Las nuevas leyes del amor: las citas online y la privatización de la intimidad (2021) y La sexualidad por venir: Juventud y relaciones íntimas después del #MeToo (2025) son dos de los títulos publicados por la investigadora sueca que estudió sociología en el Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences Po) y trabaja en el Instituto de Estudios Demográficos de la capital francesa.
Marie Bergström se conecta a la conversación por Zoom desde París el viernes por la mañana. Esa noche volará a Chile, por primera vez. El lunes 12 a las 15:00 en el Congreso del Futuro dictará la charla El futuro de la intimidad. Cómo los jóvenes redefinen el sexo y el amor, y luego participará de otra instancia del encuentro, en Temuco.
Una de las materias de estudio de la socióloga han sido las relaciones íntimas en la era de las aplicaciones de citas. Las dos empresas más grandes a nivel mundial son Tinder y Bumble. Durante el último año, Bumble perdió el 9% de sus suscriptores de pago, mientras que Match Group, empresa dueña de Tinder, perdió el 5%. Las acciones de Match Group se han desplomado 80% desde su máximo en 2021, mientras que las de Bumble bajaron 90% desde ese mismo año. Y aunque estos indicadores podrían representar una tendencia en el uso de este tipo de apps, Bergström no cree lo mismo.
“Hemos oído hablar del descenso en el uso de las aplicaciones y sitios online de citas, pero el hecho de que a ciertas empresas como Tinder no les vaya bien no significa necesariamente que las citas online estén decayendo. Hay marcas que están de moda, pero al cabo de un tiempo se convierten en mainstream y tienen dificultades para mantenerse en el mercado. Hay nuevas empresas que están surgiendo, creciendo y quitándole cuota de mercado a Tinder”.
La investigadora afirma que no hay estudios o cifras en Estados Unidos o Europa que acrediten una disminución real en las citas online. Acota que Suecia es el único país en el que sí se puede observar esta tendencia. “Diría que es demasiado pronto para llegar a esa conclusión y menos a partir del rendimiento económico de Tinder, los jóvenes simplemente consideran que ya no está de moda”.
La socióloga tampoco cree que la llamada “swiping fatigue” o fatiga de deslizar la pantalla, en la Generación Z, sea una explicación. “Cualquier usuario puede dar fe de que las citas online son divertidas al principio, pero luego dejan de serlo. No creo que sea un proceso generacional. Los jóvenes siguen siendo los principales usuarios de las aplicaciones de citas. Pero cuando nos fijamos en quiénes forman pareja con alguien que han conocido en una aplicación de citas, vemos que esas personas suelen ser mayores. Podría parecer una contradicción, pero no lo es. Las personas mayores representan, en términos proporcionales, una menor proporción de usuarios de aplicaciones de citas, pero cuando las utilizan, suelen formar parejas a través de ellas. Cuando tienes 50 o 60 años, no es tan fácil conocer gente nueva, mientras que los jóvenes tienen muchas oportunidades para hacerlo”.
Según los datos de países europeos, las citas online representan la tercera forma más común de conocer a una pareja. “Dependiendo del país, entre el 20, 25 y 30 % de las parejas se conocen por Internet. La mayoría sigue conociendo a su pareja fuera de Internet, a través de amigos o en el trabajo, pero las aplicaciones y los sitios web de citas se han convertido en el tercer lugar principal de encuentro en la mayoría de los países”, plantea.
Que las agencias que cumplen la antigua función de casamenteras, como la que muestra la película Materialists (2025) protagonizada por Dakota Johnson y Pedro Pascal, estén cobrando mayor presencia en el mercado, también es algo que afirman algunos artículos pero que no tiene asidero en cuanto a data, afirma Bergström. “En ninguna encuesta aparece ese fenómeno, posiblemente se trata de un número muy pequeño de personas que contratan este servicio”, indica. Lo mismo afirma respecto de la IA para efectos de buscar pareja.
Mejor amor
Otra tendencia recurrentemente mencionada es la supuesta “recesión sexual” en las generaciones más jóvenes. ¿Qué dicen los datos? “Hay que diferenciar entre dos indicadores. La gente hoy declara tener más parejas sexuales que antes, pero menos relaciones sexuales. Y esto se debe a que una tendencia general que observamos en la mayoría de los países es que ha aumentado el número de personas solteras. No diría que haya una recesión sexual en absoluto. Más bien que nuestras vidas románticas están cambiando. Hoy en día hay más personas que pasan mayor tiempo solteras”, dice Bergström.
Una interpretación posible de por qué ha disminuido la frecuencia sexual podría relacionarse con el deterioro de la salud mental, dice. Agrega: “Hay más personas con síntomas de depresión y ansiedad, y sabemos que cuando no te sientes bien, la vida sexual tampoco funciona de maravillas”. Otra razón es que hay una nueva noción de consentimiento que aplica a la vida sexual de las parejas, se respeta que una de las partes no esté dispuesta. Eso podría traducirse como una baja cuantitativa, pero una alza cualitativa, explica Bergström.
- Hay más personas solteras y también hay más parejas que eligen vivir por separado, fenómeno bautizado como LAT (Living apart together). ¿Es el amor moderno más practico?
- Nos hemos vuelto más realistas a la hora de pensar en las relaciones íntimas. Ahora cuando las personas encuentran a la persona con la que les gustaría comprometerse, a menudo no es su primera pareja. Esto es nuevo, especialmente para las mujeres. Obviamente depende de los países y los grupos sociales, pero en América y Europa las mujeres en general, y casi tanto como los hombres, ya tienen cierta experiencia sexual cuando comienzan su primera relación estable. Cuando tienes algo de experiencia, eres menos ingenuo, sabes que las relaciones son complicadas, que requieren tiempo y esfuerzo, y quizá tienes una idea más clara de lo que quieres. Las personas no son necesariamente menos románticas, sino que son más realistas. Sobre el fenómeno de vivir juntos pero separados, es también algo concreto.
Las tasas de separación están aumentando, la gente se divorcia más, y lo que vemos es que cuando las personas se separan, no necesariamente quieren vivir con su nueva pareja. Esto es especialmente cierto en el caso de las mujeres. Lo que se ve, al menos en Europa, es que a los hombres divorciados les gustaría vivir con alguien porque es práctico. Mientras que las mujeres, cuando se divorcian puede que busquen enamorarse, pero no necesariamente quieren volver a encargarse de las tareas domésticas de otra persona.
- ¿Se ha ido difuminando la idea de comprometerse con una pareja, en las buenas y en las malas?
- En cierto sentido, creo que la gente de hoy en día es aún más romántica porque quiere que el amor sea sólo bueno. Eso es pedir mucho del amor. Y tal vez el hecho de que las tasas de separación estén aumentando, no se debe a que seamos menos románticos, sino todo lo contrario: queremos mejor amor.