Esta semana comenzaron las audiencias públicas ante la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, su sigla en inglés), a las cuales asistió una comitiva público-privada liderada por la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei) y la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa).
ChileCarne, la Corporación Chilena de la Madera (Corma), Frutas de Chile, Vinos de Chile y SalmonChile expusieron ante un jurado estadounidense sus argumentos en contra de la más reciente ofensiva tarifaria del gobierno de Donald Trump.
La Casa Blanca, tras un primer revés arancelario en la Corte Suprema, instaló sobretasas temporales que caducan este 24 de julio, fecha en la que pretende comenzar a aplicar otras tarifas de reemplazo de 12,5% bajo la Sección 301, ley que permite este tipo de sanciones a países que importan productos elaborados con trabajo forzoso.
Hasta esa misma fecha clave, la USTR tiene plazo para dictar veredicto respecto de las apelaciones en curso.
En general, los distintos gremios manifestaron que no están en contra de combatir el trabajo forzoso, pero aseguran que no existe evidencia que conecte a sus respectivos sectores con estas prácticas.
Así, piden la inclusión en el Anexo A, una lista de bienes excluidos de los aranceles, enfatizando, además, la ausencia de sustitutos domésticos y el impacto económico dentro de Estados Unidos.
Los argumentos
Corma detalló que son cuatro las empresas en Chile que exportan alrededor de US$ 1.100 millones por año a EEUU.
Según los datos en el comentario, Arauco y CMPC cuentan con 12 plantas en territorio estadounidense y crean 2 mil puestos de empleo de forma directa. “Queremos transmitir que somos una industria, un sector y empresas de vanguardia y sofisticación, y no un sector del pasado o degradado”, señaló el presidente de Corma, Rodrigo O’Ryan.
En tanto, Promasa y ForAction Chili son firmas de EEUU con plantas industriales en Chile avaluadas en US$ 1.700 millones y contribuyen a fondos privados y asociados a pensiones. Si se implementaran los aranceles, “sus propios contribuyentes y sus propios jubilados van a perder, aparte de que sus materiales de construcción se van a encarecer”, agregó O’Ryan.
En respuesta a la pregunta surgida desde el jurado respecto de por qué no se podría reemplazar este comercio con manufactura de EEUU, se indicó que en 1994 ese país protegió la reserva del Pacific Northwest Old Growth y Chile fue el proveedor que cumplió con las expectativas en cuanto a sostenibilidad, calidad, precio y confiabilidad, como los estándares ISO y OHSAS sobre seguridad laboral y salud ocupacional.
SalmonChile, representado por su presidente, Patricio Melero, apuntó a que EEUU no posee la geografía necesaria para la acuicultura a gran escala. De hecho, consignaron que más del 80% del salmón que consumen es importado, por lo que este producto podría quedar bajo el Anexo A de bienes sin sustituto doméstico, además de seguir las nuevas guías alimentarias bajo la agenda de Make America Healthy Again.
“Hoy día las autoridades del USTR comprenden mejor nuestra realidad y comprenden también de mejor forma los beneficios que tiene para el consumidor estadounidense”, dijo Melero.
En tanto, Frutas de Chile, que contó con la presencia de Ignacio Caballero, destacó la contraestación. “Virtualmente imposible que EEUU pueda producir fruta de contraestación”, señaló.
Frutas de Chile también apeló al aporte del sector de US$ 2 mil millones al Producto Interno Bruto (PIB) del país, según un estudio elaborado por Delphy & Peterson Solutions, y al Tratado de Libre Comercio entre ambas naciones vigente desde 2004.
Por su parte, Vinos de Chile argumentó que la aplicación del arancel afectaría entre 400 y 550 negocios estadounidenses –importadores y distribuidores–, golpeando especialmente al segmento de vinos de entrada, donde Chile representó el 40% de las importaciones de vino de mesa en 2025.
En el mismo panel se encontraba Tim Mondavi de United States Wine Trade Alliance, miembro de una dinastía histórica del vino del Valle de Napa y quien -de acuerdo con el director comercial de Vinos de Chile, Julio Alonso- expuso en contra de las tarifas.
Según Alonso, los aranceles son un tema con “doble capa”, donde los gremios ya cumplieron con la capa técnica. “Creo que lo hicimos muy bien. Fuimos el país que más sectores presentó, se vio un discurso unificado de Chile como un país pequeño pero con vocación exportadora”, afirmó, y agregó que “esto es en última instancia una decisión política y por lo tanto, todo lo que haga el gobierno ahora para ayudar a esa decisión política” será de gran importancia.