La inteligencia artificial (IA) avanza a paso veloz y cada vez es una herramienta más usada por las personas, lo cual significa un desafío para las empresas en el sentido de implementarla en su día a día.
Pero este desafío se hace aún mayor en el caso de los microemprendimientos. Esto es lo que buscaron analizar los académicos de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), Viviana Fernández y Sebastián Uriarte, en una nueva edición del "Doble Click Económico", que dicha facultad realiza en conjunto con el Instituto Chileno de Administración Racional de Empresas (Icare).
Los profesores llevaron a cabo una encuesta a 400 emprendedores entre junio y agosto de 2025, que reveló que alrededor de un tercio de las empresas utiliza estas herramientas muy infrecuentemente o nunca.
En la frecuencia de uso de varias veces en un mes o en una semana, se utiliza IA más intensivamente para analizar datos o métricas. En tanto, el uso diario de la IA está relativamente más enfocado en la gestión de las comunicaciones.
Otro de los resultados es que las empresas más grandes están más de acuerdo con que la IA tiene un precio razonable o que ofrece una buena relación precio/calidad. Ello se refleja en que utilizan la inteligencia artificial con una mayor frecuencia que las empresas pequeñas.
A su vez, los empresarios motivados por la oportunidad de negocios utilizan, en promedio, esta herramienta con mayor frecuencia que aquellos motivados por la necesidad económica.
El sondeo también hace diferencias por grupo etario. Los menores de 45 años presentan niveles de uso y expectativas de esfuerzo considerablemente más altos que los grupos de mayor edad. Mientras que en el grupo de menores de 45 años, el 51% de los encuestados está de acuerdo o totalmente de acuerdo con que la IA puede destruir empleos, versus un 60% en el caso de los mayores de 45 años.
Asimismo, entre las mujeres existe mayor preocupación en tal sentido (58%) que entre los hombres (49%).
Las propuestas de los académicos
“La principal lección de este análisis es que la brecha de adopción de IA es socioeconómica, generacional y estructural”, aseguran los autores.
Es por esto que para Fernández y Uriarte las políticas de digitalización no deben ser universales y genéricas, sino dirigidas específicamente a los segmentos rezagados: microempresas informales, emprendedores mayores de 45 años y aquellos de menores niveles educativos.
“El Estado debe intervenir para evitar que la IA profundice la desigualdad competitiva, facilitando el acceso a herramientas de automatización y análisis de datos para quienes emprenden por necesidad y no solo por oportunidad”, mencionan.
Es por ello que proponen cuatro acciones concretas: implementar subsidios y asistencia técnica para la adopción de herramientas de IA en empresas informales y pequeñas; desarrollar programas de capacitación en IA con metodologías adaptadas para mayores de 45 años; crear mesas de trabajo y fondos de capacitación en nuevas competencias para mujeres emprendedoras y establecer un sello de IA segura y privada para microemprendedores que ofrezca formación en manejo de datos.