El presidente de la Federación Internacional de Administradoras de Fondos de Pensiones (FIAP), Guillermo Zamarripa, aterrizó esta semana por tercera vez en Chile en su primer año a la cabeza del gremio.
En el marco de su visita al país -cuyo objetivo fue la planificación anual de FIAP 2026-, abordó en entrevista con DF la reforma chilena y los retos de su implementación.
El MBA de la Universidad de Chicago señaló que “hay que entender que esta reforma es producto de muchas inquietudes de que había que cambiar el sistema y mejorarlo” y mencionó entre las bondades el aumento en la tasa de cotización.
En ese contexto, recordó que el consenso al que se llegó forma parte de más de una década de intentos para modificacar el sistema. “Si no pudo Bachelet II, Piñera II, Boric con su primer intento, al final este es un acuerdo de las distintas fuerzas políticas diciendo ‘tenemos que arreglar esto’”, expresó.
Para Zamarripa, “la reforma de pensiones es muy buena. Aumenta la cuota y varios temas fundamentales”. En ese marco, junto con destacar el alza del ahorro y la incorporación del empleador como un actor relevante en la construcción de la pensión, valoró la compensación a mujeres por mayores expectativas de vida.
“Desde el punto de vista técnico, no sé si lo que hicieron es lo correcto porque es debatible, pero si no me falla la memoria y el conocimiento, Chile es el primer país que introduce un componente de mayor longevidad”, dijo.
“Ser tan pragmático desde la ley, está quitando grados de libertad”.
El presidente de FIAP separó la reforma en dos grandes cambios estructurales. Primero, lo que tiene que ver con el aumento de pensiones y la institucionalidad en torno a la nueva cotización, mientras que por el otro lado, mencionó aquello vinculado con las modificaciones que se harán a la industria.
En cuanto al cambio en el pilar contributivo, señaló que es parte de un “gran acuerdo político”, y si bien hay cosas que no le gustan a todos, “se logró lo posible y hay que seguir con eso, porque además, se hicieron transiciones”.
Fondos generacionales vs. licitación
Una de las críticas que se ha hecho al diseño de la reforma no solo se relaciona con su amplitud, sino que también con la convivencia entre el tránsito a fondos generacionales y la licitación del stock, dos medidas que para él son cambios operativos a la industria.
“El problema que hay con la licitación de stock y los fondos generacionales es que no generan los mismos incentivos”, advirtió.
Zamarripa, quien en el pasado ejerció como jefe de la Unidad de Banca, Valores y Ahorro de la Secretaría de Hacienda de México, explicó que en los fondos generacionales lo que se busca es invertir con horizontes de largo plazo, sobre todo, en mercados privados y puso énfasis en los activos alternativos, instrumentos que suelen tener mayores retornos, pero que se caracterizan por ser más ilíquidos.
Y si bien se avanza en la dirección de una inversión con un horizonte más largo, el presidente de FIAP cuestionó que por el otro lado, la reforma incorporó el mecanismo de licitar el stock cada dos años, lo que exige liquidez. “Entonces, si una regla dice, vas para allá, pero la otra establece que se debe mantener liquidez porque se estará moviendo el 10% de la industria cada dos años, es incongruente”, alertó.
“El superintendente debe tener margen de maniobra para decir que si la ley establecía dos años, ‘me voy a tardar tres y medio. ¿Por qué? Porque no estamos listos’”.
Para Zamarripa, “vale la pena un ejercicio de reflexión sobre qué hacer con esta parte operativa, porque hoy los objetivos son contrarios”. A su juicio, lo que ocurre es que “se está contraponiendo la fuerza más grande y está haciendo que la política que va a dominar es la licitación de stock y no se podrá construir los glidepaths porque se necesita liquidez”, señaló.
Concluyó que el acuerdo al que se llegó “fue un arreglo razonable en la parte estructural. Entonces, si se abre una discusión acotada a temas operativos, se puede llegar a tener algo interesante, donde se alínea el objetivo”.
Para el experto, tal como quedaron establecidas ambas cosas, “no van a convivir”.
Flexibilidad
En México, país que hace más de cinco años transitó a fondos generacionales, cada Afore -equivalente a las AFP chilenas- definieron su propio glidepath (trayectoria de inversión), con la posterior validación del regulador.
A diferencia de Chile, Zamarripa recordó que en su país, para moverse a fondos generacionales, el regulador no tuvo que cambiar ninguna ley, porque la flexibilidad en temas de régimen de inversiones era grande.
“En México cada Afore diseña su glidepath y (es bien visto) que tengan rendimientos distintos. Parece que un tema muy sensible en Chile es que no les gusta la dispersión de rendimiento y eso tiene implicancias en la construcción de la regulación”, dijo.
En esa línea, manifestó que en el caso chileno, “ser tan pragmático desde la ley, está quitando grados de libertad” y que “el problema es que por cumplir con un plazo, no se piensa ni se hace de la manera correcta”.
Así, sentenció que “ahí es donde el superintendente debe tener margen de maniobra para decir que si la ley establecía dos años, ‘me voy a tardar tres y medio. ¿Por qué? Porque no estamos listos’”.