El 9 de diciembre pasado quedó recepcionado en la Contraloría una solicitud de Jorge Yarur, en su calidad de presidente de la Fundación Yarur Bascuñán. El objetivo fue pedir la fiscalización a una serie de organismos del Estado -ministerios y municipalidades- por lo que considera incumplimientos en torno a la implementación de la Ley N°21.020, más conocida como la ley “Cholito”.
Un artículo de esta ley dispone que se debe dictar un reglamento que determina llevar en un registro los locales de venta y crianza de mascotas o animales de compañía.
El documento ante la Contraloría -ingresado por el abogado Gabriel Muñoz- deja ver que la Fundación emprendió su propio camino para verificar si realmente se estaba cumpliendo la normativa, vía solicitudes de información a través de los portales de Transparencia, concluyendo la fundación que había varias inobservancias.
En el detalle, plantea que se realizaron consultas a 10 municipalidades de la Región de Valparaíso y a 12 de la RM, y con base a las respuestas obtenidas al 9 de octubre de 2025 concluyó lo siguiente: “Analizadas las respuestas, ninguna municipalidad cuenta con registros propios de criaderos o patentes comerciales del giro otorgadas. La única municipalidad que cuenta con patentes comerciales y registro de criaderos en el “Registro Nacional” es Buin, con 2 patentes otorgadas. En general todos actúan incumpliendo las normas vigentes sobre la materia, no contando con políticas de fiscalización o preventivas, en el marco del comercio o criadero de mascotas o animales de compañía”, dice el documento.
Jorge Yarur, vinculado históricamente al rescate de los animales de la calle, dice a DF MAS que “el problema de fondo es que el Estado no ha dictado los reglamentos que la propia ley exige, por lo que no existen estándares claros ni registros operativos. Muchos criaderos funcionan en una zona gris que favorece la informalidad y dificulta la fiscalización. El foco no debe estar sólo en el cierre inmediato, sino en que el Estado cumpla su obligación, establezca reglas claras y luego haga cumplir la ley”.
Y agrega: “El abandono no es un problema aislado, sino el resultado de fallas estructurales: reproducción irresponsable, ausencia de control y debilidad institucional. Ahí nace Tu Amigo Fiel y, posteriormente, la necesidad de involucrarse también en el plano normativo y de exigencia al Estado”, cuenta.
Yarur denuncia que hoy el Estado no cuenta con información oficial, consolidada y confiable sobre cuántos criaderos existen, dónde operan ni qué volumen económico mueven. Y agrega que cuando las ordenanzas no existen o no se han actualizado, “se genera un vacío normativo que debilita la fiscalización, fomenta la informalidad y deja a las comunidades sin herramientas para prevenir el abandono, el comercio ilegal y los conflictos sanitarios. No es una omisión menor: tiene efectos concretos y permanentes”.