Mientras el precio del petróleo sigue tomándose la agenda nacional e internacional, desde la industria aérea y portuaria ya comienzan a ver –y estimar– posibles efectos si es que el conflicto que hoy se vive en Medio Oriente, zona que hoy concentra cerca de un tercio de la producción mundial de crudo, no da tregua en el largo plazo.
No es para menos. Hoy Chile importa cerca del 95% del petróleo que consume y, en el caso del transporte aéreo, el combustible representa entre el 20% y 35% de los gastos operacionales de las aerolíneas. Al cierre de esta edición, pese a que registró una baja, el valor del barril Brent cotizó en US$ 96,77, un 0,3% más que hace una semana y un 34,5% más que el año pasado.
Alzas en los vuelos
Un actor que ya se anticipa a los efectos que esto podría provocar en la industria aérea es la agencia de viajes Cocha. Su head de branding & PR, Daiana Mediña, afirmó a DF que la inestabilidad que hoy se vive en el estrecho de Ormuz –sumado al “efecto divisa”, que considera la depreciación del peso chileno entre el 6% y 8% frente al dólar– ya comenzó a trasladarse a tarifas de pasajes y, a nivel global, “la industria proyecta alzas de entre 8% y 9% en los pasajes aéreos”.
Sobre los destinos que enfrentarán mayores alzas, afirmó que se trata de rutas de largo alcance, como Europa y Estados Unidos, en donde el combustible representa hasta un 40% a 42% de los costos operativos.

Foto: Bloomberg
En el caso de destinos masivos, como Miami, Mediña anticipa que desde Cocha han observado “una tendencia al alza progresiva más que un salto inmediato”, con “un incremento promedio de entre 10% y 15% (...) especialmente en fechas de mayor demanda, vuelos directos y compras de última hora”.
Sobre la posibilidad de un cese al fuego entre EEUU e Irán –como lo ordenó este lunes Donald Trump–, Mediña afirmó que podría traducirse en una moderación “del valor del crudo, lo que aliviaría la presión en la industria (...) Sin embargo, en términos de precios de pasajes, el efecto no es inmediato ni automático”. Por lo mismo, agregó, “más que ver una baja en los precios en el corto plazo, lo que podría ocurrir es una desaceleración en las alzas proyectadas”.
En cuanto a rutas, desde la Asociación Chilena de Líneas Aéreas (Achila) aseguraron que aún no tienen antecedentes de aerolíneas que operen directamente en Chile y que hayan tenido que modificar o redireccionar vuelos producto del conflicto.
A nivel internacional, sin embargo, el conflicto ya ha obligado a diversas aerolíneas extranjeras a realizar cambios. Un ejemplo es Air Canada. El gerente regional de la firma en Chile, Perú y Ecuador, Alfredo Babún, afirmó a DF que mantienen vuelos suspendidos a Tel Aviv (hasta fines de junio) y a Dubai (hasta fines de abril). “Es una cosa muy, muy incierta”, acotó. Sobre alzas en precios de pasajes, reveló que ya han tenido que realizar ajustes. En Sudamérica, “las tarifas ida y vuelta subieron US$ 50”.
Margen de costos
Aunque ya han manifestado su “preocupación”, desde el gremio Achila –que agrupa a firmas como Latam, SKY y JetSmart– son más cautos al referirse al tema. Consultados por DF sobre las recientes alzas en combustibles, señalaron que “más que una cifra puntual para Chile, este es un fenómeno global que impacta de manera transversal a toda la industria aérea”, tanto en el transporte de carga como de pasajeros, y que, por tanto, cualquier variación tiene efectos directos en la estructura de costos del sector. Eso sí, precisaron, el margen para absorber costos antes de traspasarlo al consumidor dependerá de diversos factores de cada aerolínea, “como su estructura de costos, eficiencia operacional y estrategias comerciales”.
El CEO de Latam Airlines, Roberto Alvo, por ejemplo, se mostró optimista frente a la situación durante la semana pasada y, a través de su cuenta de LinkedIn, declaró que desde la firma están preparados para enfrentar el contexto global y que el desafío “llega en el momento más sólido de nuestra historia”. El ejecutivo declaró que el grupo se encuentra en un contexto de demanda sólida y fortaleza financiera, y que eso los sitúa favorablemente ante el conflicto.
¿Y el transporte marítimo?
La Cámara Marítima y Portuaria de Chile (Camport) fue cautelosa y no entregó cifras concretas. Lo que sí afirmaron fue que las tarifas actuales “se mantienen por sobre los promedios históricos previos a estos eventos, con variaciones dependiendo de las rutas y condiciones específicas del mercado”. Y que, en este contexto, el desafío del sector apunta a mejorar la eficiencia en los puertos, “con alta disponibilidad operativa, idealmente sobre el 95%”. Esto, añadieron, “permite mitigar el impacto de estas disrupciones ocasionales y resguardar la competitividad de nuestro comercio exterior en un contexto global incierto”.
El ingeniero y académico de la UC experto en gestión portuaria, José Manuel Fernández, advirtió que “si todo sigue elevándose, esto presiona los precios internos, porque como Chile es una economía abierta, mayores costos de transporte y logística se van a transmitir a las importaciones (...) y finalmente pueden tener efecto en inflación”. Además, afirmó que el alza podría afectar la competitividad de la economía chilena, por su lejanía en el mapa global. “Esto de que seamos un país largo no nos favorece mucho en términos de las cadenas de distribución”.