A menos de un mes del cambio de mando, no son pocos los actores del mercado financiero que esperan que la llegada de José Antonio Kast a La Moneda dinamice la economía. A nivel sectorial, la industria bancaria también podría verse beneficiada con el “viento a favor” del nuevo Gobierno. Así lo sostiene un informe de la clasificadora de riesgo Moody’s Ratings.
De acuerdo con la firma internacional, “la confianza del consumidor está en su nivel más alto desde 2019, lo que probablemente permitirá nuevos recortes de tasas desde el 4,5% actual hacia 4%”. El senior vicepresident de Moody’s, Felipe Carvallo, aseguró que la baja de tasas dinamizará las carteras de préstamos de consumo, comerciales e hipotecarios, que se habían visto rezagadas en los últimos años debido al menor crecimiento económico.
Según Carvallo, además de la expansión de estas colocaciones, es probable que los bancos no solo busquen crecer más “sino que también empiecen a tener más apetito por riesgo”.
Pese a estas expectativas, Moody’s calificó su perspectiva de la banca chilena como “estable”, ya que “no tenemos ningún número macroeconómico que nos diga que la cosa va a estar súper bien”, explicó Carvallo.
Créditos
La clasificadora de riesgo prevé una aceleración gradual del crédito, con un alza promedio de 5% en 2026 y 2027, “que se acelerará con respecto al año anterior (4%), a medida que el apetito de los bancos por los préstamos comerciales comience a aumentar en un contexto económico más favorable durante el período de perspectiva”, sostuvo el documento.
En esta línea, Carvallo comentó que los créditos de consumo y para PYME podrían experimentar un alza ante un posible crecimiento en el apetito por riesgo por parte de los bancos.
No obstante, el senior vicepresident advirtió que es cauteloso en sus proyecciones de incremento para las colocaciones, ya que un posible aumento de las exigencias de capital podría provocar que el crecimiento de las carteras no fuera tan alto.
De acuerdo con Moody’s, el precio más alto del cobre, la eficiencia regulatoria y la mejora de las condiciones del mercado laboral se suman al listado de factores que dinamizarían a la banca. “La victoria decisiva de Kast y la mayoría parlamentaria brindan el respaldo político necesario para traducir las reformas recientes -sistema previsional y Ley de permisos sectoriales- en mayor inversión y potencial de crecimiento”, agregó.
Carvallo añadió que el próximo Gobierno ha aumentado la confianza entre los bancos, y “tienen expectativas mejores sobre cómo podría venir este año y el próximo”.
Basilea III
Por otro lado, los requerimientos de capital de Basilea III, que se están implementando gradualmente hasta 2028, “garantizan la capacidad de absorción de pérdidas de los bancos”, aseguró el informe.
Agregó que todos los bancos chilenos podrían cumplir ampliamente las exigencias del Banco Central si su consejo decide aumentar el colchón de capital contracíclico neutral hasta el 1% de los activos ponderados por riesgo en 2026, desde el 0,5% actual.
El ejecutivo de Moody’s recalcó que Basilea III “dejó que los bancos pudieran tener una visión de largo plazo sobre el capital, porque ya tenían las reglas claras sobre cuáles iban a ser los niveles de capitalización para tomar decisiones”.
Riesgos
De cara a 2026, a pesar de mejores condiciones macroeconómicas, los bancos aún deben gestionar un nivel alto de préstamos vencidos.
Los créditos que no han sido pagados a la fecha límite representaron el 2,4% de los préstamos brutos en diciembre de 2025, y se posicionó sobre los promedios históricos de los últimos dos años, principalmente en la cartera comercial. Como consecuencia, Carvallo afirmó que los bancos han hecho mayores provisiones, afectando su rentabilidad.
El documento explicó que “una originación prudente ayudará a evitar un mayor deterioro y reducirá las necesidades de bajas por incobrabilidad”.
Además, las reservas para pérdidas crediticias -obligatorias y voluntarias- de 3,4% de los préstamos brutos a diciembre del año pasado son suficientes para respaldar futuros deterioros de créditos.
Entre los riesgos externos que pueden afectar a la economía chilena y a la banca, destacó las disrupciones geopolíticas y un menor crecimiento económico global.