No es fácil leer Dignos – Crónica del Estallido Social – del antropólogo social Pablo Ortúzar. Una breve, pero contundente descripción de los sucesos previos al 18 de octubre y a partir de esa fecha fatídica entra en una pormenorizada descripción de cómo se sucedió la violencia y la destrucción día tras día y qué rol jugaron los distintos agentes políticos en el proceso. No es fácil porque el trabajo de Ortúzar está tan logrado que uno vuelve a sentir la angustia, pena y rabia de esos días donde muchos temimos por nuestras familias, nuestros bienes y la democracia chilena.
“Un edificio histórico de la Universidad Pedro de Valdivia, ubicado cerca de Plaza Baquedano, es saqueado e incendiado por encapuchados. Lo mismo ocurre con el Registro Civil de Providencia. También es destruida la parroquia de la Asunción, y la situación en la embajada argentina se vuelve casi inmanejable.” Así describe Ortúzar parte de los acontecimientos de la tarde del día 8 de noviembre del 2019. Una pesadilla. Pero la pesadilla no estaba completa pues ese mismo día fue cuando el universitario Gustavo Gatica perdió la vista de ambos ojos por el impacto de balines de Carabineros.
Esta semana la justicia en fallo unánime absolvió al exoficial Claudio Crespo por los tristísimos efectos de sus disparos sobre la turba entre la cual se encontraba Gatica. Legítima defensa fue el argumento jurídico luego de detallar la lluvia de molotov y piedras bajo la cual estuvo sometida Carabineros esa tarde en Plaza Baquedano con peligro para la vida de los uniformados. También se pudo acreditar que Gatica participó activamente en el ataque a la policía a través del lanzamiento de objetos contundentes.
Frente al fallo Chile se volvió a dividir entre dos bandos irreconciliables. Los que culpan a Crespo de ser un cuasi psicópata que disparó a la cara a un joven manifestante – no se ayudó en nada Crespo con su reacción posterior al veredicto – y quienes culpan a Gatica por haberse sumado al ataque a las fuerzas de orden en medio del vandalismo desatado que azotaba al país. ¿Qué hacía el hoy diputado electo tirándole piedras a Carabineros? Un joven de entonces 21 años, animalista y vegano que ha mostrado bastante sensatez y templanza incluso frente al revés judicial que acaba de tener. ¿Quiénes lo incitaron a estar ahí y tomar unos riesgos que terminaron en tamaña desgracia?
Todo lo que ofreció el gobierno de Piñera desde punto de vista económico era insuficiente y ridiculizado. Cada acción de las fuerzas de orden, independiente de la violencia que enfrentaran, fue descalificada. Rápidamente hubo importantes sectores de nuestra política que sostuvieron que había violaciones sistemáticas a los derechos humanos. Piñera era el nuevo Pinochet, sobre todo para quienes necesitaban la épica de la lucha contra una dictadura que no les había tocado. Hubo acusaciones de tortura y de violaciones a mujeres. No por parte de un don nadie sino de relevantes personeros de la izquierda chilena. En buena parte por eso Gustavo Gatica tiró ese día 8 de noviembre piedras a Carabineros, no es tan raro que lo haya hecho.
Cuando se debate si la responsabilidad es de Gatica o de Crespo, hay unos actores muy relevantes en este drama que se esconden para que no se les apunte con el dedo sobre las responsabilidades que tuvieron en azuzar a miles de jóvenes a una revolución por el afán de acceder al poder. El Presidente Boric ha declarado sentirse desgarrado por este caso, me parece que está en lo correcto en sentirse así, pero no por las razones que él cree.