La jornada será histórica, dado que por primera vez desde 1990 se elegirán dos cámaras. El Senado, eliminado en la Constitución de 1993 tras el autogolpe de Alberto Fujimori, volverá a constituirse con 60 escaños, mientras que los actuales 130 legisladores pasarán a integrar la nueva Cámara de Diputados. Con esta reconfiguración del Legislativo, se apunta, entre otras cosas, a reducir las decisiones apresuradas del Parlamento, que han contribuido a los vaivenes políticos recientes.
En lo que respecta a la concurrida disputa presidencial, la segunda vuelta -agendada para el 7 de junio- está prácticamente garantizada. Eso sí, ya hay una postulante con más opciones de estar en la papeleta del balotaje: la hija de Alberto Fujimori, Keiko, quien de acuerdo con la más reciente encuesta de Ipsos, lidera las intenciones de voto con un 15%. Quien la acompañe en la batalla final es más incierto, pues le siguen Carlos Álvarez con el 8% y Rafael López Aliaga con el 7%.
En este disperso contexto, el cientista político Alonso Cárdenas asegura, en conversación con Señal DF, que hay altas probabilidades de que el fujimorismo retome la conducción de Perú. De ser así, el docente de la de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya y referente habitual de los medios locales, plantea que el país podría avanzar hacia una etapa de menores turbulencias políticas.
"Llegaría a controlar no solo el Ejecutivo, sino que también el Congreso, lo que dificultará que caiga en vacancia. Se daría una especie de réplica de lo que sucedió con su padre".
- ¿Cree que esta elección puede contribuir a reducir la inestabilidad política, o más bien a consolidar un “parlamentarismo de facto” como se ha planteado en el debate público?
- Salir de la inestabilidad política depende mucho de quien gane las elecciones. Si Keiko Fujimori logra ganar -después de su cuarto intento de llegar a la primera magistratura- es muy probable que el ciclo de inestabilidad termine, es decir, que deje de caer Presidente tras Presidente.
Ella ha sido una de las principales responsables de esta inestabilidad. No quiso reconocer la victoria de (Pedro Pablo) Kuczynski en 2016, tampoco quiso reconocer la victoria de Pedro Castillo en 2021, pese a que en ambas elecciones los observadores internacionales reconocieron la transparencia del proceso electoral.
Ella llegaría a controlar no solamente el poder Ejecutivo, sino que también tendría el Congreso, lo que dificultará que caiga en vacancia. Se daría una especie de réplica de lo que sucedió con su padre, quien controlaba el Ejecutivo y el Congreso, y puso sus alfiles en diferentes poderes del Estado.
- ¿Qué tan grave es la fragmentación política con 35 presidenciables?
- La crisis del sistema de representación política en Perú es irreversible. Hicimos un estudio donde comparamos cuántos candidatos se presentaban en las principales economías de América Latina y el promedio es entre cinco y ocho. En Perú hay 35. No todos son partidos políticos, en su mayoría son organizaciones que están en el papel, donde muchos son cercanos a la minería ilegal y las economías ilegales. Hablar del sistema de partidos en Perú es algo generoso y alejado de la realidad.
- ¿Cómo influirá el retorno al sistema bicameral?
- El Senado será clave y de acuerdo con las encuestas, se inclinará hacia la derecha. Ahí, el fujimorismo podría ganar. El partido que está segundo en las encuestas, País para Todos, es muy débil, no se respetará su cohesión interna y se va a desintegrar. Muchos volverán al fujimorismo.
Se supone que el sistema bicameral ayudará a reducir la inestabilidad, pero depende del candidato que triunfe. La mayoría de los partidos no tiene consistencia interna, lo que genera transfuguismo político.
- De ganar Fujimori, ¿qué desafíos enfrenta a nivel político y social?
- El fujimorismo ha sido un partido constante a diferencia de todos los demás. Hay un núcleo duro que se ha fanatizado y representa entre el 10% y 15% del electorado. Pero el otro 80% le tiene una animadversión muy grande. De hecho, el antifujimorismo es lo que ha ganado las últimas elecciones. Ese porcentaje que rechaza es bastante fuerte y podría generar inestabilidad social, sobre todo en el sur.
El principal riesgo está en el equipo que la rodea, salpicado de muchas investigaciones, escándalos y corrupción.
Además, tenemos el fenómeno de la inseguridad, una crisis económica fuerte por lo que sucede en el Golfo Pérsico y pegará muy fuerte el fenómeno del Niño. El margen que va a tener para maniobrar va a ser muy acotado a nivel social. La población va a demandar respuestas inmediatas ante fenómenos exógenos.
- ¿Habrá espacio para reformas económicas?
- Es muy difícil por la insatisfacción social y por el contexto internacional. El modelo económico que Keiko Fujimori defiende es básicamente desregularizar y privatizar, lo que si bien genera crecimiento, no ha generado desarrollo, que es lo que necesita Perú, es decir, buena infraestructura, saneamiento, combate a la desnutrición, cuidado del medio ambiente, etcétera. 