aprobado oficialmente en marzo.
El plan de China sitúa “a la robótica en el corazón de su sistema industrial moderno”, señaló la Federación Internacional de Robótica. “El objetivo es orientar la investigación en inteligencia artificial hacia aplicaciones físicas, utilizando a los robots como motores principales del crecimiento económico”.
Sin embargo, las autoridades han buscado tranquilizar a los trabajadores de la economía gig respecto del apoyo gubernamental. Wang Xiaoping, ministra de Recursos Humanos y Seguridad Social, afirmó en marzo que el Gobierno está “explorando formas efectivas” de ampliar ámbitos como la cobertura de seguros sociales para estos trabajadores.
También señaló que se está observando el surgimiento de “nuevas profesiones y empleos, como entrenadores de inteligencia artificial y pilotos de drones”.
La organización Human Rights Watch llamó al Gobierno a proteger los derechos de los trabajadores de la economía gig, tal como establece el convenio de la Organización Internacional del Trabajo sobre “Trabajo Decente en la Economía de Plataformas”, que China apoyó este mes.
El convenio establece que los trabajadores deben tener libertad de asociación. En China, los sindicatos están obligados a registrarse ante la Federación Nacional de Sindicatos de China, controlada por el Estado.
“Las promesas sobre el papel significarán poco a menos que los trabajadores puedan organizarse, expresarse y exigir responsabilidades tanto a las plataformas de trabajo gig como al Gobierno”, señaló Human Rights Watch.
JD.com es uno de los mayores minoristas en línea de China, compite con los grupos chinos Alibaba y Meituan, y opera la plataforma Joybuy en Reino Unido, Francia, Alemania y otros países europeos. La compañía salió a bolsa en Nasdaq en 2014 y cuenta además con una cotización secundaria en Hong Kong.
En mayo, la Comisión Europea abrió una investigación exhaustiva sobre subsidios extranjeros respecto de la oferta de 2.200 millones de euros de JD.com para adquirir la cadena alemana de electrónica Ceconomy, mientras la Unión Europea adopta una postura más firme frente a Beijing.