En X, una cuenta anónima con más de 1,2 millones de seguidores se enfoca en una sola cosa: rastrear las inversiones de Nancy Pelosi. Se llama @PelosiTracker_ y publica cada operación bursátil que la expresidenta de la Cámara de Representantes reporta ante la Comisión de Bolsa y Valores de EEUU (SEC, por sus siglas en inglés). El interés, sin embargo, va más allá de sus altos retornos: mientras algunos replican sus apuestas bursátiles como si se tratara de un conocido hedge fund, otros la critican. La acusan de operar con información privilegiada y de aprovechar su cargo para anticiparse al mercado.
Pero Pelosi no es la única. Varios congresistas estadounidenses tienen posiciones activas en el mercado accionario. Y no les ha ido mal. Desde abril de 2020, el S&P 500 ha subido 160% aproximadamente. Pero durante ese mismo período, las acciones más compradas por miembros del Congreso -o sus familias- se han disparado 465%, según datos de Quiver Quantitative.
Ese rendimiento ha dado pie a una industria paralela: plataformas que rastrean -y permiten replicar- las inversiones de figuras públicas. Una de las más recientes es Dub, una app de copy trading lanzada en marzo de 2024 por Steven Wang, quien dejó Harvard en su primer año para fundarla. Hoy suma más de 1,5 millones de usuarios en Estados Unidos, que pueden seguir los portafolios de “gurús” de Wall Street. Y muchos lo hacen con Pelosi: de los cerca de US$ 100 millones gestionados en la plataforma, casi US$ 23 millones están en la cuenta “Pelosi Tracker”, según dijo Wang a The Telegraph en agosto.
Independiente de las críticas, lo cierto es que Pelosi es una inversionista activa, con apuestas relevantes en tecnología y con una audiencia que la sigue de cerca en foros y redes sociales. Sus movimientos han dado forma a una comunidad que replica -y analiza- cada una de sus decisiones financieras. Acá, revisamos sus principales aciertos y las últimas operaciones reportadas.
Y quién sabe… Tal vez ahí encuentren alguna pista para su próxima inversión.
El estómago
Pelosi, coinciden analistas, tiene estómago. Entra cuando otros dudan y sale cuando el mercado ya celebra. Una de sus jugadas más comentadas fue Tempus AI, una firma de tecnología médica especializada en diagnósticos y análisis clínico impulsado por inteligencia artificial. Pelosi invirtió en enero, y desde entonces la acción ha subido más de 100%.
No todos, sin embargo, están convencidos de la transparencia del proceso. A comienzos de agosto, Donald Trump escribió en Truth Social: “¡Todo es INFORMACIÓN PRIVILEGIADA! ¿Alguien está investigando esto? Es una degenerada repugnante”. El presidente, eso sí, también ha sido cuestionado: a través de su holding ha invertido millones de dólares en distintas industrias, siendo el sector cripto uno de los más relevantes.
Pelosi ha respondido que todas las inversiones son gestionadas por su marido, Paul Pelosi, y que ella no participa en esas decisiones. Pero en el mercado, pocos hacen esa distinción. Para muchos, ella sigue siendo la queen of stocks.
Las apuestas
¿Cómo se compone el portafolio de Pelosi? Según Quiver Quantitative, la ex presidenta de la Cámara de Representantes acumula un patrimonio estimado en US$ 260 millones, gran parte de ellos invertidos en acciones.
El rendimiento ha sido notable. Desde 2014, su portafolio ha crecido un 740%, muy por encima del ETF SPY -que replica al S&P 500-, cuyo retorno en el mismo período fue de 240%. Y un dato más: el año pasado, según dijo Steven Wang a The Telegraph, Pelosi superó a todos los hedge funds de Estados Unidos.
Su mayor apuesta, según Quiver Quantitative, es Apple, donde mantiene posiciones valoradas entre US$ 25 y US$ 50 millones. Le siguen Alphabet (Google), Amazon, Microsoft, Nvidia y Salesforce, todas con montos superiores al millón de dólares. Debajo de ese primer bloque, su portafolio se diversifica en decenas de compañías: American Express, Broadcom, Netflix, Visa, Walt Disney Company, Comcast, Dropbox y Morningstar, entre otras.
Todavía no existe un ETF que replique el portafolio de Pelosi, pero sí hay múltiples plataformas que permiten seguir las apuestas bursátiles de otras figuras públicas. Además de ella, están el vicepresidente J.D. Vance y su contraparte política -y también bursátil- Marjorie Taylor Greene, que también tiene su propio grupo de seguidores atentos a sus movimientos bursátiles. Sus últimas jugadas fueron en Novo Nordisk, UnitedHealth, UPS y PepsiCo.
A quién seguir, eso ya es decisión de cada uno. Pero ojo: en la bolsa no hay partidos políticos. El que mejor tradea y arriesga, gana.
Cifra de la semana: 22,07 yuanes
Esa fue la ganancia ajustada por acción que reportó PDD Holdings en el segundo trimestre, muy por encima de los 15,50 yuanes esperados. La matriz de Temu -conocida por su oferta de productos ultrabaratos- también superó previsiones de ingresos con casi 104.000 millones de yuanes
(US$ 14.500 millones aproximadamente). Tan buenos fueron los resultados que la propia compañía advirtió que este nivel de utilidades no sería sostenible y que la temporada de e-commerce infló los resultados.
Dónde apostar: Canada Goose
Puede sonar paradójico, pero Canada Goose está viviendo un veranito de San Juan. Esta semana la compañía canadiense experimentó un rally inesperado mientras varios fondos de private equity se alinearon con ofertas para comprarla y llevarla a privada por casi US$ 1.400 millones. Su accionista controlador, Bain Capital, busca desprenderse de la marca y, según CNBC, entre los interesados figuran Boyu Capital y Advent International. El simple rumor del proceso bastó para que la acción saltara +13% en la apertura del miércoles.
Fundada en 1957, Canada Goose es sinónimo de parkas con plumas hechas para condiciones árticas. Hoy son un básico de alto lujo para celebridades, con abrigos que se venden justo bajo los US$ 1.500. Pero ese precio limita el alcance y el crecimiento de ventas se ha frenado.
Para cualquier comprador, la primera tarea será reparar las ventas donde más duelen: China, que cayó cerca de 2% en el año terminado en marzo, tras haber crecido 47% en 2024. El otro frente es la estacionalidad. Especialista en ropa de invierno, la empresa ve cómo sus ingresos se desploman en los meses cálidos. Para romper ese patrón, planea ampliar la línea y convertirse en un jugador de lujo más amplio.
Pero mientras todavía no se concreta la compra, aún se pueden adquirir acciones.