El escenario hídrico en las regiones del Biobío y Ñuble se ha transformado en una amenaza para la economía agraria local, que frente a las olas de calor de la temporada estival han llevado a los gremios agrícolas de la zona a advertir a las autoridades y solicitar apoyo para los productores.
José Miguel Stegmeier, presidente de la Sociedad Agrícola de Biobío (Socabio) y vicepresidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), advirtió que la principal amenaza no es el termómetro, que ha registrado peaks que superan los 36º C, sino la falta de stock hídrico. "Las temperaturas altas son habituales, pero el problema es que las estamos enfrentando con menos agua que antes. Tenemos menos reservas en el Lago Laja, menos glaciares, menos nieve y un déficit de lluvias acumulado", explicó el dirigente.
Añadió que la combinación de factores climáticos como el viento, la sequedad y el calor, sobre un sistema con bajas reservas hídricas está presionando los costos y la logística de los productores, quienes deben extremar la eficiencia del recurso para sostener cultivos industriales claves para la economía regional, como el maíz, la remolacha y la achicoria, además de praderas y alfalfas que requieren frecuencias de riego intensivas.
José Miguel Stegmeier, presidente de la Sociedad Agrícola de Biobío (Socabio).
La solución de los embalses
En términos de impacto económico inmediato, la preocupación se centra en la etapa final de la cosecha de cerezas y la temporada de arándanos, los "motores" exportadores de la zona. Aunque Stegmeier descarta daños masivos por las altas temperatura en estas frutas, advierte sobre la repercusión en otras especies que se están abriendo camino en la zona. "Golpes de calor muy fuertes pueden causar alteraciones en plantas como los avellanos o manzanos, provocando caída de fruta o daños por sol", detalló.
Ante este escenario, desde Socabio emplazaron al aparato público a reconsiderar los embalses como una alternativa de solución de largo plazo que entregaría seguridad alimentaria y económica para las zonas afectadas.
"Estamos planteando que la solución son los embalses. Si lográramos acumular esas aguas (del invierno), tendríamos reservas suficientes para regar, para el consumo humano y el combate de incendios", sostuvo Stegmeier. En esa línea, el líder gremial instó a las nuevas autoridades a priorizar el proyecto del embalse en el río Duqueco, una obra que incluso permitiría ampliar la superficie cultivable.
“Ahí queremos insistir para que las nuevas autoridades lo asuman como una responsabilidad o como un desafío para mejorar nuestra capacidad de riego. Un embalse sobre el Duqueco nos daría, de verdad, muchas más garantías de regar y aumentar riesgo, incluso”, enfatizó.
Asimismo, desde el gremio han solicitado un aumento en los recursos de la Comisión Nacional de Riego (CNR) para implementar riego tecnificado, lo que permitiría triplicar o cuadruplicar las superficies cubiertas con la misma cantidad de agua, generando así una optimización del recurso.
Sin embargo, el costo sigue siendo la gran barrera para la agricultura familiar y pequeños productores. "Necesitamos que se aumenten los programas de subsidio, no solamente para los agricultores, sino que también para las asociaciones de regantes, para grandes obras, por ejemplo para compuertas inteligentes, etc.”, enfatizó Stegmeier.
"Faena Cero"
Finalmente, y en concordancia con las directrices de la SNA y de Senapred que declaró Alerta Roja por Calor Extremo para la Región del Biobío, el sector ha puesto énfasis en el capital humano, implementando la "faena cero" en los horarios de mayor radiación solar.
Esta medida busca reorganizar las labores productivas para evitar la exposición de los trabajadores agrícolas en las horas críticas del día, priorizando la seguridad de las personas por sobre la continuidad operativa inmediata y de esta forma, minimizar el riesgo de ignición de incendios forestales en zonas rurales.