La reforma previsional comienza a entrar en una de sus etapas más claves: la implementación del nuevo régimen de inversiones y el tránsito desde los multifondos hacia los fondos generacionales.
En una exposición realizada en la Facultad de Derecho de la Universidad Católica de Chile, el superintendente de Pensiones, Joaquín Cortez, abordó los desafíos que vienen para el sistema previsional y adelantó parte del calendario del regulador para los próximos meses.
De acuerdo con Cortez, la Superintendencia de Pensiones espera poner en consulta el nuevo régimen de inversiones durante junio, con el objetivo de llevarlo en septiembre al Ministerio de Hacienda.
Sin embargo, Cortez no entregó detalles del contenido, aludiendo a razones de confidencialidad.
"Nosotros, como Superintendencia, esperamos poner dentro de las próximas semanas poner en consulta el régimen de inversiones, todavía estamos finiquitando algunos detalles", adelantó.
“El calendario será clave”, coincidieron no solo Cortez, sino también las economistas que participaron del proceso de reforma y encabezaron el panel posterior: la presidenta del Consejo Fiscal Autónomo (CFA), Paula Benavides, y la directora del Centro de Estudios Financieros del ESE Business School de la Universidad de los Andes, Cecilia Cifuentes.
El régimen de inversiones debería ser publicado en septiembre, mientras que en abril de 2027, entraría en vigencia el nuevo esquema. Hacia diciembre de ese mismo año, además, está prevista la licitación del primer stock de afiliados, uno de los cambios más relevantes en materia de organización industrial del sistema previsional.
"En diciembre del 2027, en la primera licitación se licitará la primera fracción del stock de afiliados y estos se traspasan a AFP adjudicataria en junio de 2028. Aquí hay un problema, porque el espacio de tiempo entre que se entran en vigencia los fondos generacionales y la que se adjudica la licitación del stock afiliado es bastante estrecha", explicó.
Cortez sinceró que el proceso no será simple. “Como verán, no es nada fácil sacar el régimen de inversión. Yo pensé que era mucho más fácil”, dijo, al explicar que existen distintos contrapesos institucionales como el Banco Central, el Consejo Técnico de Inversiones -que tiene capacidad de veto sobre el régimen- y al Ministerio de Hacienda, cuya visación también es necesaria.
Fondos generacionales
Uno de los ejes de la exposición del superintendente fue el paso desde los multifondos hacia los fondos generacionales.
Cortez explicó que el nuevo diseño supone que los afiliados sean asignados a portafolios según su edad y que el riesgo vaya disminuyendo progresivamente a medida que se acercan a la etapa de retiro.
A su juicio, los fondos generacionales surgen como una respuesta institucional a un problema de conocimiento financiero de los afiliados. En esa lógica, el sistema reduce decisiones individuales, automatiza la asignación de portafolios y busca evitar errores conductuales, como cambios frecuentes de fondos o movimientos motivados por episodios de volatilidad.
El superintendente vinculó este diagnóstico con la crisis financiera de 2008 y la experiencia chilena de los cambios masivos de fondos. Recordó que hubo personas cerca de la jubilación que estaban en fondos riesgosos, sufrieron pérdidas relevantes, se cambiaron a fondos conservadores y luego no capturaron la recuperación posterior del mercado.
“Esto llevó a decir, bueno, parece que las personas se equivocan”, sostuvo.
En ese marco, apareció el concepto de glidepath, cuyo punto marcó la atención de la audiencia y que remite a la trayectoria predeterminada de asignación de activos que sigue un fondo generacional a medida que envejece el afiliado (principalmente renta variable vs renta fija).
Ante eso, Cortez recalcó que no existe un diseño óptimo universal que dependía de variables como el riesgo laboral, estabilidad de los ingresos, aversión al riesgo, volatilidad de los mercados, horizonte de inversión, la existencia de una pensión mínima garantizada y las restricciones del mercado local.
Un cambio que incorpora las carteras de referencia, que permitirán traducir ese glidepath a activos específicos y servirán como base para evaluar a las administradoras. A juicio del superintendente, es uno de los giros más relevantes ya que el sistema dejaría de mirar únicamente si una AFP superó a sus competidores en rentabilidad mensual para pasar a evaluar si el afiliado está en camino de financiar una pensión adecuada.
"La pregunta, entonces, deja de ser: ¿Le gané o no al mercado? O ¿le gané o no al benchmark?”. Y pasa a ser: “¿Voy en camino a financiar la pensión que necesito para mi jubilación?”, enfatizó Cortez, agregando que elbenchmark iba a dejar de ser el mercado y pasar a ser una cartera de referencia.
El diseño, sin embargo, abre varias interrogantes: quién debe definir el glidepath, si el regulador o las administradoras; cuántos fondos deben existir; si la trayectoria de riesgo debe terminar a los 65 años o extenderse más allá de esa edad; cuáles serán las bandas de desviación; y cómo se comunicará a los afiliados un sistema menos centrado en la rentabilidad mensual.
Al cierre, Cortez sostuvo que el nuevo esquema debe mirar menos la rentabilidad mensual y más el objetivo final: alcanzar una buena pensión. “El riesgo no es cómo me fue con respecto al mes, sino la probabilidad de desviarse de esa pensión”, dijo.
Finalmente, planteó que no existe un único modelo y que el sistema debería revisarse con mayor frecuencia y que la comunicación con los afiliados era clave, porque -según dijo- hoy día los afiliados están acostumbrados a mirar la rentabilidad mes a mes.
"Aquí hay que buscar la forma de comunicar de otra manera: que lo importante es si estamos cerca o lejos de la pensión", cerró.
Avances, riesgos y plazos estrechos
La magnitud de esa implementación fue uno de los puntos centrales del panel posterior. Paula Benavides remarcó que la reforma constituía “un hito estructural” para el sistema de pensiones, porque incorpora un componente de seguro social dentro del pilar contributivo, pero advirtió que el grueso del trabajo todavía está por delante.
“Entre 2026 y 2029 tenemos un desafío muy importante, que son los numerosos y profundos cambios regulatorios a nuestro sistema de capitalización individual”, señaló.
Esa mirada fue complementada por Cecilia Cifuentes, quien reconoció que la reforma ha avanzado en varios de sus objetivos. Sin embargo, advirtió que parte importante de esa mejora está explicada por la PGU, que en la práctica ha compensado el daño provocado por los retiros de la pandemia.