Por Joe Leahy en São Paulo y Alan Beattie en Washington
Brasil propondrá a la Organización Mundial de Comercio (OMC) varias medidas que le permitan a los países actuar contra socios comerciales que devalúen sus monedas por motivos de competencia.
La oficina brasileña en Ginebra trabaja en el plan, que marcaría una escalada en lo que la principal economía latinoamericana ha denominado la “guerra de divisas” y lo que considera el uso de políticas monetarias laxas por emisores de divisas de reserva, como EEUU, para impulsar sus exportaciones.
“El tema ya está maduro como para discutirlo ahora”, indicó Fernando Pimentel, ministro de Desarrollo, al diario brasileño O Estado de S. Paulo. “Todos los países enfrentan el mismo problema de la devaluación del dólar”.
Actualmente Brasil transita su propio camino para lidiar con la crisis económica global. El mes pasado redujo sus tasas de interés en 50 puntos base a 12 puntos porcentuales, a pesar de una persistente alta inflación, y argumentó que la caída económica global impulsó el recorte.
Con esta acción se diferenció frente a otros mercados emergentes, la mayoría de los cuales decidió suspender por ahora las acciones hasta que esté más claro el panorama económico global.
Brasil también propuso un esfuerzo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) para rescatar a la eurozona, aunque la mayoría de los comentaristas cree que se trata más de un intento para elevar el perfil del país a nivel internacional que de enfrentar seriamente los problemas de Europa.
Lo mismo podría decirse de las propuestas brasileñas para reformar algunas normativas de la OMC. Antes ya hubo sugerencias para debatir tasas cambiarias controvertidas en la OMC, pero su normativa vigente al respecto es imprecisa y la probabilidad de negociar nuevas reglas es cercana a cero.
Las bases de la OMC, fijadas en su tratado fundacional de 1947, señalan que sus miembros “no deben, mediante acciones cambiarias, obstaculizar las disposiciones del presente acuerdo”. Sin embargo, dicha normativa, escrita al momento del sistema global de tasas cambiarias fijas de Bretton Woods, sería extremadamente dura de aplicar en la actualidad, debido a la gran incertidumbre en relación al valor real de las divisas.
Algunos legisladores estadounidenses han sugerido incluir cálculos sobre la manipulación de divisas en “cuotas compensatorias” que Washington y otros países imponen a importaciones que ellos estiman sean subsidiadas con dinero público, aunque muchos especialistas creen que una medida de este tipo podría ser cuestionada ante la OMC.
Brasil tomó una serie de medidas para proteger su industria frente a importaciones baratas tras la apreciación de su moneda, el real, que alcanzó el mayor valor en 12 años frente al dólar en julio y se ha apreciado más de 36% desde comienzos de 2009.