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BCI
Discusión fiscal y la importancia de no olvidar los impactos financieros
Antonio Moncado S. Economista Senior de Bci
En los últimos días, hemos visto una acalorada discusión en el Congreso tras aprobarse la idea de legislar el proyecto de reforma económica ingresado por el Gobierno. Hasta ahora, el debate ha estado centrado en los impactos en recaudación para el Fisco, y por consecuencia, la posibilidad de ver un déficit fiscal más abultado para los próximos años, cruzado por la necesidad urgente de impulsar el crecimiento económico. Entre distintos argumentos, llama la atención la polaridad de las posiciones, las que pasan desde la discusión puramente política a los impactos macroeconómicos de la iniciativa. Esto ya lo hemos visto con anterioridad, tanto en la discusión de la reforma tributaria del segundo Gobierno de Michelle Bachelet, como en las conclusiones elaboradas en 2023 por la Comisión Marfán.
En este contexto, uno de los análisis más esperados fue el elaborado por el Consejo Fiscal Autónomo, organismo técnico que tiene como objetivo contribuir al manejo responsable de la política fiscal. En su intervención, señaló que el impacto final de la iniciativa depende críticamente del crecimiento económico proyectado, junto con puntualizar que la reforma económica es aportante de mayor déficit fiscal al menos hasta 2031. Esto, pese a considerar el aporte que el mayor crecimiento podría entregar a las arcas fiscales. Esta preocupación también es compartida por el FMI, organismo que en su último informe Fiscal Monitor estimaba que el nivel de deuda en Chile podría superar el umbral prudente de 45% del PIB hacia 2028.
La relevancia de estas consideraciones es crucial en la discusión que se viene por delante, especialmente por el carácter de independencia de quienes las elaboran. Junto con ello, aprender de las lecciones de las discusiones previas, donde la última reforma tributaria dejó importantes costos que terminaron por afectar negativamente a la inversión, y por ende, contribuyeron a mermar la capacidad de crecimiento de la economía, tanto en el corto como en el largo plazo.
De momento, casi nada se ha hablado de los impactos financieros que esta discusión podría generar. Sabemos que la incertidumbre en la implementación de la última reforma tributaria terminó por acrecentar los premios sobre distintos precios de activos, y que el deterioro en los déficits fiscales en los últimos años ha elevado los niveles de deuda, lo que junto a otros factores ha llevado a mayores tasas de interés de la deuda soberana. Omitir estos elementos en la discusión podría afectar los costos de endeudamiento para el Gobierno, empresas y personas, incidiendo también negativamente en los objetivos de alcanzar un anhelado mayor crecimiento económico en nuestro país.
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