El S&P 500 encadena su segunda semana consecutiva de avances y acumula un alza cercana a 8% desde los mínimos del 30 de marzo, cuando tocó niveles de 6.300 puntos. Todo esto, en medio de un escenario internacional marcado por la guerra en Medio Oriente, que hasta ahora, no ha logrado quebrar la tendencia alcista del principal índice bursátil de Estados Unidos.
De acuerdo con un reporte de Renta 4, este buen desempeño estaría siendo acompañado por una serie de indicadores de riesgo que, históricamente han mostrado una alta correlación con la renta variable estadounidense y que podría abrir la posibilidad de nuevos máximos históricos para el selectivo en las próximas semanas.
Uno de los principales elementos que refuerza esta tesis es el comportamiento de los bonos de alto riesgo en Estados Unidos. Según el informe, “los bonos de alto riesgo americanos, representados por el Ishares High Yield Bond ETF (HYG) han superado de forma contundente sus máximos previos, lo que históricamente ha venido siendo una buena señal para las bolsas”.
Según el documento, cuando los inversionistas vuelven a tomar exposición a activos de mayor riesgo crediticio, suele mejorar también el apetito por acciones.
Renta 4 destacó el comportamiento del iShares MSCI Momentum Factor, ETF que invierte en compañías estadounidenses con mayor fuerza relativa. Este vehículo también habría superado con solidez sus máximos anteriores, entregando una nueva señal adelantada de fortaleza tanto para el S&P 500 como para el Nasdaq.
A esto se suma un análisis histórico elaborado por Bluekurtic, que observó el comportamiento del S&P 500 desde 1950 en episodios en que el índice ha subido siete días consecutivos y, al mismo tiempo, más de 7%. “Esto ha ocurrido en nueve ocasiones, habiendo generado retornos positivos en el 100% de las ocasiones dos semanas después y nueve meses después”, reportó el informe.
El dato refuerza la idea de que este tipo de movimientos no necesariamente anticipan agotamiento, sino que en ciertos casos, inclusive, han sido antesala de nuevas alzas.
Aversión al riesgo
Santander, por su parte, también ve en los episodios de tensión una eventual oportunidad de entrada. Según la firma, históricamente las crisis han tendido a coincidir con niveles elevados de aversión al riesgo, que más que anticipar caídas persistentes han funcionado como señales contrarias de entrada para el S&P 500 en horizontes de mediano plazo.
En esa línea, un análsis la entidad explicó que el indicador de apetito por riesgo se encuentra hoy en terreno negativo, en torno a -0,5 desviaciones estándar, aunque todavía lejos de los niveles más extremos observados en crisis previas.
Aun así, episodios similares de deterioro en el sentimiento han tendido a preceder períodos de recuperación en los retornos del S&P 500 a 12 meses. De acuerdo con la minuta, en casi el 80% de las veces la rentabilidad promedio posterior fue de 15%, mientras que en el 20% restante el retorno promedio fue de un retroceso de 9%, configurando una asimetría potencialmente favorable para quienes invierten con mayor horizonte.
“Este comportamiento se refuerza al observar que, tras eventos de fuerte corrección o dislocación particularmente cuando el sentimiento alcanza zonas de 'miedo extremo', los retornos forward del S&P 500 han sido mayoritariamente positivos y, en muchos casos, significativamente por sobre el promedio histórico. La asimetría en estos escenarios tiende a ser favorable, con un mayor potencial de recuperación que de caidas adicionales sostenidas”, detallaron.
En simple, los shocks externos como el actual podrían abrir oportunidades de entrada atractivas en la bolsa estadounidense, especialmente para inversionistas de mediano y largo plazo.
¿Guía o tendencia?
“La historia tiene coincidencias, pero no siempre es un buen guía”, advirtió el gerente general de Octone Chile, Manuel Bengolea, al entregar una mirada más cauta sobre el actual rally bursátil.
En conversación con DF, explicó que, si bien existen patrones históricos que pueden repetirse, en los mercados el principal determinante de largo plazo sigue siendo la evolución de las utilidades.
“El mercado sigue utilidades. Si se analizan los últimos retornos del S&P 500 y de muchos otros índices y se compara ese retorno con la tasa de aumento en la generación de utilidades de esos mismos índices, estos son muy parecidos. El S&P 500 ha aumentado en el orden de los últimos 30 años en un 8,5-9%, es decir, el mercado sigue utilidades y eso es muy a largo plazo. Pero lo que termina incidiendo en el corto plazo, son las tasas de interés”, concluyó.