Un buen año tuvieron los fruteros chilenos en 2025. Sus exportaciones volvieron a romper récord y totalizaron ventas por US$ 8.630 millones, superando los 3 millones de toneladas de volumen.
Una noticia celebrada por el presidente de Frutas de Chile, Iván Marambio, quien además de destacar que es un gran salto desde los US$ 6.600 millones enviados al exterior en 2022 -año en que inició su período en el gremio-, también abre el apetito por una nueva meta: llegar a los US$ 10.000 millones en 2028.
“Estamos en el momento justo. Con la llegada del nuevo Gobierno se abre un momentum para hablar de futuro para catapultar un sector frutícola que es el segundo sector exportador más grande del país, después de la minería, y en el cual el Estado tiene la posibilidad, junto con el sector privado, de establecer una hoja de ruta”, explica el líder gremial.
Así, el camino planteado por la entidad gremial contempla seis ejes.
El primero, es el fortalecimiento del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) en términos de financiamiento y estructura, además de que el Presidente electo, José Antonio Kast, use una de sus 12 “balas de plata” (nombramiento directo de cargos adscritos a Alta Dirección Pública) en nombrar a su director nacional.

Iván Marambio, presidente de Frutas de Chile. Foto: Jonathan Duran
En segundo lugar, propone eliminar el arancel del 10% de Estados Unidos y reactivar el protocolo fitosanitario Systems Approach para la uva de mesa, que está a la espera de la decisión de los tribunales de justicia estadounidenses y con la expectativa de que se restablezca para la temporada 2027-2028.
Le siguen la profundización de la apertura y modernización de mercados, con el cierre del Acuerdo de Asociación Económica Integral (CEPA, por sus siglas en inglés) con India y la modernización de los acuerdos con Corea del Sur, Indonesia, Vietnam y Filipinas.
También, se propone volver a la promoción internacional de la fruticultura como parte de la marca país, que en los últimos años ha disminuido su presupuesto en cerca de 60%.
Otro eje es impulsar la inversión estratégica en agua y puertos, con proyectos de desalación y embalses, entre otros. Finalmente, la última medida es un marco laboral y migratorio especial para la agricultura de temporada, apuntando a que no se puede depender solo de la visa Mercosur y que la agricultura tenga un propio esquema de trabajo, como pasa en la minería y el transporte.
Una agenda ambiciosa, pero Marambio afirma que se puede lograr y que tendría retornos, ya que, de acuerdo a sus cálculos, la fruticultura multiplica en 4,2 veces cada dólar que llega a Chile por el impacto económico que tiene.
Además, apunta a que el sector chileno es el primero en exportación en el hemisferio sur y cuarto en el mundo.
“Tenemos que mantener esta posición y para eso necesitamos un Estado que cumpla con fortalecer la agricultura y la fruticultura por el bien de todos”, indica.
“Tenemos que mantener esta posición y para eso necesitamos un Estado que cumpla con fortalecer la agricultura y la fruticultura por el bien de todos”.
Prioridad en negociaciones arancelarias
Además de las medidas de la hoja de ruta, Marambio también considera prioritaria la relación con EEUU.
“Es fundamental que la diplomacia se haga al más alto nivel. En el sentido de que ojalá el mismo Presidente de la República sea el que lidere las conversaciones con la administración Trump para obtener un acuerdo respecto a los aranceles”, indica.
Acerca del estado de las negociaciones arancelarias, señala que la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei) ha hecho un “trabajo de primer nivel”, pero que se debe dar un impulso por parte del nuevo mandatario.
Agrega también la importancia de que exista desde el primer día del Gobierno un embajador en Washington.
De cara a las perspectivas para este año frente a la exportación de frutas, Marambio afirma que estima en los mismos términos que en 2025 y que debería mantener un ritmo de crecimiento leve.
“Si el clima lo permite, vamos a tener una temporada con volúmenes bastante altos y con retornos para Chile en los niveles que hemos visto”, dice.
Por frutas, proyecta un crecimiento más alto en los carozos, como las ciruelas que terminaron 2025 con ventas al exterior por US$ 287 millones, y los kiwis (US$ 308 millones). Una expansión más estable en el caso de las cerezas (US$ 3.379 millones), uvas (US$ 1.058 millones) y arándanos (US$ 499 millones).
Además, mientras que el destino que recibió la mayor cantidad de frutas chilenas fue el Lejano Oriente, la costa oeste de EEUU y Latinoamérica, este 2026 están trabajando para profundizar los vínculos con África, ya que presenta un gran potencial, agrega el dirigente.