Cerro Colorado, operada por BHP, prepara un giro clave en su estrategia para reactivar la faena en la Región de Tarapacá. La compañía ingresará durante el primer semestre el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto “Extensión operacional de la faena minera Cerro Colorado, mediante el mejoramiento y ampliación de instalaciones mineras e implementación de un nuevo sistema de suministro hídrico”, cuyo eje central es el uso de aguas residuales tratadas provenientes de la comuna de Alto Hospicio.
De aprobarse, se trataría del primer proyecto de gran minería en Tarapacá que utiliza aguas servidas tratadas como fuente principal de abastecimiento hídrico y uno de los pocos a nivel nacional. La iniciativa permitiría cubrir 100% del requerimiento de agua para la producción, resolviendo el principal factor que llevó al cierre de la operación, que es la falta de agua.
Hoy, en Alto Hospicio se generan cerca de 150 litros por segundo (l/s) de aguas residuales tratadas, que actualmente se descargan directamente al océano. El proyecto contempla la compra de 141 l/s de ese caudal para uso industrial en Cerro Colorado, lo que reduciría la descarga al mar a sólo 9 l/s. Las aguas serían tratadas en un sector alejado de la zona urbana y luego bombeadas hasta la faena, lo que permitiría resolver simultáneamente el abastecimiento de la minera y una mejor gestión de las aguas servidas de la comuna.
Cambio de planes
Antes de optar por esta alternativa, la minera evaluó otras opciones de abastecimiento hídrico. Una de ellas fue un proyecto de captación de agua de mar en Punta Ballena, en la comuna de Huara, que finalmente fue descartado por problemas de factibilidad técnica. En ese escenario, la alternativa de Alto Hospicio se impuso como una solución más eficiente y sustentable, al reutilizar un recurso ya disponible y cercano a la operación, lo que permite reducir el uso de agua continental y desalinizada.
Según los antecedentes del proyecto, la iniciativa se alinea con un enfoque de economía circular y eficiencia hídrica, en un contexto marcado por el estrés hídrico de la región. También complementa otros compromisos ya anunciados por la compañía, como el uso de energías renovables y un énfasis en empleo local, además de un proceso de diálogo temprano bajo un modelo de alianza público - privada.
Lorena Ramírez, vicepresidenta de Asuntos Corporativos y Comunicaciones de Pampa Norte BHP, señaló que “esta decisión demuestra el compromiso de Cerro Colorado frente a los desafíos hídricos de la Región, que también han sido representados en el proceso de diálogo multi-actor que ya lleva un año en progreso. En Chile sólo 6% de aguas servidas son tratadas y reutilizadas, por lo que estamos orgullosos de contribuir con la mejora de este desempeño a nivel nacional”.
Fecha clave
En términos regulatorios, el proyecto deberá superar la evaluación ambiental en un plazo que, de acuerdo con los tiempos estimados del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, podría extenderse hasta dos años. La obtención de una resolución favorable antes de 2028 es clave, ya que de no concretarse en ese horizonte, la compañía debería avanzar hacia el cierre definitivo de la faena. En tanto, si el EIA es aprobado dentro de los plazos previstos, el cronograma considera un período posterior de construcción de nuevas instalaciones, estimado en un par de años, lo que permitiría proyectar la reapertura de la operación entre 2030 y 2031.
El retorno a operaciones de Cerro Colorado tendría un impacto relevante en la economía regional, con la generación de cerca de 3 mil puestos de trabajo estables y el compromiso de que más del 60% de la fuerza laboral sea de origen local. El proyecto no sólo busca destrabar una inversión minera detenida por restricciones hídricas, sino también posicionar a Cerro Colorado como un caso de reconversión operativa en el norte del país, en un escenario donde la disponibilidad de agua se ha convertido en una de las principales variables para la continuidad de la minería.