Bank of America (BofA) ve al Brent entre US$ 70 y US$ 80 para el segundo semestre tras haberse logrado un acuerdo que reabre el estrecho de Ormuz, pero advierte que el ajuste no será inmediato.
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán para reabrir el Estrecho de Ormuz empezó a cambiar las proyecciones para el petróleo. Ello llevó a BofA a recortar su estimación para el Brent este año, desde US$ 93 a US$ 82 por barril, lo que implica que el crudo se debería mover en un rango de US$ 70 a US$ 80 durante buena parte del segundo semestre.
La señal es relevante para el mercado: el petróleo ya recibió el mensaje de que el peor escenario de suministro empieza a quedar atrás. Eso sí, el banco alertó que la normalización no será automática.
"La limpieza de las minas y el restablecimiento de los flujos a niveles normales probablemente llevará meses, no días, dadas las dificultades logísticas, lo que implica que los mercados petroleros podrían permanecer en déficit hasta el cuarto trimestre de 2026", explico el banco.
Según BofA, el bloqueo de más de 100 días dejó un daño significativo. La firma calculó que la pérdida de producción desde el inicio de la guerra promedió entre 11 millones y 14 millones de barriles diarios, convirtiendo al conflicto en la mayor interrupción de suministro petrolero registrada, por encima de episodios como la revolución iraní de 1979 o la Guerra del Golfo de 1991.
El nuevo escenario
El escenario central de BofA supone una reapertura completa del Estrecho de Ormuz. Bajo esa hipótesis, el Brent promediaría US$ 82 por barril en 2026, con una caída frente a la estimación previa, pero todavía lejos de los niveles que el mercado manejaba antes de la guerra.
La razón es que el balance global de petróleo cambió de manera relevante. Antes del conflicto, el banco esperaba un superávit de 2 millones de barriles diarios para 2026. Y ahora proyectó un déficit promedio de 2,6 millones de barriles diarios para el año, con un desbalance más marcado en el tercer trimestre y una normalización recién hacia el cuarto trimestre.
Los escenarios de riesgo
Pero ante la prima de riesgo, BofA también planteó escenarios alternativos.
"En caso de que solo se produzca una reapertura parcial del Estrecho que resulte en un flujo del 30 al 55% de los niveles previos a la guerra, prevemos que el precio promedio del Brent en 2026 sea de US$ 103 por barril. Sin embargo, si los flujos se ven aún más afectados, los precios podrían subir a US$ 120, y si se produce otro cierre que impida que las exportaciones regresen a los niveles previos a la guerra, existe el riesgo de que los precios alcancen un promedio de US$ 150", explicó el informe.
China y la demanda contenida
Otro punto clave del informe está en China. BofA señaló que las importaciones de petróleo de ese país cayeron con fuerza durante la guerra, en parte por los altos precios y la menor disponibilidad de crudo. Sin embargo, esa caída podría revertirse cuando el Brent se estabilice en un rango de US$ 60 a US$ 80.
El banco calculó que el conflicto dejó un “agujero” de cerca de 300 millones de barriles en los inventarios estratégicos chinos, lo que podría generar demanda de reposición en los próximos años.
Por eso, aunque BofA espera que el mercado pase a superávit en 2027, proyectando que el Brent promediará US$ 70 por barril el próximo año, apoyado por la recuperación de la demanda y la reposición de inventarios.