Hace casi tres años, el 22 de abril de 2023, José Antonio Ibarra Morán, un autodefinido empresario agrícola e inmobiliario, se querelló en contra del empresario Carlos Alberto Délano, de su hijo de homónimo nombre y de su yerno, Pedro Ducci, en el contexto de la potencial venta del proyecto minero Dominga. En lo medular, en su querella José Antonio Ibarra alegaba haber sido víctima de estafa y haber enfrentado perjuicios patrimoniales.
Pero tras tres años de indagatoria, el pasado 20 de marzo la justicia decidió oficialmente no perseverar en la investigación y sobreseer a los tres indagados, al no haber hallado ningún antecedente que permitiera sustentar los reclamos planteados por Ibarra. “Tanto la Bridec como dos fiscales han arribado a la conclusión de que no hay hechos constituidos de delito”, se lee en parte de la resolución entregada por el magistrado Guillermo Rodríguez González.
En el documento, el juez detalla que de acuerdo a cómo están expuestos los antecedentes, “acá no hay un delito de estafa: el supuesto engañado es quien debía realizar las gestiones para poder realizar el negocio, esto es, tener el contacto con el funcionario chino, cuestión que no realizó”, puntualiza, y añade: “No hay un engaño que se puede atribuir, en este caso, a los querellados, que es un supuesto básico de la existencia del delito de estafa”. Señala que los perjuicios que se invocan como constitutivos o consecuencia de esta estafa tampoco son tales. Se refiere en este punto a los gastos relacionados con la contratación de personas a fin de llevar adelante el negocio, “que es parte del riesgo de cualquier negocio que debe realizarse”, sostiene la resolución. Y, por otra parte, argumentar la pérdida de una comisión de un negocio, lo que a ojos del juez, “tampoco puede ser constitutivo de un perjuicio”.
“Por todas estas razones se estima que efectivamente se está frente a un hecho que no es constitutivo delito, por lo cual se va a hacer lugar a la petición de la Fiscalía y de la defensa de sobreseer total y definitivamente la presente causa”, dice el documento legal.
La querella de Ibarra describía que había sido contactado para gestionar una negociación con inversionistas chinos, de cara a la venta del proyecto minero Dominga, para luego no llegar a puerto, por plazos vencidos, y aprovechándose los querellados de los contactos que él había proveído. Todo ello había sido desestimado por los querellados.
Fuentes cercanas a Andes Iron comentaron que el sobreseimiento definitivo "demuestra lo que señalamos desde un principio: que esto no fue mas que una querella extorsiva que tenía como objeto obtener de parte de Andes Iron una suma de dinero de manera impropia. Cabe recordar que incluso se querelló contra Carlos Alberto Délano Abbott, quien no es ni accionista ni director de la empresa”.