Pesquera Camanchaca registró utilidades netas por más de US$ 15,5 millones en el primer trimestre, un aumento de 24% frente a igual período del ejercicio anterior, impulsado por una estrategia de venta de inventarios que logró mitigar los impactos climáticos y sanitarios que golpearon la producción. Los ingresos operacionales, en tanto, crecieron 10% a US$ 240 millones.
Pese a que la captura de peces pelágicos se contrajo a casi la mitad, el Ebitda se mantuvo estable en US$ 42 millones. De acuerdo a lo informado por la empresa, 72% de esta rentabilidad provino de la división Pesca, que logró neutralizar la caída de 29% en las capturas de jurel y de 49% en las de todos los pelágicos, a través de la comercialización de stocks y precios internacionales al alza, destacando el fuerte valor de la harina de pescado y el jurel congelado.
El gerente general de Camanchaca, Ricardo García, precisó que “este año la industria pesquera atraviesa una situación compleja por las condiciones más cálidas del océano, reduciendo la disponibilidad de pesca que se ha traducido en la mitad de lo que capturamos en estos primeros meses”. Pese a ello, el ejecutivo aclaró que “el recurso jurel se encuentra sano y el problema ha sido su disponibilidad y no su estado, y la historia muestra que debiese revertirse esta condición en un futuro próximo”.
Salmones y mejillones
En el negocio acuícola, los resultados fueron mixtos. Si bien las ventas físicas crecieron 16%, la división enfrentó una caída de 10% en el precio internacional del salmón Atlántico y un brote de la bacteria causante del Síndrome Rickettsial Salmonídeo (SRS) en dos de sus centros de cultivo. Esta emergencia sanitaria tuvo un impacto financiero de US$ 2,8 millones y obligó a adelantar cosechas con peces de menor peso al óptimo comercial.
“El inicio del año fue débil por brotes de SRS que empeoraron los indicadores productivos en dos centros de cultivo y porque los precios fueron más débiles de lo que pensábamos por la mayor oferta mundial. Proyectamos en esta división una recuperación en el segundo trimestre con aumentos de cosecha y de precios, pues la oferta debiese bajar a partir del tercer trimestre”.
Respecto al desempeño de su división de mejillones, Camanchaca duplicó los indicadores de rentabilidad, alcanzando un Ebitda de US$ 1,8 millones gracias a mayores volúmenes de comercialización y mejores precios de venta en los mercados internacionales.
Marco regulatorio
En materia de regulación de la industria pesquera, la empresa mantiene la atención sobre las reformas sectoriales impulsadas por el Ejecutivo.
En esa línea, García valoró el actual clima de diálogo normativo indicando que “en lo institucional, nos encontramos expectantes del resultado de las modificaciones legales y normativas que el actual Gobierno impulsa para un crecimiento sustentable y más eficiente de la industria, permitiendo así el desarrollo de las regiones del sur. Y porque no pareciera haber más hostigamiento sobre la pesca industrial”.