No sólo fue unánime la decisión de mantener de la tasa de interés de política monetaria en 4,5% en la reunión de la semana pasada por parte del Banco Central, sino que hubo acuerdo entre los consejeros respecto a que la única opción plausible era dejar las cosas como estaban. Así lo constató la minuta correspondiente a dicho encuentro publicada este miércoles.
Coherente con la percepción de que la estrategia delineada en el Informe de Política Monetaria (IPoM) de junio seguía vigente, todos coincidieron en que el escenario macroeconómico se desarrollaba en un contexto de elevada incertidumbre, destacando el resurgimiento de los riesgos asociados al conflicto en Medio Oriente.
Por lo mismo, el consenso primó en cuanto a que era necesario que la cautela continuara guiando el accionar del consejo del ente emisor.
El conjunto de antecedentes daba cuenta de mayores riesgos tanto en lo interno como en lo externo, con implicancias de corto y mediano plazo que debían ser evaluadas “cuidadosamente”.
El consejo, presidido por Rosanna Costa, además del vicepresidente Alberto Naudon, Claudio Soto y Kevin Cowan, reparó en que la evolución reciente del conflicto entre Estados Unidos e Irán no permitía afirmar con confianza que se estuviera transitando hacia una solución, lo que elevaba la probabilidad de ajustes no lineales en el precio del petróleo.
Por el lado de la Inteligencia Artificial, comenzaban a aparecer dudas respecto de la velocidad con que se materializarían los retornos asociados a las inversiones en curso, lo que no solo estaba afectando las valoraciones bursátiles, sino también indicadores de riesgo crediticio y de financiamiento corporativo. Se concluyó que, si bien no era evidente que se estuviera frente a un cambio de escenario, era necesario seguir evaluándolo por las implicancias que tenía para Chile.
A todo lo anterior, aunque en un contexto más limitado que en ocasiones previas, se sumaban los anuncios arancelarios por parte de Estados Unidos de América, lo que reavivaba un riesgo para el escenario global.
En lo interno, la inflación había sido algo mayor que lo previsto en junio, con una diferencia explicada por la parte no volátil. De todos modos, esto se producía después de un par de meses con registros en la dirección opuesta, en un contexto donde se seguía evaluando que la transmisión del shock de costos al resto de los precios era acorde con los patrones históricos. Además, las expectativas de inflación a dos años plazo seguían alineadas con la meta de 3%.
Respecto de la actividad y la demanda, su evolución reciente había sido más débil que la esperada en el IPoM. A lo sucedido en algunos sectores de oferta, en especial la minería, se había ido sumando el desempeño de algunos sectores de demanda. Particularmente, la inversión materializada estaba siendo inferior a la proyectada, especialmente en el sector energético e inmobiliario. Además, el consumo había reducido su dinamismo, comportamiento que era esperado dado el deterioro de sus fundamentos, entre ellos el mercado laboral, que permanecía débil.
En relación con la inversión, se asumía que era necesario entender qué elementos explicaban su debilidad más reciente, la que, a diferencia del consumo privado, sí era una sorpresa respecto del escenario del IPoM.
En este contexto, se mencionó el rol que podrían estar jugando las expectativas, en particular por los posibles impactos que tendría la aprobación del Proyecto de Ley de Reconstrucción que había presentado el gobierno. No podía descartarse que el comportamiento reciente de la inversión respondiera a una postergación de proyectos a la espera de poder utilizar las normas que contenía el citado Proyecto de Ley. Se hizo presente que este sería un tema relevante de seguir en los próximos meses.
Expectativas de las empresas
Coherente con la visión del consejo, la Encuesta de Determinantes y Expectativas de Precios (EDEP) mostró que las medianas de las expectativas de inflación de las empresas a 12 y 24 meses persistieron en 4%, y 3,5%, respectivamente, durante el segundo trimestre del año.
El sondeo, que indaga en las dinámicas de fijación de precios de las empresas y sus perspectivas económicas, mostró un escenario en que se eleva la percepción de alzas en los costos, junto con precios de venta que aumentan y se ubican sobre el nivel neutral.
Los niveles de venta se comportan de manera similar al trimestre móvil anterior, mientras que los márgenes de ganancia se siguen deteriorando, aunque de forma menos pronunciada.
En cuanto a la influencia de distintos factores sobre los precios de venta de los bienes y servicios ofrecidos por las empresas, la encuesta indicó que los costos, la disponibilidad de insumos y el tipo de cambio han aumentado su presión al alza en los precios en los últimos meses. Por otro lado, los niveles de ventas y márgenes de ganancias ejercen una leve presión sobre los precios en lo más reciente.
En el ámbito de las expectativas, se redujo levemente el porcentaje de empresas que espera un aumento en los costos de sus insumos, así como el de aquellas que esperan subir sus precios de venta en 12 meses más.