El ánimo del mercado sucumbió este jueves a las últimas actualizaciones de la guerra en Medio Oriente. Las alzas en los valores del petróleo se instalaron tempranamente, en respuesta al ataque a dos buques petroleros durante la madrugada, episodio que se sumó a otra quincena de agresiones a embarcaciones en el Golfo Pérsico y que reflejó con nitidez lo lejos que se está de una desescalada del conflicto que enfrenta a Irán con la alianza de Estados Unidos e Israel.
Los temores terminaron por consolidarse ante la beligerante retórica del nuevo líder supremo de la República Islámica, Mojtaba Jamenei, quien en su primer discurso prometió “vengar la sangre” de los iraníes muertos, llamando a “seguir aplicando sin duda alguna” el bloqueo del Estrecho de Ormuz, lo que ha generado el shock de suministro de petróleo más grande de la historia, según lo señalado este mismo jueves por la Agencia Internacional de Energía (AIE).
Diluido tanto el efecto de la intervención récord de 400 millones de barriles de crudo de la AIE, así como el del auspicioso pronóstico del Presidente de EEUU, Donald Trump, sobre un “pronto” final de la guerra, el mercado expresó sus temores sobre una prolongación del conflicto al elevar en 9,22% el valor del barril de Brent hasta los US$ 100,46, cerrando por encima del umbral de los tres dígitos por primera vez desde 2022. En tanto, el WTI subió 9,72% hasta US$ 95,73.
“La única manera de que los precios del petróleo bajen de forma sostenida es que el crudo fluya a través del Estrecho de Ormuz. De no lograrlo, los máximos del mercado aún están por llegar”, afirmaron los estrategas del banco holandés ING en una nota a sus clientes.
A nivel local, las tensiones quedaron reflejadas con especial fuerza en la paridad dólar-peso, que se disparó $ 20 hasta cerrar en los $ 917,5, su mayor nivel en lo trascurrido del año.
“En el caso de Chile, el movimiento del dólar se amplifica parcialmente por su condición de importador neto de petróleo. Un eventual aumento sostenido en los precios del crudo tiende a deteriorar los términos de intercambio energéticos del país y aumenta la demanda de dólares para financiar importaciones”, dijo a DF el director de Riesgo Financiero de PwC Chile, Patricio Jaramillo.
“La única manera de que los precios del petróleo bajen de forma sostenida es que el crudo fluya a través del Estrecho de Ormuz. De no lograrlo, los máximos del mercado aún están por llegar”, afirmaron los estrategas del banco holandés ING.
La extensión de la guerra
El panorama luce complejo, considerando que son más las señales que apuntan a una prolongación de las hostilidades.
De hecho, la inteligencia estadounidense ha recabado información que da cuenta de que el liderazgo iraní está en gran parte intacto y no corre riesgo de colapsar en el corto plazo después de casi dos semanas de incesantes bombardeos estadounidenses e israelíes, según señalaron a Reuters tres fuentes familiarizadas con el asunto.
Por otra parte, lo serio de la interrupción de las vías por donde transita el petróleo del Golfo Pérsico, cuya producción en condiciones habituales representa cerca del 25% del suministro global, quedó de manifiesto con las declaraciones del secretario de Energía de EEUU, Chris Wright, quien reconoció en entrevista con CNBC que la Armada de su país no está preparada para escoltar petroleros a través del Estrecho de Ormuz. “Simplemente no estamos listos. Todos nuestros recursos militares ahora mismo están centrados en destruir la capacidad ofensiva de Irán y la industria manufacturera que la abastece”, indicó.
Su par del Tesoro, Scott Bessent, aunque con un tono más positivo, también dio cuenta de que no están en condiciones de entregar ese apoyo en este momento. “Tan pronto como sea militarmente posible, la Armada de Estados Unidos y quizás una coalición internacional escoltarán buques”, señaló.
En US$ 100 cerró el barril de Brent.
Países asiáticos toman medidas
Aunque a nivel nacional el impacto de la guerra sobre el petróleo se siente a nivel de precios, en Asia lo que está en juego es específicamente el suministro. Después de todo, el 84% del crudo que pasa por el Estrecho de Ormuz se dirige a esa parte del mundo.
En ese marco, Japón figura a la delantera de la intervención de la AIE, poniendo a disposición del mercado 80 millones de barriles. Le sigue, justamente, su vecino Corea del Sur, con 24,46 millones.
Este último país tomó medidas adicionales frente al shock. Fruto de una reunión económica de emergencia liderada por el Presidente Lee Jae-myung anunció la introducción de un sistema de precios máximos para los combustibles (gasolina, diésel y otros derivados). Se trata de la primera medida de este tipo desde que los surcoreanos liberaron el mercado petrolero en 1997.
China también hizo lo propio, ordenando a las grandes refinerías suspender exportaciones de gasolina y diésel. Además, Bloomberg reportó que, en los dos primeros meses del año, incrementó sus importaciones de crudo un 16% interanual para llenar reservas comerciales y estratégicas. India se ha preparado de una manera similar, incrementando sus importaciones desde Rusia.
Pakistán ha sido el más radical. Con menos reservas que el resto del vecindario, ha debido apostar por una fuerte racionalización del consumo de combustibles, suspendiendo clases, reduciendo el horario comercial y limitando a cuatro días el trabajo presencial de los empleados del Estado.