También en el mundo minero se están preparando para lo que se anticipa será uno de los sistemas frontales más grandes de los últimos años. Así, de forma preventiva, el Servicio Nacional de Geología y Minas (Serngeomin) activó su Sistema de Comando de Incidentes a nivel nacional, un protocolo de gestión de crisis de alto estándar que operará hasta el próximo 21 de julio.
Según contó a DF el director nacional (s) del servicio, Mauricio Lorca, el protocolo moviliza de forma coordinada a todas las subdirecciones de Geología y Minería de la entidad, así como también a las direcciones regionales desde la Región de Atacama hasta la de Los Lagos.
En concrceto, el plan contempla tres pilares operativos: reuniones de coordinación diaria para evaluar la evolución del riesgo; el despliegue inmediato en terreno de nuestros geólogos de la Unidad de Emergencia para evaluar la susceptibilidad del suelo ante remociones en masa; monitoreo 24/7 de la estabilidad física de los depósitos de relave del país.
"La mayor preocupación técnica se sitúa en la zona central y centro sur, particularmente las regiones de Coquimbo, Valparaíso y O'Higgins", indicó Lorca y comentó que en dichas zonas confluyen "dos factores complejos". El primero, "una alta densidad de operaciones de mediana y pequeña minería que operan con menor infraestructura de contención hidráulica y que son más vulnerables a lluvias intensas en corto periodo de tiempo". El segundo, "la presencia de grandes operaciones mineras emplazadas en alta cordillera".
"En los sectores cordilleranos de la zona central, el pronóstico de precipitaciones líquidas representa un riesgo físico considerable, ya que el agua acelera la saturación de laderas escarpadas, lo que propicia el arrastre de material e inestabilidades de taludes en zonas precordilleranas, como es el caso de la Región Metropolitana de Santiago", explicó.
Cuatro riesgos críticos para la minería
Consultado por cuáles son los mayores riesgos a los que se enfrenta el sector minero de cara a la contingencia, Lorca respondió que se trata de "cuatro riesgos críticos que monitoreamos con máxima prioridad".
"El primero y más sensible para la seguridad pública es la estabilidad de los depósitos de relaves. La acumulación inusual de agua de lluvia sobre los muros de contención o también la saturación de sistemas de drenaje de estas estructuras exige un control milimétrico para evitar desbordes o fallas estructurales", advirtió en primer lugar.
El segundo riesgo "son las remociones en masa o aluviones en zonas de alta pendiente, los cuales pueden interrumpir la conectividad vial y aislar campamentos mineros cordilleranos o dañar severamente la infraestructura de procesos". El tercero es el "anegamiento de labores e inestabilidad de taludes, especialmente minería a rajo abierto por la erosión de sus paredes y minería subterránea por la sobrecarga que las infiltraciones severas imponen a los sistemas de bombeo de agua".
Y, por último, Lorca mencionó el riesgo para la seguridad del personal en el tránsito terrestre, "ya que hay un peligro de desprendimiento de rocas y desplazamiento en las rutas de acceso cordilleranas que conectan las faenas con los centros urbanos", dijo.
Medidas preventivas
Respecto de las medidas que deberían tomar las mineras antes de la llegada del sistema frontal, el director de Sernageomin indicó que la entidad ha sido "muy clara con las compañías mineras respecto a las medidas preventivas que son obligatorias y exigibles para resguardar la seguridad de las instalaciones y la vida de las personas".
En ese sentido, enumeró que las empresas deben: verificar y limpiar "de manera urgente" todos sus canales de desvío hidráulico y sistemas de evacuación de aguas lluvias, mientras que, en materia de relaves, se debe mantener un control riguroso de la revancha hidráulica o borde libre, que es la distancia de seguridad entre el nivel del agua y el coronamiento del muro y poder asegurar el óptimo funcionamiento de las bombas de decantación.
Por otro lado, las empresas deben "restringir al máximo los tránsitos vehiculares no esenciales por rutas cordilleranas durante el peak de precipitaciones, suspender tareas de perforación o carguío en laderas inestables y resguardar tempranamente al personal en zonas seguras", enfatizó Lorca y agregó que también se requiere que mantengan una comunicación e integración total con los equipos regionales tanto del servicio como de Senapred.
"La detección temprana de cualquier anomalía física en un depósito de relaves o talud debe ser informado de inmediato a través de nuestros canales formales del sistema de comando de incidentes para actuar de manera conjunta y preventiva", subrayó el director en conversación con este medio.