Es indudable que en las últimas semanas la vocera ha dejado de ser fuente de burlas y memes. Ha cometido muchos menos errores, prepara mejor sus vocerías -el listón no estaba particularmente alto- y se ha ido a dar un tour por regiones donde los periodistas son menos incisivos y agradecen la visita desde la capital. Esto le ha permitido tomar aire después de un duro comienzo y seguir adelante. Mara Sedini ha mostrado cuero duro para soportar las críticas y probablemente tiene condiciones y futuro -más que muchos, qué duda cabe- en la dura arena política.
El problema es que es irrelevante y el Gobierno necesita con urgencia conducción en las comunicaciones. Vivimos en un mundo donde a cada miembro del Gobierno lo están permanentemente grabando, siguiendo con detención cada cosa que dice o escribe. El ministro Quiroz expuesto en video por una senadora de estar haciendo rayitas en una hoja mientras escuchaba -seguramente muy aburrido- a nuestros honorables parlamentarios, el Presidente calificando de metáfora su hipérbole de expulsar a todos los inmigrantes ilegales de un zuácate, la ministra de Seguridad leyendo con inentendible dificultad su presentación del plan de seguridad en la Cámara de Diputados.
En fin, todos los días pasan cosas, unas totalmente nimias e intrascendentes como las rayitas de Quiroz, otras bastante más preocupantes como la percepción de despelote en seguridad. Todo ello necesita ser explicado a la ciudadanía con claridad y visión política. Spoiler: eso no está pasando. La vocería hoy no tiene ningún peso durante el Gobierno, no importa mucho si está o no está, pero cosas que explicar sigue habiendo todos los días.
Se hizo un experimento en un área especialmente sensible para gobernar en estos tiempos convulsos y hasta aquí la cosa va maoma no más. Porque de los chascarros se puede salir, como de hecho ha ocurrido, pero de la irrelevancia es bastante más difícil. Una cosa es privilegiar la tecnocracia en el gabinete como se hizo dejando a los partidos en un segundo plano. Eso puede resultar o no, y el tiempo lo dirá. Sin embargo, no tiene pies ni cabeza cuando eso mismo se hace en un ministerio que es esencialmente político.
No es culpa de Mara. Algunos nombres: Enrique Correa, José Joaquín Brunner, Heraldo Muñoz, Francisco Vidal, Ricardo Lagos Weber, Carolina Tohá, Andrés Chadwick, Álvaro Elizalde, Jaime Bellolio, Camila Vallejo. Este es el equipo titular que ha ocupado el cargo desde el retorno a la democracia y en la banca se suman varios nombres más de primerísima línea. Es un ramillete variopinto y colorido, donde algunos transmitían calma chicha en medio de la tormenta mientras otros picaneaban a la oposición con tanta habilidad como maldad. Otros -otra especialmente- ponían una cara de palo espectacular para decir lo que se necesitara para defender al Gobierno de turno en medio de las incontables crisis.
Todos de personalidades muy distintas, pero todos a la vez con larguísima experiencia política, fuertes redes con los partidos y por tanto con amplia capacidad de explicar lo inexplicable. Nada de eso tiene la actual vocera, quizás lo tendrá en algunos años más, pero el Gobierno la necesita hoy.