Los fondos mutuos siguen siendo una de las alternativas más utilizadas por los inversionistas retail quienes buscan canalizar sus ahorros a través de distintos portafolios administrados por las instituciones financieras.
De acuerdo con un informe realizado por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), una de las variables que deben considerar las personas que contraten un fondo mutuo es el mecanismo de ingreso, es decir, por vía digital o tradicional.
El reporte del regulador, estableció que las series digitales -aquellas que se contratan por exclusivamente por canales remotos como sitios web o aplicaciones- tienen costos sistemáticamente más bajos que las tradicionales, por ejemplo, las que se hacen a través de un ejecutivo o asistiendo a la sucursal de un banco.
“Usualmente las administradoras usan su propia fuerza de venta para distribuir sus fondos, y si es que no la tienen, usan variadas alianzas con bancos, corredoras de bolsas, asesores de inversión, entre otros, lo que tiene algunos costos adicionales, dado que cada parte debe remunerarse por su servicio”, explicó a DF el director de supervisión de administradoras de fondos y asesorías de Inversión de la CMF, Nicolás Álvarez.
Mismo fondo, distinto costo
La CMF comparó fondos que mantenían al menos una serie digital y una no digital. El análisis permitió contrastar estructuras de costos, que tuvieran una misma política de inversión y misma cartera, evitando que la diferencia se explicara por cambios en la estrategia, composición o riesgo.
El resultado fue consistente: entre 2020 y 2025, la tasa anualizada de costos (TAC) promedio de las series digitales de fondos mutuos fue sistemáticamente inferior a la de sus pares no digitales y la diferencia promedio entre fondos se ubicó en torno a 84 puntos base.
Las brechas más amplias se registraron en las familias con “mayor componente accionario”. En los fondos accionarios internacionales, la diferencia entre medianas superó los 225 puntos base (pb), mientras que en renta variable chilena se aproximó a 150 pb. En los balanceados, las diferencias oscilaron entre 55 pb en los conservadores y cerca de 160 pb en los agresivos. Del mismo modo, en deuda fueron menores, aunque también favorables a las series digitales (entre 15 y 70 pb).
"Estas diferencias, que pueden superar los 225 pb, se traducen en brechas positivas de rentabilidad neta cuando se comparan horizontes equivalentes sobre un mismo portafolio", sostuvo el estudio.
Oferta que gana espacio
El informe también mostró que las series digitales han ganado presencia desde 2021. A diciembre de 2025, el patrimonio administrado por estas series alcanzó US$ 2.668 millones, equivalente al 2,7% del total de la industria. El número de partícipes llegó a 335.285 dentro de un universo cercano a 3,8 millones de inversionistas, mientras que las series digitales activas sumaron 159.
Pese a ese avance, su peso todavía es reducido frente al total de la industria. Para la CMF, esto muestra una adopción sostenida del canal digital para ampliar el acceso de inversionistas retail, aunque todavía con espacio para seguir creciendo.
“Dado que estas series son equivalentes en cartera y política de inversión a sus contrapartes no digitales, y se diferencian únicamente en el costo, la responsabilidad de las administradoras radica en asegurar que esa diferencia sea visible y comprensible para el inversionista al momento de la contratación. Aquí hay un desafío en educación financiera también por parte de las AGF a sus clientes”, agregó Álvarez.
El largo plazo
Sin embargo, el impacto de pagar menos costos se vuelve más visible cuando se mira el largo plazo.
La CMF simuló una inversión inicial de $ 10 millones a 10 años de plazo, usando la TAC promedio por familia de fondos del segmento retail. El ejercicio no buscó proyectar retornos de mercado, sino aislar el efecto de los costos sobre el valor final de la inversión.
“Los resultados son concluyentes: la menor carga de costos de las series digitales no es coyuntural, sino estructural”, señaló la nota técnica.
Bajo ese escenario, la menor carga de costos de las series digitales podría generar entre $ 1,1 millón y $ 3,7 millones adicionales, dependiendo del tipo de fondo. La mayor diferencia se observó en los fondos accionarios internacionales, donde la riqueza acumulada al cabo de una década sería 20% mayor en la serie digital respecto de la tradicional.