Por Miguel Bermeo T.
“Fue una muy buena inversión. Muy grata, las relaciones, el trabajo juntos, las visiones”, es el análisis que hace Alfonso Swett Saavedra, respecto de su paso por Tresmontes Lucchetti, al que ingresaron con su firma e inversiones Costanera en abril 2011 y que tuvo su fin hace un par de semanas, cuando la firma fue comprada por la colombiana Nutresa.
El grupo, a través de Costanera S.A.C.I. e Inversiones Costanera percibió casi US$ 88 millones por la venta, aunque con una utilidad bruta total de unos
US$ 30,1 millones ($ 15.112,2 millones).
Respecto del uso de los fondos, Swett cuenta que “vamos a invertir, siempre que haya un buen negocio”. Además, cuenta que “las compañías que tenemos están muy sanas, no necesitan más platas”.
El patriarca del grupo explica que “cuesta mucho invertir, porque las oportunidades son difíciles de encontrar o emprender de cero algo demora mucho tiempo”.
En todo caso, asegura que “es muy difícil sacar un papel del escritorio para hacer una inversión. Las inversiones llegan, siempre estamos estudiando cosas”, aseguró.
La venta de Tresmontes
Los US$ 758 millones (US$ 636 millones tras el descuento de la deuda financiera neta) que pagó Nutresa por Tresmontes Lucchetti, dejó en el camino a varias compañías interesadas como CCU y Andina. Conocedores del proceso indicaron que el precio pagado (12 veces el Ebitda de la empresa de Pedro Ibáñez) fue clave para que los colombianos se hayan quedado con el deal, pues CCU ofreció sólo 10 veces el Ebitda de la firma vendida, y al igual que todas las otras compañías que quedaron en el camino, presentaron una oferta no vinculante. Los cafeteros fueron más agresivos y lanzaron una propuesta vinculante.
Uno de los factores que gatilló la rápida jugada de Nutresa, fue que ésta sabía del interés de la peruana Alicorp por entrar a la puja, hecho que era visto como un riesgo competitivo muy grande.