Elektra será su debut en Santiago luego de construir una sólida carrera en Europa. Pero su historia parte más al sur. Esteban Muñoz Herrera (37) nació y creció en Valdivia. Es el hijo menor de una familia de artistas, su papá es director de coro y orquesta, y su madre fue bailarina de ballet. La música siempre sonó en su casa, recuerda. “Pero el amor por el teatro musical y la ópera fue a través del mejor amigo de mi padre, que fue como mi padrino, Nibaldo Parra, exdirector de escenario del Teatro Municipal”, cuenta el dramaturgo.
Cuando venía a la capital, Parra lo llevaba al Municipal y lo metía tras bambalinas. Desde ahí veía el escenario y cómo cambiaban las escenografías. “Todo eso me impregnó mucho y pensaba: ‘Yo quiero hacer algo con esto’”.
A los 17 años partió de intercambio a Alemania a través de un programa de la organización AFS. Llegó allá sin saber casi nada de alemán y estuvo un año en Múnich. “Lo que más me impresionó fue la vida cultural que tienen, y ahí descubrí el mundo del teatro”, dice.
Volvió a Chile y se tomó una especie de año sabático para decidir qué hacer con su vida académica. Entonces Nibaldo Parra le consiguió una práctica como maestro interno o “stage manager” en el Teatro Municipal de Santiago. Su trabajo, durante cerca de un año, consistía en administrar el backstage; dar las entradas a escena, visar la utilería, llamar a los artistas, etcétera.
Ahí conoció a un director alemán que le aconsejó estudiar dramaturgia en su país, le explicó que en Alemania este oficio no consiste en escribir textos, sino que significa ser la cabeza pensante de la puesta en escena y trabajar el concepto de la obra en conjunto con el director. “Eso me gustó y dije: ‘Ya, lo voy a intentar’”, recuerda Muñoz.
Pone de ejemplo Romeo y Julieta. Para montar una nueva versión de la reconocida obra de Shakespeare, dice, es necesario pensar qué quieres contar. “¿Quieres contar una historia política? ¿Quieres contar una historia de amor? ¿Quieres contar una historia intercultural? ¿Cómo quieres abordar esta puesta en escena? Entonces, junto con el director se elabora este concepto”, explica sobre lo que implica la dramaturgia en el país germano. Muñoz estudió interpretación, musicología e historia del arte en la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich y dramaturgia en la Theaterakademie August Everding.
Despegue y escenas
En 2011 lo llamaron de la Ópera de Múnich porque necesitaban alguien que tradujera español-alemán para la afamada compañía catalana La Fura del Baus, que montaría una obra ahí: “Acepté encantado y fue mi primer trabajo profesional en Alemania, tuvimos súper buena onda con La Fura del Baus y me empezaron a contratar como asistente de dirección”. Luego lo ascendieron a director asociado y colaboró con la compañía en varias producciones en distintas partes del mundo.

En la Ópera de Múnich conoció a Barrie Kosky, director australiano y eminencia mundial de la puesta en escena operística. Él le ofreció un puesto fijo en la Komische Oper de Berlín, donde trabajó entre 2016 y 2023 como director de escena y estuvo a cargo de varios títulos como el estreno alemán de Sueño de una noche de verano de Shakespeare con música incidental de Astor Piazzolla. Eso fue un hito particular, porque investigando encontró una grabación de un concierto de Piazzolla en París el año 1986 y que no había vuelto a montarse desde entonces.
Contactaron a Laura Escalada, viuda del músico y presidenta de la Fundación Astor Piazzolla, para que los autorizara a escanear y utilizar los manuscritos originales. “Toda una odisea, meses de trabajo. Pero salió muy bien. A la gente le gustó mucho y fue muy novedoso porque mucha gente ni siquiera sabía que Piazzolla había escrito esa música. Fue súper gratificante trabajar en un proyecto así”, recuerda sobre la obra que se montó en 2019.
Luego vino la pandemia, un periodo duro para alguien que trabaja en equipo y con público, dice Muñoz. Pero el dramaturgo decidió aprovechar los meses de confinamiento para leer, escuchar música y ampliar su repertorio. “Escuché todas las óperas de Verdi. Leí todo lo de Shakespeare. Para mí fue un momento esponja”.
Desde 2023 trabaja como freelance. Eso le permite moverse con más libertad y tomar proyectos en distintas partes de Europa. “De hecho, ahora donde menos trabajo es en Alemania”, dice riendo. “Había elegido dramaturgia porque me gustaba el trabajo conceptual. En el camino conocí a personas que me llevaron a moverme hacia la dirección. Y me enamoré también. Ahora combino las dos cosas. Armo mis puestas en escena de acuerdo con la emoción que me produce, eso es lo que yo voy a plasmar al final”, agrega.
Sí mantiene activa su relación con la Komische Oper de Berlín y el año pasado, por encargo de ellos, dirigió el musical Consistent Fantasy is reality, una obra con elementos pop que aborda las diferencias culturales y protagonizada por la cantante turca Gaye Su Akyol. “Una especie de Björk local”, apunta Muñoz. La obra tuvo excelentes críticas y aplausos del público.
Volver a casa
“Me fui y nunca volví porque mi carrera se hizo allá, pero una de las cosas que más me gustaría es tener una relación laboral mucho más establecida con Chile. Las raíces tiran. Eso me permitiría además reconectar con mis orígenes y estar más con mi familia”, comenta Esteban.
Por eso lo tiene tan contento dirigir Elektra de Richard Strauss en la temporada 2026 del Teatro Municipal de Santiago. “El Municipal es mi casa. Fue mi primera experiencia profesional y tiene un lugar especial en mi corazón. Tengo mi carrera afuera y yo sé que aquí no se paga lo que se paga en Europa, pero eso no importa porque también hay un deber como chileno de apoyar la vida cultural de tu país”, declara.
A fines de 2024 lo contactó Carmen Gloria Larenas, directora del Municipal. Paolo Bortolameolli, que este 2026 asume como director titular del teatro, quería montar Elektra, ópera de Richard Strauss (1909) con texto de Hugo von Hofmannsthal basado en la tragedia griega de Sófocles. Pensaron en Esteban para dirigirla. “Es una de mis obras top ten que me gustaría poner en escena porque se trata de un título que marcó un antes y un después en la historia de la ópera y además porque es un texto con una dimensión psicológica muy actual. El núcleo de la obra es una familia disfuncional resolviendo traumas del pasado. Y la música es muy poderosa y dramática”, describe.
Se armó un “dream team” con Bortolameolli en la dirección musical, Muñoz como director de escena, Christopher Ash en escenografía e iluminación y Elizabeth Pérez en diseño de vestuario. “Es un equipo relativamente joven, estamos entre los 35 y los 40 años, entonces compartimos ciertos códigos”, comenta desde Alemania.
En enero vendrá a Chile a atender algunos aspectos específicos de la producción y luego trabajará a la distancia ya que en abril dirigirá Las bodas de Figaro de Wolfgang Amadeus Mozart en Düsseldorf. A principios de octubre se instalará en Santiago para dedicarse a los ensayos de Elektra hasta el estreno de la ópera el 17 de noviembre.
Destaca además la labor de Carmen Gloria Larenas por rescatar a talentos chilenos que trabajan fuera e invitarlos a reconectar con su país: “Para mí es un reconocimiento a mi trabajo y también me siento muy contento de reconectar con algunas personas que siguen trabajando en el teatro desde la época que hice mi práctica, y sentir su cariño”.
Además de dedicarse al montaje de Elektra, Esteban cuenta que ha destinado tiempo a generar nexos de cooperación entre Alemania y Chile a través de ProChile, para ampliar relaciones con instituciones chilenas.
Otro paso que tiene en el horizonte es empezar a hacer teatro de prosa. “Mi carrera ha estado muy marcada por el teatro musical y por la ópera, pero me interesaría dentro de los próximos cinco años empezar a hacer teatro de prosa”, proyecta el talento chileno.