Chile no es el único país que está en un proceso de puesta en marcha de una reforma previsional.
En los últimos años, también se han hecho cambios y ajustes en otras latitudes. En la región, Colombia, Perú y México han implementado modificaciones en materia de pensiones.
Y, en el resto del mundo, también hay ejemplos de hitos que se van cumpliendo en el marco de procesos de implementaciones de cambios previsionales.
En España, este año se estrenará una nueva fórmula para calcular la pensión de quienes se jubilen en 2026, teniendo como característica la posibilidad de eliminar los períodos de menor cotización previsional.
La medida tiene como objetivo mitigar la merma que producen los períodos de ahorro más bajos sobre el monto de la jubilación al momento de calcularla.
La medida tiene como fin mitigar la merma que producen los períodos de ahorro más bajos sobre el monto de la jubilación al momento de calcularla.
La vicepresidenta ejecutiva de la Federación Internacional de Administradoras de Fondos de Pensiones (FIAP), Karol Fernández, explicó que el mecanismo se introdujo con la reforma de 2023 en ese país. En detalle, se permite elegir entre calcular la pensión con los últimos 25 años cotizados o con los últimos 29 años de ahorro, excluyendo dos años “malos”, con una transición gradual hasta 2037.
Debido a que el cambio es gradual, los nuevos pensionados de 2026 podrán optar entre la fórmula antigua (25 años cotizados, es decir, 300 meses) o la nueva: 304 meses cotizados, pero eliminando los dos peores meses de cotización.
El experto en pensiones y presidente de Novaster, Diego Valero, señaló que “hasta ahora, la pensión en España se calculaba exclusivamente a partir de los últimos 25 años de cotización. A partir de 2026, se abre una fase transitoria en la que la seguridad social calculará la pensión de dos maneras y aplicará automáticamente la más favorable para el trabajador”.
Valero agregó que “este cambio es relevante porque introduce flexibilidad en un sistema que era muy rígido y penalizaba en exceso los malos finales de carrera” y estimó que “desde una perspectiva conductual, además, reduce el miedo de muchos trabajadores a que un despido, una enfermedad o una etapa de inestabilidad justo antes de jubilarse ‘arruine’ su pensión”.
Ajuste de parámetros
Otro de los cambios que se darán este año es que la edad legal de jubilación se situará en 66 años y 10 meses, salvo para quienes acrediten una carrera de cotización larga (38 años y tres meses o más), que podrán jubilarse a los 65 años.
“Estos ajustes son inevitables. Vivimos más años y nacen menos personas”, planteó Valero.
“La demografía impone límites muy concretos. Si queremos pensiones suficientes y sistemas financieramente viables, es necesario trabajar durante más tiempo”.Y añadió: “No es una cuestión ideológica, sino aritmética”.
Para Fernández, “este tipo de ajuste a los parámetros para el cálculo de pensiones son comunes en los sistemas de reparto, y buscan mejorar la sostenibilidad financiera de sus esquemas que se ven fuertemente presionados por el envejecimiento poblacional”.
La economista reveló que, según el seguimiento que hace FIAP, “en un lapso de 29,5 años (entre 1995 y junio de 2025), para disminuir los costos fiscales de los sistemas públicos de reparto: 89 países han aumentado la tasa de cotización; 68 aumentaron la edad de jubilación y 70 ajustaron la fórmula de los beneficios o disminuyeron los beneficios”.