JPMorgan se refirió este martes a las primeras medidas económicas anunciadas por el Gobierno de José Antonio Kast, así como analizar la compleja situación de las finanzas públicas que hereda desde la administración de Gabriel Boric.
En un informe enviado a clientes, el banco de inversión abordó la estrategia del "Plan de Reconstrucción Nacional", exponiendo que va por una reestructuración fiscal del lado de la oferta, compensada por una compresión del gasto y amortiguada por un estímulo de la demanda a corto plazo.
“La lógica es coherente y la secuencia política -enmarcar la agenda en una narrativa de reconstrucción- es astuta”, escribió el economista jefe para el Cono Sur de la entidad, Diego Pereira.
No obstante, advirtió que las cuentas fiscales son ajustadas, señalando que se introducen medidas de reducción de ingresos -como el recorte al impuesto corporativo, la eliminación gradual del impuesto sobre bienes inmuebles, exención de las ganancias de capital y exención temporal del IVA-, al mismo tiempo que prevé ahorros procedentes principalmente de recortes de gasto “cuyos detalles siguen siendo escasos”.
“El propio (Jorge) Quiroz reconoció que las reducciones fiscales deben proceder de forma gradual para mantener la credibilidad, enmarcando la estrategia como una en la que la inversión del sector privado debería adelantarse a las reducciones formales de las tasas si se quiere creer en el compromiso del Gobierno”, indicó.
Pereira también advirtió que “el drenaje fiscal del Mepco añade un riesgo exógeno importante que podría desplazar el gasto en reconstrucción”.
Cifras fiscales
El informe del banco de inversión también realizó una alerta acerca de la actual situación fiscal: “La tan alabada disciplina fiscal de Chile se está desmoronando”.
Expuso que por tercer año consecutivo el país no alcanzó su objetivo de saldo estructural, siendo por 2,5% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2025, calificándolo como “la peor desviación en las dos décadas de historia de este marco”.
A ello sumó que “resulta especialmente preocupante” porque se produjo sin que concurrieran los factores habituales que suelen provocar un mal desempeño, como la pandemia, caída de los precios de las materias primas, o crisis financiera externa.
“En cambio, el incumplimiento revela algo más insidioso: una sobreestimación crónica de los ingresos, una rigidez estructural del gasto y una regla fiscal que está perdiendo credibilidad”, indicó Pereira.