“Temporal, inestable e inacabada”, fueron los apelativos utilizados en el comunicado oficial del premio Pritzker para definir la obra de Radić. “Este premio es una extraña sorpresa y un gran honor”, declaró escuetamente el premiado en un comunicado enviado el mismo jueves.
Desde que se dio a conocer la noticia, múltiples publicaciones han destacado algunas de sus construcciones: el restaurante Mestizo, la bodega de la Viña Vik, el Teatro Regional del Biobio, la Serpentine Pavilion 2014, el Centro NAVE, la ampliación del Museo de Arte Precolombino y el “Guatero” en la XXII Bienal de Arquitectura y Urbanismo de Chile 2023.
“A través de un conjunto de obras situadas en la encrucijada de la incertidumbre, la experimentación material y la memoria cultural, Smiljan Radić privilegia la fragilidad por encima de cualquier pretensión injustificada de certeza”, afirma el texto publicado por el jurado 2026 en el sitio del Pritzker y que está conformado por los arquitectos Alejandro Aravena (Pritzker 2016), Deborah Berke, Anne Lacaton (Pritzker 2021), Hashim Sarkis y Kazuyo Sejima (Pritzker 2010); el abogado Stephen Breyer y los curadores Barry Bergdoll y André Aranha Corrêa do Lago.

Contactado por DF MAS, Aravena explica que hay tres fuentes de nominación al Pritzker. “Las espontáneas: alguien ingresa a la página del premio y propone un nombre. Luego se mandan cartas a una red grande de personas que están al tanto de lo que ocurre en arquitectura, entre críticos, profesores o premiados anteriores. Y por último están los nombres que nos interesa discutir a los integrantes del jurado. De ahí sale una lista definitiva que nos juntamos a evaluar como grupo”, afirma el fundador de Elemental.
Agrega que una de las condiciones es que un número de miembros del jurado tiene que haber visto la obra a discutir en persona. “No se discute a través de fotos. Por eso viajamos como grupo a visitar obras que es poco probable que uno vea en sus viajes. Es importante decir que este premio no se otorga a un edificio sino a un cuerpo de obras”, apunta Aravena.
Teatro Regional del Biobío, foto cortesía de Cristobal Palma.
El Pritzker 2016 prefiere no generalizar ni referirse al momento que goza la arquitectura nacional. Se enfoca específicamente en el premio recién otorgado. “Habría que preguntarse qué explica que el trabajo de Radić alcance ese nivel desde Chile. Obviamente un talento fuera de lo común, a lo que se suma una capacidad e intensidad de trabajo feroz. Quizás también una curiosidad intelectual y, aún más, un inconformismo riguroso: esa disposición a salir de la zona de confort para expandir cada vez los límites de la disciplina y del encargo. Esto último puede que sea lo más notable: la voluntad de transformar encargos que se podrían haber resuelto en su mínima expresión y optar en cambio por llevar al límite el potencial de algo, sea eso un lugar, un material, un uso o la noción de belleza misma".
- Hace 10 años recibiste el Pritzker, ¿de qué manera ha marcado el premio tu carrera durante la última década?
- Prefiero pasar de esta pregunta, es el momento de Smiljan.
Restaurant Mestizo, foto cortesía de Gonzalo Puga.
El sólido camino del arquitecto de lo frágil
Smiljan Radić Clarke nació en 1965 en Santiago de Chile, en una familia marcada por la migración: su padre era de ascendencia croata y su madre británica. Asistió al colegio San Ignacio El Bosque, de donde egresó en 1982. Estudió Arquitectura en la Universidad Católica de Chile y aunque en algún momento pensó en cambiarse a Derecho, no lo concretó. Continuó su formación en la Università IUAV di Venezia, en Italia. En 1996 formó su oficina de arquitectura en Santiago.
Serpentine Gallery Pavilion, foto cortesía de Iwan Baan
Su mujer es la escultora Marcela Correa, importante colaboradora en muchas de sus obras. Juntos diseñaron su primera casa, Casa Chica (Vilches, Chile, 1997), instalaciones como El niño escondido en un pez en la Bienal de Venecia de 2010 y la última tienda insignia de Alexander McQueen en Londres en 2018.
Además del Pritzker, durante su carrera Radić ha recibido numerosos premios y distinciones. En 2001 fue nombrado mejor arquitecto menor de 35 años por el Colegio de Arquitectos de Chile. Recibió el Design Vanguard Award de la revista Architectural Record en 2008. Un año después fue designado miembro honorario del American Institute of Architects (AIA) de Estados Unidos. En 2013, la Universidad Mayor de Chile premió su trayectoria. En 2015, recibió el “Oris Prize” en Zagreb (Croacia). En 2018 le dieron el “Arnold W. Brunner Memorial Prize”.
Vik Millahue Winery, foto cortesía de Cristobal Palma.
En 2017, el arquitecto fundó la Fundación de Arquitectura Frágil, ubicada en su estudio en Santiago, “para apoyar la arquitectura experimental que desafía las fronteras disciplinarias”. Hasta el 12 de abril es posible visitar la exposición Tiras de prueba. Arquitecturas 1951-1997 en el Museo Nacional de Bellas Artes. La muestra montada por la Fundación Frágil exhibe la colección personal de Smiljan y algunos de sus principales referentes; entre ellos, Enzo Mari, Graham Stevens, Le Corbusier, Enric Miralles, Aldo Rossi, Gordon Matta-Clark, Zaha Hadid y Peter Wilson. Las obras seleccionadas incluyen dibujos, diagramas, collages y litografías originales, además de un fino montaje que constituye una obra de arte en sí mismo.
El miércoles 25 de marzo a las 18:30 horas el Centro de Estudios Públicos tendrá el cierre del ciclo de Arquitectura: “El sentido de la forma moderna”, parte del programa Futuros Posibles en colaboración con la Fundación de Arquitectura Frágil y el MNBA. Esta instancia se titula ‘El otro arquitecto: otra forma de construir‘ y Giovanna Borasi, directora del Centro Canadiense de Arquitectura (CCA) realizará una presentación que luego dará pie a una conversación con el arquitecto y académico, Enrique Walker. Presenta el Pritzker, Smiljan Radic. Monseñor Sótero Sanz 162, Providencia (Metro Pedro de Valdivia). Inscripciones en cepchile.cl.