Volkswagen negocia con la israelí Rafael Advanced Defence Systems un acuerdo que implicaría cambiar la producción en una de sus fábricas en Alemania, pasando de autos a sistemas de defensa antimisiles.
Las dos compañías planean reconvertir la planta de Osnabrück -que atraviesa dificultades- para fabricar componentes del sistema de defensa aérea Domo de Hierro (o Cúpula de Hierro) del grupo estatal israelí, según personas familiarizadas con el plan.
La alianza sería el ejemplo más visible hasta ahora de cómo la industria automotriz alemana, cuyos beneficios han caído en medio de la creciente competencia china y una transición vacilante hacia los vehículos eléctricos, busca asociaciones con el auge del sector defensa.
Ambas compañías esperan salvar los 2.300 empleos de la planta, ubicada en el estado de Baja Sajonia, en el oeste de Alemania, que estaba amenazada de cierre, y aspiran a vender los sistemas a gobiernos europeos.
“El objetivo es salvar a todos, incluso quizás crecer”, señaló una de las fuentes. “El potencial es muy alto. Pero también es una decisión individual de los trabajadores si quieren ser parte de la idea”.
El Gobierno alemán está apoyando activamente la propuesta, según una segunda persona.
Volkswagen ya fabrica camiones militares en un joint venture entre su filial MAN y el grupo armamentístico alemán Rheinmetall. Sin embargo, una asociación con Rafael marcaría un retorno significativo a la producción de armamento para VW, que durante la Segunda Guerra Mundial produjo vehículos militares y la bomba voladora V1 para la Wehrmacht de Hitler.
Según el plan, la planta de Osnabrück fabricaría diversas partes del Domo, incluidos los camiones pesados que transportan los misiles del sistema, así como lanzadores y generadores eléctricos. No produciría los proyectiles.
El concepto requeriría una inversión nueva mínima, de acuerdo con la primera fuente. “Se necesita algo de dinero para la transición a la nueva producción, pero es bastante fácil”. La idea, añadió, es que “tecnología (de defensa) probada se combine con la manufactura alemana” para producir el sistema.
La producción podría estar operativa en un plazo de 12 a 18 meses, siempre que los trabajadores acepten el cambio hacia la fabricación de armamento.
Rafael planea establecer una instalación de producción separada en Alemania para los misiles del sistema, que deben manejarse en un sitio especializado.
Europa con Iron Dome
La compañía espera vender el Iron Dome a gobiernos de toda Europa, incluido Alemania, en un contexto en que los países refuerzan sus defensas aéreas como parte de un rearme a gran escala tras la invasión total de Ucrania por parte de Rusia. El año pasado, Alemania recibió la primera de tres baterías del sistema de defensa aérea Arrow 3, de otra empresa israelí, Israel Aerospace Industries.
Rafael eligió Alemania para la producción europea debido a su condición de uno de los principales apoyos de Israel en Europa, según una tercera fuente.
Otra persona indicó que la empresa atendió los llamados de altos funcionarios alemanes para aprovechar la capacidad ociosa en el sector industrial del país, que enfrenta dificultades.
El movimiento se produce mientras la mayor economía de la Unión Europea planea gastar más de 500 mil millones de euros en defensa hacia el final de la década, con autoridades que señalan que la defensa aérea es una de sus principales prioridades de gasto.
Israel atribuye a su compleja red de defensa aérea -que involucra varios sistemas- la interceptación de más del 90% de los misiles lanzados contra el país por sus adversarios.
Sin embargo, algunos expertos han cuestionado la idoneidad del Domo de Hierro, que tiene un alcance de 70 km y ha sido utilizado principalmente para detener cohetes desde Gaza, para defender a países europeos frente a amenazas de mayor alcance.
Rafael ya produce misiles Spike para países europeos en Alemania mediante una joint venture con Rheinmetall y Diehl Defence. También fabrica un sistema llamado Trophy, que protege tanques y vehículos blindados.
Volkswagen ha estado buscando una solución para la planta de Osnabrück, donde la producción de vehículos finalizará el próximo año bajo un plan de reducción de costos acordado en 2024. Alrededor de 35.000 trabajadores en plantas de VW dejarán la empresa hacia 2030, aunque las salidas serán todas de carácter voluntario.
VW no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.