La salmonera de capitales noruegos Marine Harvest, atraviesa días difíciles. Esto, luego de que el pasado 5 de junio la Agencia de Fármacos y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por su sigla en inglés) suspendiera la entrada de Salmón Atlántico –tanto en frescos como en congelados- de la empresa, tras detectar el elemento cancerígeno cristal violeta, un químico antifúngico prohibido tanto en Chile como en EEUU por sus efectos nocivos. El veto es indefinido hasta que se esclarezca la investigación.
Con esto, la producción de Marine Harvest (MH) en Chile pierde momentáneamente a su principal cliente, porque el mercado de EEUU representa más de la mitad de sus envíos.
Hasta mayo de este año, según InfoTrade, Marine Harvest había exportado a EEUU 2.600 toneladas netas de salmón, lo que implicaría casi US$ 20 millones.
Otra parte menor de lo que se genera en Chile va dirigida al emergente mercado brasileño.
Medidas
A diferencia de lo sucedido tras el último episodio crítico que debió enfrentar la compañía tras la detección del virus ISA -al igual que el resto de la industria-, donde perdió cerca de US$ 400 millones, esta vez el problema pareciera no ser comparable. Al menos, por el momento, no se prevé que tenga que sacrificar la producción.
Por el contrario, la firma ha tomado dos caminos. El primero, redestinar sus envíos desde Chile hacia otros mercados alternativos, y el segundo es, derechamente, el atraso de sus cosechas.
Aunque todavía no concluyen los análisis para descubrir en qué etapa de la cadena de producción se contaminó la muestra, esta semana Sernapesca descartó la presencia de cristal violeta en la planta de MH ubicada en Puerto Montt.