Este jueves fue un día de despedidas para Isabella Luksic. Hubo un directorio y una reunión tipo ágape de camaradería entre compañeros que trabajaron con ella en la Fundación Luksic. Allí le regalaron poleras de la fundación firmadas por sus compañeros de trabajo, marcando en lo formal un cambio de ciclo en esta entidad que agrupa la acción filantrópica del Grupo Luksic y que abarca programas en ámbitos tan diversos como educación, deporte, emprendimiento y conservación.
Hace una semana se anunció que la hija mayor de Jean-Paul Luksic dejaba este domingo la gerencia general de la fundación, en un cambio que se materializa el lunes. ¿La razón? Isabella Luksic, a sus 30 años -nominada como uno de los The Forum of Young Global Leaders 2025, del World Economic Forum-, decidió regresar al mundo académico. Su destino más probable es Reino Unido. Ya ha aplicado y ha sido aceptada por varias universidades de ese país, y ahora resta que ella decida por cuál programa optará, confidencian personas que conocen a la profesional.
Socióloga de profesión, formada en la universidad de Brown, en Estados Unidos, ella misma reveló en su primera entrevista como gerenta general de la fundación -concedida a DF MAS, en marzo del año pasado- que su idea siempre fue ir a estudiar a Inglaterra. Un país que para ella no es para nada ajeno. Su madre Belinda James es británica y la misma Luksic trabajó allí por una temporada en el pasado, en el grupo WPP, antes de regresar a Chile, a principios de 2018.
A la Fundación Luksic, como trabajo full time, había llegado en 2020, aunque en el directorio participaba desde 2018. Asumió la gerenta general en enero de 2023, y bajo su impronta se ordenó y aglutinó bajo la fundación otras iniciativas que hasta entonces funcionaban de manera independiente, como Impulso Inicial o el área internacional Scholars. Creó un área de infancia lanzada este año, y también un brazo conservacionista. Lanzó programas con especial foco de género, como Despega Mujer y becas para mujeres que cursen carreras STEM. Todo con un sello: crecer, profesionalizar, evaluar y medir resultados.
Si bien ahora deja la gerencia general -en un proceso en el que confidencialmente estuvo trabajando al menos desde abril la firma de head hunter Testanova-, Luksic no se desliga del todo de la fundación. Mantendrá un rol en la vocería, seguirá de asesora del directorio y también a cargo del área internacional de la entidad, esto es, los programas existentes con universidades extranjeras. Y en enero asumirá la vicepresidencia de la fundación, sumándose a un directorio que preside Ena von Baer, y que integran Andrónico Luksic Craig, Óscar Lería Luksic, Katharina Jenny y Macario Valdés.
Con la partida de Isabella Luksic, el máximo cargo ejecutivo quedará este lunes en manos de Macarena Cea Martínez, también socióloga, amante del baile flamenco y de la natación, y que en su trayectoria exhibe haber trabajado en los dos gobiernos de Sebastián Piñera.
Las Concentradas
Con 41 años, la vida de Macarena Cea Martínez ha transcurrido entre Talca y Santiago. Hija de madre kinesióloga e instructora de pilates, abuelos maternos dueños de carnicería, y de padre técnico en turismo, pero que se dedicó en su vida laboral a ser visitador médico en el rubro animal -trabajó para el laboratorio Centrovet, entre otros-, Cea nació en Santiago, pero toda su etapa escolar la desarrolló en Talca. Primero estudió en el colegio conocido como las Concentradas -la escuela D 147 José Manuel Balmaceda y Fernández-, un establecimiento público y laico, para luego, a partir de séptimo básico, emigrar al liceo Abate Molina, del que salió en 2001.
Con interés marcado por las matemáticas y las ciencias sociales, su decisión fue entrar a sociología en la PUC. Y luego de hacer un magíster en la misma casa de estudios, fue Francisca Florenzano el trampolín para que Cea llegara a trabajar en el primer gobierno de Sebastián Piñera. Florenzano era profesora y vio en Cea una profesional con dotes ejecutivas, pues ésta ya trabajaba como coordinadora de la Estrategia Nacional de Drogas, un plan ganado vía licitación hecha por el Conace, y que llevaba a cabo el profesor Eduardo Valenzuela.
Así, cuando a Florenzano la nombran directora nacional del Conace, Cea llegó a su gabinete como asesora de estudios, para luego pasar al Ministerio de Educación, con la misión de dar vida a un área de evaluación, en el equipo de Macarena Alvarado (directora del Censo 2024). Y luego, al alero del subsecretario Fernando Rojas, a ser la contraparte de la Dipres en el cumplimiento y cierre de los compromisos sobre los programas sectoriales, y formar parte en el diseño de un centro de estudios que tenía en mente el subsecretario, para evitar la atomización que había en el área en ese entonces. Su labor se extendió durante toda la administración de SP-1.
Macarena Cea
De ahí, la socióloga salto a trabajar al Centro de Políticas Públicas de la PUC, con Ignacio Irarrázaval, instancia en la que fue activa promotora de proyectos financiados por privados, como Sociedad en Acción, en el que participó Nicolás Ibáñez, sobre un diagnóstico de la valorización de la sociedad civil. O el proyecto 100 Chilenos, hecho con Las Majadas de Pirque y Consorcio. Y con Santander trajeron a Francis Fukuyama a Chile.
Tras ello, Macarena Cea volvería para trabajar en el segundo gobierno de Sebastián Piñera, esta vez en el Ministerio de Desarrollo Social, como jefa de asesores, período en que trabajó -por ejemplo- en el diagnóstico del Sename, y en el proyecto que luego se llamó Ventanilla Única Municipal, que partió con ocho comunas a nivel piloto y que luego se extendió por el país, y que unificó a nivel municipal, la atención de los vecinos en el ámbito de los beneficios sociales.
Estando en esa posición le correspondió a Cea enfrentar el estallido social, transformándose en la líder metodológica de los Encuentros Ciudadanos que se gestaron post 18 de octubre de 2019.
Pero el desgaste de dos años de ese trabajo 24/7 llevó a Cea a buscar otros horizontes. Aconsejada por Ignacio Irarrázaval, buscó en el mundo de las fundaciones. Y fue a través de Pablo Bosch, el gerente de Las Majadas de Pirque -a quien le llegó la información a través de la red de Berkeley- que la Fundación Luksic buscaba profesionales. Era justo el momento en que la Fundación comenzaba un proceso de reestructuración, cuando se sumaron a la entidad iniciativas como Impulso Inicial, y también arribaba Isabella Luksic a este brazo filantrópico del grupo.
Tras un proceso de selección llevado por un head hunter y entrevista con casi todo el directorio -una gran entrevista en la que estaban presentes Paola Luksic, Isabella Luksic y Ramón Jara-, Cea aterrizó en la fundación en abril de 2020, como directora de Evaluación, un cargo que no existía y que era parte también de los cambios que vivía la entidad filantrópica y la reestructuración que a esas alturas jineteaba Isabella Luksic, y que implicó también que la familia empezara a buscar mediciones con indicadores que orientaran la inversión social. En suma, llevar los estándares de la empresa a la filantropía en cuanto a profesionalización.
Así Cea trabajó directamente con Isabella Luksic, primero en evaluación y luego como directora de Desarrollo, cargo en el que estaba cuando vino este segundo proceso para buscar el relevo de Luksic.
En ese proceso nuevamente la entrevista fue con casi todos los directores de la fundación. Y finalmente fue la escogida por unanimidad de esa mesa para asumir el máximo cargo ejecutivo. Desde esa posición deberá liderar un trabajo que conlleva administrar un presupuesto de unos US$ 22 millones, repartidos en 12 programas y que llega a unas 70 mil personas, y en el que una de las metas es la escalabilidad de sus acciones, junto con concretar la puesta en marcha del Parque Pirinel, en Panguipulli. La más nueva apuesta conservacionista de los Luksic.