Durante el ejercicio 2025, Viña Santa Rita y sus filiales reportaron pérdidas por $ 5.871 millones, en contraste con la utilidad de $ 3.030 millones obtenida en 2024. El resultado se explica por una merma de $ 3.769 millones en el negocio en Chile y de $ 2.102 millones en Argentina.
Los ingresos consolidados alcanzaron $ 157.009 millones, una disminución de 1,6% respecto del año anterior. La firma atribuyó el desempeño a un menor dinamismo en los principales mercados y un escenario global complejo para la industria del vino, que enfrenta el nivel de consumo más bajo de las últimas seis décadas, cambios en los hábitos de compra y una competencia cada vez más intensa. El año, además, estuvo marcado por la incertidumbre asociada a la política arancelaria de Estados Unidos, que ha generado mayor cautela comercial a nivel global y menores niveles de inventario.
En el mercado local, la facturación bajó 5,3%, debido a una disminución de 2,6% en el precio promedio y de 2,8% en el volumen vendido. La industria registró una caída de 6,7% en volumen y 0,3% en valor, según datos de Nielsen que destacó Santa Rita.
Las exportaciones también registraron retrocesos producto de ajustes en los niveles de inventario en varios de los principales clientes de la viña. La facturación disminuyó en $ 2.888 millones, equivalente a una baja de 4,3% interanual, explicada por una reducción de 4,3% en el volumen vendido, con menores envíos a Latinoamérica, EEUU, Inglaterra, Japón, Alemania y China. Por su parte, la industria cayó 0,9% en volumen y 2,3% en valor, según Odepa.
En contraste, el negocio de turismo alcanzó resultados históricos, con un crecimiento de 19% en su facturación año contra año, mientras que la venta de graneles, uvas y otros productos aumentó 30% en 2025.