Desde el famoso Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn (MDC), en Nueva York, Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, afinan la estrategia con la que buscarán enfrentar a la justicia estadounidense.
Hace una semana, el entonces presidente de Venezuela fue capturado por fuerzas de Estados Unidos en una operación militar sin precedentes en América Latina en las últimas décadas.
Acusado de conspiración para el narcotráfico, conspiración para la importación de cocaína y posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, Maduro se declaró inocente de todos los cargos, denunció haber sido secuestrado y aseguró que sigue siendo el Presidente de Venezuela durante su primera comparecencia ante la Corte, el lunes pasado.
La próxima audiencia del caso está programada para el 17 de marzo, donde se deberá presentar el detalle de los argumentos acusatorios y también la defensa del líder chavista. ¿Qué cartas puede jugar Nicolás Maduro y qué tan viable es que sea condenado en Estados Unidos?
DF conversó con Reed Brody, abogado estadounidense y uno de los mayores expertos mundiales en litigios contra violadores de derechos humanos. Con más de cuatro décadas persiguiendo a tiranos, déspotas y dictadores, conoce como pocos los argumentos legales que suelen esgrimirse en este tipo de procesos. No por nada se ha ganado el apodo de “el cazador de dictadores”.
Su trayectoria lo respalda: en 2016 fue clave para llevar a prisión al exdictador de Chad, Hissène Habré, y también participó en los procesos judiciales contra Augusto Pinochet en Londres, Jean-Claude Duvalier en Haití y Yahya Jammeh en Gambia, entre otros. Desde 2024, además, investiga los abusos cometidos en Nicaragua bajo el régimen de Daniel Ortega.
De acuerdo con Brody, la defensa de Maduro —liderada por el abogado Barry Pollack, el mismo que defendió a Julian Assange en el caso WikiLeaks— comenzará por plantear dos argumentos. “El primero será que la detención fue ilegal; un “secuestro”, en sus términos”, indica.
Según los expertos, el derecho internacional prohíbe el uso de la fuerza transfronteriza entre Estados, salvo en situaciones muy específicas: cuando existe autorización del Consejo de Seguridad de la ONU, cuando se actúa en defensa frente a un ataque de otro Estado, o cuando hay consentimiento expreso del país afectado, es decir, que Venezuela hubiese autorizado el ingreso de fuerzas estadounidenses.
La operación en Caracas no se ajusta a ninguno de esos supuestos.
Sin embargo, para Reed Brody el argumento de la “ilegalidad” de su captura “difícilmente prosperará”.
“La Corte Suprema de EE. UU. ha sostenido reiteradamente que la competencia de un tribunal penal no depende de la legalidad de la captura”, indica. “No importa cómo llegaste a Estados Unidos si es que estás detenido por razones sólidas”, agrega.
Otra posible defensa de Maduro, según Brody, es que, como jefe de Estado, goza de inmunidad.
“Mucho más compleja —y potencialmente favorable a Maduro (pero no a su mujer)— es la cuestión de la inmunidad. El derecho internacional reconoce desde hace siglos que los tribunales de un Estado no pueden juzgar al jefe de Estado de otro”, dice.
No obstante, el “cazador de dictadores” indica que, para contrarrestar este argumento, “el gobierno estadounidense sostendrá que Maduro no es el presidente legítimo de Venezuela por el carácter fraudulento de su elección, y el tribunal deberá decidir hasta qué punto va a deferir de esa posición con el Ejecutivo”.
Brody agrega que existe un precedente que la fiscalía podría señalar en el que Estados Unidos capturó al líder de un país en Latinoamérica, el general panameño Manuel Noriega, en enero de 1990. Pero Noriega era líder de facto de Panamá en ese entonces y nunca ocupó el cargo formal de presidente.
“Él nunca fue presidente electo, y Panamá no reclamó inmunidad en su nombre. En el caso de Maduro, Venezuela sigue afirmando formalmente que es su presidente, y si mantiene esa posición y presenta una protesta diplomática ante el tribunal, la cuestión jurídica será mucho más delicada que en el caso Noriega”, dice.
“Además, Trump podría debilitar su propio argumento al tratar oficialmente con la vicepresidenta de Maduro, convertida en presidenta interina, Delcy Rodríguez, cuya legitimidad electoral se basa en los mismos fundamentos que la de Maduro”.
Acusaciones de narcotráfico
Y ¿qué pasa con las acusaciones que se le imputan a Maduro relacionadas con el narcotráfico?
Para el abogado estadounidense, “es posible que la fiscalía cuente con pruebas —como interceptaciones telefónicas— sobre presuntas actividades de narcotráfico”. Pero hay una figura híbrida, la acusación de “narcoterrorismo”, que, para Brody, es más compleja: “Esta es una acusación basada en una ley relativamente reciente que agrava las penas cuando los delitos de drogas son cometidos por personas calificadas como terroristas”, explica. “Y la calificación de ‘terrorismo’ plantea cuestiones jurídicas mucho más discutibles”.
Cabe recordar que esta semana el Departamento de Justicia de Estados Unidos retiró la referencia al Cartel de los Soles como grupo criminal en la acusación a Maduro. Este cambio podría debilitar los argumentos de narcotráfico en contra del líder chavista, dice Brody.
En cualquier caso, el abogado asegura que todo dependerá de las pruebas y que, según su experiencia, el juicio no tendrá lugar “antes de varios meses o incluso años”.
La “ley de la selva”
Reed Brody tiene sensaciones encontradas sobre la captura de Maduro.
“Como alguien que ha pasado su vida ayudando a las víctimas a llevar ante la justicia a represores, siempre es positivo ver a un dictador abusivo esposado”, admite. “Pero esto no se trata de eso; no se puede hacer de esta manera”, agrega.
Para él, la operación fue una “clara violación” del derecho internacional y “normaliza el cambio de régimen por la fuerza y nos devuelve a un mundo anterior a la ONU, a la ley de la selva”.
“Yo entiendo el sufrimiento del pueblo de Venezuela -agrega-, pero estamos abriendo una caja de Pandora. El derecho que aquí se ha vulnerado, es el mismo derecho que supuestamente protegía a Ucrania o a Gaza”.
Consultado sobre qué otro camino había, Brody admite que “la comunidad internacional ha demostrado una incapacidad” de llevar adelante acciones que frenen a los regímenes autoritarios en el mundo. “La debilidad del sistema de justicia internacional es que carece de una fuerza policial. Aun cuando hubiere una inculpación de la Corte Penal Internacional contra Nicolás Maduro por crímenes de lesa humanidad, él seguiría atrincherado en Caracas, como Vladimir Putin sigue atrincherado en Moscú y Benjamín Netanyahu en Tel Aviv. Por eso yo también abogo por un cambio en las reglas”, dice.
“Pero lo contrario es un mundo sin reglas. La ley del más fuerte. Y creo que desgraciadamente el remedio es peor que la enfermedad”, añade.