Mientras en Perú se viven jornadas cruciales en torno a las elecciones presidenciales que hasta ahora le dan una ventaja a la candidata Keiko Fujimori, otra discusión enciende el debate en ese país. Una que tiene mucho más de influencia, historia y poder tras bambalinas. Se trata de la venta de la Empresa Editora El Comercio, la firma matriz del conglomerado económico que se conoce como Grupo El Comercio, que entre otros negocios, es dueño del centenario medio escrito de homónimo nombre, referente en América Latina, fundado en 1839 en Lima, que le pisa los talones en antigüedad a El Mercurio, fundado en Valparaíso en 1827.
La operación, en todo caso, no está cerrada. Hay un grupo de accionistas que buscaron levantar una oferta paralela y está corriendo un plazo en que podrían ejercer opciones preferentes. Pero de no ocurrir este escenario, El Comercio cambiará de manos hacia empresarios que tienen una vasta relación con Chile.
Lan Perú y Medifarma: los lazos con Chile
Aunque en la historia de este diario figura un chileno y un argentino en su fundación -el chileno José Manuel Amunátegui y el argentino Alejandro Villota-, el grupo tras El Comercio ha estado ligado históricamente a la familia Miró Quesada, desde 1875, quienes lo hicieron crecer a más unidades de negocios.
De hecho, la posible compra incluye casi todos los activos que alberga este conglomerado, salvo un negocio inmueble, un terreno de unos 22 mil metros cuadrados ubicado en Lima donde está la planta donde se imprime el periódico, pero que será vendido, pues el complejo impresor lo trasladarán a otro sitio. En el detalle, el grupo incluye desde luego el medio impreso y adicionalmente una rama audiovisual: Plural TV, que comprende América Televisión, un canal de señal abierta que data de 1958, y Canal N, una señal de noticias, por suscripción, lanzado en 1999.
Personas que conocen del deal contextualizan cómo éste se gatilló. Hoy El Comercio está en manos de distintas ramas de la familia Miró Quesada que están ya en cuartas, quintas y hasta sexta generaciones. En total suma como unos 200 integrantes con el 98% de la propiedad, que está muy atomizada porque ya hay muchas ramas familiares y donde el mayor accionista individual no sobrepasa el 4% de la propiedad.
Y en ese marco había integrantes y grupos que estaban explorando una posible venta. Algunos, dicen entendidos, porque por edad -muchos sobre los 75 años- ya quieren retirarse. Otros, previendo el desafiante escenario que enfrentan en general los medios de comunicación, no sólo en América Latina, sino que en el mundo, marcado por una baja en la publicidad, en sintonía con el auge de las redes sociales y las diversas plataformas digitales, que dan cuenta de un escenario que está remeciendo a la industria de los medios escritos a nivel global (ver recuadro). Varios socios de El Comercio viven de la distribución de los dividendos del negocio, pero ya no es sostenible, y prefieren diversificar.
En medios peruanos se han publicado datos de potenciales compradores, incluyendo al empresario Erasmo Wong -que le vendió su cadena supermercadista al holding Cencosud-, pero hasta ahora nada se había traducido en ofertas conocidas y presentadas formalmente a los accionistas, que prosperaran más allá de intenciones.
Pero ahora dos empresarios lograron concitar la voluntad de al menos parte importante del accionariado tras El Comercio. Se trata de César Emilio Rodríguez Larraín Salinas y de Francisco Picasso Candamo, dos empresarios con redes e incluso vinculación con Chile. El primero el que más. Ha sido socio de la familia Cueto y Sebastián Piñera desde que se integrara a la entonces Lan Perú, desde que el fallecido Presidente de Chile lo invitara a participar como socio en esta unidad peruana del grupo Lan, a inicios de los 2000.
De hecho, Rodríguez Larraín sigue siendo presidente de Latam Airlines Perú, según la última memoria de la compañía aérea, de 2025. El segundo es un empresario vinculado en su país al rubro farmacéutico, como histórico gestor tras laboratorio Corporación Medifarma -desde este año redenominado e integrado al holding internacional Humanova-, que también tiene presencia en Chile, luego de que en 2024 adquiriera el laboratorio Sanderson a la alemana Fresenius. Entre ambas familias, los Rodríguez Larraín y los Picasso, hay cercanía y amistad.
En el caso de Rodríguez Larraín Salinas, es su hijo Emilio Rodríguez Larraín Miró Quesada -también director en Latam Airlines Perú- quien ha empujado este acuerdo por la compra tras El Comercio, al ser parte de la histórica familia propietaria, pues su madre es Milagros Miró Quesada. De hecho, Emilio Rodríguez Larraín Miró Quesada ha sido director e incluso presidente de America TV en el pasado y es director en el Grupo El Comercio.
79 y 29
El deal tras El Comercio todavía no está cerrado, pero sí hay una oferta a firme liderada por ambos empresarios, lo que quedó reflejado el pasado 28 de mayo a través de un hecho esencial enviado al regulador peruano, la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV), el equivalente a la CMF de Chile.
“La sociedad ha recibido una comunicación firmada por 79 accionistas informando su decisión de ofrecer en venta, de manera conjunta, acciones comunes que representan el 62,9464142% del capital social”, se lee en el documento, el que fue antecedido por otra comunicación, del 25 de mayo, en que se individualiza a ambos empresarios como los gestores de la oferta tras la Empresa Editora El Comercio. Esta oferta surgió por el interés de hacerse con el 100% -así la lanzaron-, con un piso mínimo para ser declarada exitosa por el 55%.
Sin embargo, las comunicaciones al regulador dan cuenta de que hay otro grupo de 29 accionistas, informando su decisión de “ofrecer en venta”, de manera conjunta, acciones que representan el 20,0308853% del capital. ¿Qué ocurrió? Testigos del proceso indican que este otro grupo quiso armar una estrategia para bloquear la oferta conocida, y conseguir que otro grupo fuera el comprador, supuestamente ofertando casi tres veces más, lo que por lo menos a la fecha no se ha concretado, no conociéndose públicamente que exista este otro poder comprador.
En este proceso, aún hay un plazo corriendo en que cualquier accionista -en este caso del 38% que no está comprometido con la oferta presentada- puede ejercer su derecho preferente de comprar e intentar igualar la oferta sí presentada por el 62%, cuyo monto no es público en las comunicaciones al regulador peruano.
Algo que, en todo caso, tendría aún más complejidades.
En la rama audiovisual -los canales- El Comercio tiene más socios, pues el grupo La República ostenta el 30% de participación en esta específica vertical de negocios. Y ocurre que, si se producen cambios de propiedad en la matriz de El Comercio, este socio externo podría eventualmente activar cláusulas de compra o venta de su porcentaje, los conocidos drag o tag along que se estilan en los negocios para que socios minoritarios no se queden obligados a permanecer en una compañía cuando hay un cambio de socios a nivel mayoritario.
Y es en este punto donde -dicen entendidos- la dupla conocida que ofertó y que ya tiene el acuerdo por el 62% del capital tendría ventaja, pues tendría acordado con La República no activar ni tag y drag along. Pero para un tercero que oferte, sí podría significar que tenga que considerar poner aún más recursos sobre la mesa ante un socio en los canales que podría querer salir.
Dado que el plazo de esta opción preferente está corriendo, recién en julio podría conocerse si finalmente la oferta de la dupla Rodríguez Larraín Salinas y Picasso Candamo llega a puerto y se queda con el centenario El Comercio, y logran comprar, tras sortear también su paso por el Indecopi y las autorizaciones regulatorias propias de estos procesos.
Los números tras El Comercio
Datos públicos de la Empresa Editora El Comercio muestran que tuvo pérdidas netas en el ejercicio 2025 por 68,5 millones de soles, el equivalente a unos US$ 20 millones, aunque en sus estados financieros indican que esta pérdida se vio impactada por efectos extraordinarios, enumerando ventas de algunas participaciones en ello.
Pero sin contar con estos efectos, hubiera tenido una utilidad neta de 2,9 millones de soles, unos US$ 846 mil. Eso sí, en el segmento prensa arroja una pérdida de 25,5 millones de soles (US$ 7,5 millones), mientras en radiodifusión, una utilidad por 6,3 millones de soles (US$ 1,8 millones).