Ha seguido el proceso electoral lo que, en el caso de la carrera presidencial, lo impulsa a hacer una reflexión interesante: “En un escenario en que (Jeannette) Jara no está en los debates donde van a estar los candidatos que van señeros, se puede producir que dentro de la derecha aumente la conflictividad o la competitividad”.
Y, enfocándose en la candidata de Chile Vamos Evelyn Matthei y el republicano José Antonio Kast, el decano de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo (UDD), Eugenio Guzmán, explica que “una de las cosas que podría explicar el ascenso de Kast versus el descenso de Matthei está relacionado, por un lado, conque estos meses el centro de la crítica siempre fue Matthei, con fuego amigo. Por otro lado, el desplome de Johannes Kaiser, pues gran parte de su votación se empezó a drenar hacia la campaña de Kast”.
Pero también aborda la carrera parlamentaria y los apoyos de la Democracia Cristiana (DC) a la aspirante oficialista a La Moneda, Jeannette Jara (PC); y de Amarillos y Demócratas a Matthei (UDI), cómo afectan los descuelgues y analiza el aumento de candidatos de la farándula.
-¿Cómo ve la carrera presidencial en general?
-No hemos visto cambios brutales. Me explico, algunas encuestas mostraron que cada semana subía uno, bajaba el otro, cuando la verdad es que los cambios fueron paulatinos; pero como estamos concentrados en el minuto a minuto aparecían sorpresas. Como que sean Kast y Jara los que lideren la presidencial, algo que no se esperaba hace unos meses. Ahora bien, lo que uno ve -aunque todavía no entramos en la etapa más intensa- , es que se van a generar escenarios distintos.
-¿Como cuáles?
-Por ejemplo, en un escenario en que Jara no está en los debates donde van a estar los otros candidatos o los que van señeros, se puede producir que dentro de la derecha aumente la conflictividad o la competitividad. El otro escenario es que gran parte de la artillería vaya dirigida a Jara, lo que tiene resultados distintos. En el primero genera dificultades para el candidato de derecha que pase a segunda vuelta, para lograr la adhesión del candidato que no pase; y, en el otro escenario, obviamente, es mucho más fácil de congeniar.
-En ese contexto, ¿hay posibilidad, a estas alturas, que no sea Kast, sino Matthei quien pase al balotaje?
-Bueno, en política pueden ocurrir eventos, pero tienen que ser eventos muy, muy potentes. Por lo tanto, a estas alturas veo más difícil que sea Matthei. En todo caso, todavía hay un número importante de indecisos y falta el despliegue de campaña.
-Si nos guiamos sólo por las encuestas, el ingreso de Juan Sutil al comando de Matthei no movió la brújula, ¿podría haber efectos?
-El efecto es cumplir con las expectativas, que tenían que ver con ordenar, disciplinar, conducir, el modo como se estaba llevando la campaña. En ese sentido es positivo y lo vamos a ver en el próximo mes y medio que queda para la campaña.
-A su juicio, ¿qué explicaría el ascenso de Kast y el estancamiento de Matthei?
-Una de las cosas que podría explicar el ascenso de Kast versus el descenso de Matthei está relacionado, por un lado, conque estos meses el centro de la crítica siempre fue Matthei, con fuego amigo. Por otro lado, el desplome de Kaiser, pues gran parte de su votación se empezó a drenar hacia la campaña de Kast. Bueno, en la presidencial de 2013, Matthei sacó 25% en primera vuelta; con 6 millones de electores que no participaron, da en torno al 14% que tiene hoy día, más o menos, analógicamente.
-Así las cosas, ¿quién es el adversario de Matthei de cara a la primera vuelta?
-Adversario, el que está al frente -porque con el que disputa una visión política es Jara-, pero el adversario con el que compite por los votos que son similares, obviamente escasos, es Kast.
-Entonces, ¿cómo debería ser la campaña de primera vuelta, en la oposición, para que quien pase a segunda vuelta reciba también los votos de los candidatos del sector que queden atrás?
-Mira, Gonzalo Müller hizo una analogía bien interesante: que hay electorados que operan bajo el eje izquierda-derecha. En ese eje hay gente muy de izquierda, que nunca votará por la derecha; versus un electorado de derecha que siempre va a votar derecha o ha votado derecha. Pero hay otro contingente importante de personas que más que todo quieren conectar su subjetividad a la oferta política. Votaron por Boric, pero también por Bachelet y por Piñera. Así se mueven. Por último, hay otro sector -eso es lo que ha planteado Müller- que es gente que tiene rabia contra todo lo que sea la autoridad y ahí caen probablemente electores de Parsi y otros más, también de Kast. En esta lógica de 3/3 se puede hablar de centro tradicional entre aquellos que votan izquierda o derecha indistintamente, hacia dónde se va a volcar ahora no se sabe.
-En ese escenario, ¿cuánto le sirve a Matthei el respaldo de Amarillos y Demócratas?
-Le sirve en la medida que su apoyo se traduzca en capacidad de movilizar a esos electores, no creo que sea mucho tampoco.
Parlamentarias: “El arrastre que genera el candidato presidencial, la fuerza que tenga, es muy importante para los candidatos al Congreso”
-¿Cómo ve la campaña parlamentaria, porque su suerte va muy ligada a cómo le vaya al candidato presidencial o no?
-De todas maneras, el arrastre que genera el candidato presidencial, la fuerza que tenga, es muy importante para los candidatos al Congreso, en general. Pero uno tiene la sospecha de que las divisiones de listas no favorecen mucho a los candidatos. La derecha tiene esta cosa de que cuando hay escasez de recursos políticos, como el voto, no tiende a generar mecanismos de cooperación. Lo hemos visto en el pasado. Pero cuando aparentemente sí tienen muchos votos, aparecen estos instintos hegemónicos que tampoco los llevan a negociar. Desde ese punto de vista, veo difícil que con lista dividida, el Congreso que reciba al nuevo presidente sea suficientemente sólido para que no se bloqueen muchas de las decisiones que quiera tomar.
-¿Puede haber un efecto de los descuelgues en la campaña de Matthei?
-Todos los candidatos, que sabiendo o no que van a ser inscritos, dan su apoyo a una lista distinta de la del partido, en este caso de Chile Vamos a republicanos, generan algún tipo de conflictividad que no sé si se compensa con su probabilidad de ser electo. Pero para Chile Vamos es un imperativo seguir adelante; si no tiene iniciativa o suficiente fuerza hacia la candidatura de Matthei, estará en una posición bastante debilitada para obtener una representación significativa en la primera vuelta que le permita tener espacio de negociación con Kast para el balotaje y para un eventual gobierno.
-¿Y las polémicas que han reflotado el tema del golpe de Estado son relevantes para Matthei?
-Creo que es un error incorporar un elemento en la agenda que no estaba en discusión y que solamente aleja a la candidata de su agenda original. Enreda y hace perder tiempo y energía. ¿Cuánto afectará a la candidata? Veo que poco, en el sentido de ganar o perder votos, porque ese 14% o 15%, más o menos, está fijo.
-¿Cuánto aporta a los partidos llevar en sus listas a gente de la farándula, más allá de lo electoral?
-Creo que no aporta. Lo mismo que uno se pregunta por qué se ponen tantos exconvencionales. Creo que se debe a la falta de candidatos no más, cuando se recurre a eso es porque hay falta de candidatos; también es el deterioro de la imagen de los partidos políticos y de la política en general. Eso responde a esas carencias y, por lo tanto, electoralmente podría ser una buena estrategia, pero no se va a traducir en mejor calidad de la política.
-¿Qué posibilidad tienen en la parlamentaria los partidos más pequeños como la DC, Demócratas y Amarillos que optaron por Jara o Matthei para sobrevivir?
-Sí aseguran un porcentaje de votación. Estos partidos necesitan un 5% de los votos a nivel nacional, por lo que mientras más candidatos tengan, aumenta la probabilidad de que lleguen a ese 5%. O sea, tener más candidatos ciertamente ayuda y este pragmatismo es el que hemos visto en la Democracia Cristiana. También es sintomático de una política que, hoy en día, es menos ideológica y más electoral, incluso oportunista.
-Ese también lo vemos en la centroderecha, con Demócratas y su apoyo a Matthei, ¿o no?
-En este caso, sin lugar a dudas hay un tema electoral, pero hay más de principios, en el sentido de que ellos se sienten más cercanos a Matthei. Tuvieron incomodidades durante el gobierno de Bachelet y se sintieron más incómodos con Boric o con Impronta al Frente Amplio.