Este viernes, la clasificadora de riesgo Moody’s publicó su análisis acerca del decreto fiscal presentado por el nuevo gobierno para el periodo 2026-2030, el cual planteó como objetivo reducir de manera gradual el déficit presupuestario de 3,7% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2025 a un 2,6% del PIB en 2026 y un 1,8% en 2027, para luego estabilizarlo en un 1,5% en 2030.
En el reporte, la clasificadora estima que la mantención del límite prudente de deuda del 45% del PIB corresponde a “una señal positiva del compromiso de las autoridades”, pero también indicaron que esperan que el gobierno adopte medidas “en caso de que exista el riesgo de superar el límite”.
En este contexto es que en su escenario base prevén una estabilización de la deuda cerca de los niveles actuales, sin embargo, esto podría cambiar dependiendo de si ocurren shocks económicos y fiscales, hay un crecimiento inferior al previsto, o nuevas desviaciones de los objetivos fiscales.
Aunque el nivel de deuda es relativamente bajo comparado con el de varios países con calificaciones similares (A2), como Polonia, Lituania y Eslovenia, la agencia advirtió que Chile no puede alcanzar los mismos niveles que sus pares si quiere preservar su perfil crediticio actual.
Así, el informe apuntó a dos características estructurales. La primera corresponde a los menores niveles de riqueza, los cuales conllevan a una base tributaria más reducida y una menor capacidad de absorción de shocks.
La segunda característica es que la economía chilena sigue estando “fuertemente concentrada” en el cobre y otros commodities, cuyos precios se determinan a nivel global y, por ende, fuera del control de las autoridades, haciendo que el PIB junto con otros ingresos fiscales “sean más volátiles que en economías más diversificadas”.
Por eso, reconstruir los colchones fiscales “que históricamente distinguieron el perfil crediticio de Chile” junto con mantener una baja carga de deuda pública serían los puntos claves para preservar la calidad crediticia del país.
Déficit del 1,5% para 2030
Frente a la meta de la administración de José Antonio Kast de alcanzar un déficit estructural de 1,5% en 2030, Moody’s señaló que aunque se trata de un objetivo menos exigente comparado con el “presupuesto equilibrado” de la campaña electoral, alcanzar ese 1,5% de déficit sigue implicando realizar un esfuerzo similar al de la promesa original. Esto se debe a que la posición fiscal de partida del gobierno en 2025 fue “sustancialmente más débil” de lo previsto.
Otro punto crítico que destacó la agencia fue que ese objetivo del 1,5% de déficit para 2030 se aleja de la trayectoria sugerida por el Consejo Fiscal Autónomo (CFA). A diferencia del gobierno, el CFA recomendó apuntar a un superávit fiscal del 1% del PIB para el período 2029-2030, con el fin de recomponer los colchones fiscales de Chile.
“El cumplimiento de los objetivos fiscales y de deuda será fundamental tras varios años de desviaciones que han comenzado a mermar la credibilidad del marco fiscal de Chile”, indicó el reporte y destacó que la “desviación fiscal del año pasado fue particularmente pronunciada” con el déficit superando el objetivo del gobierno de turno en más de dos puntos porcentuales del PIB.
Respecto del crecimiento para este año, Moody’s realizó una revisión a la baja de sus estimaciones, principalmente debido a “un primer trimestre muy débil”.
En contraste al Banco Central, que proyectó un crecimiento del PIB entre el 1% y el 1,75% para 2026, la clasificadora sugirió una expansión de 1,8%, cifra idéntica a la pronosticada por el gobierno, lo que se debe en gran medida “a que nuestros supuestos en materia de inversión son más prudentes”.