Están creciendo los llamados en Estados Unidos para que el país utilice los acuerdos comerciales para resguardarse de la manipulación cambiaria.
Hace unos días, Fred Bergsten, director emérito del Instituto Peterson de Economía Internacional, pidió a la administración del presidente Barack Obama que incluya disposiciones que eviten la manipulación en las negociaciones de la Asociación Trasatlántica de Inversión y Comercio (TTIP, su sigla en inglés) y del Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP), donde participa Chile.
EEUU debería esforzarse por incluir “mecanismos en sus acuerdos comerciales bilaterales o regionales… que suspendan los beneficios del acuerdo a los países que sean sorprendidos manipulando sus monedas”, dijo Bergsten en un discurso dentro del Instituto, destacando que el TPP cuenta con “muchos ex y actuales manipuladores”.
Además de EEUU, los países que participan en las negociaciones del TPP son Chile, Canadá, México, Perú, Australia, Nueva Zelandia, Singapur, Malasia, Vietnam y Brunei.
Si bien el director reconoció que sus pretensiones y recomendaciones pueden sonar “quijotescas”, Bergsten argumentó que la administración “no va a poder seguir evitando este tema por mucho tiempo más”, especialmente a la luz de su deseo de aprobar las dos iniciativas comerciales y renovar la Autoridad de Promoción del Comercio (TPA, su sigla en inglés).
Junto con los esfuerzos que están realizando los miembros del Congreso para lograr incluir capítulos relevantes en torno a esta materia, tanto en los acuerdos vigentes como en los futuros y así atacar el problema de manera anticipada, Bergsten aseguró que también es necesario que se unan los sindicatos, los fabricantes de automóviles y otros para lograr convencer a la administración de que implemente disposiciones cambiarias en las negociaciones en curso del TPP.
El gobierno asegura que sigue evaluando si estas disposiciones serían necesarias en los acuerdos del TPP, aunque se cree que existe una nueva voluntad en la administración en vista de la posible inclusión de Japón en los tratados.
Si la tercera mayor economía del mundo ingresa a las negociaciones, ésta sentaría las bases para un acuerdo final que cubriría cerca del 40% del Producto Interno Bruto mundial.
En contra de China
Bergsten ha sido particularmente crítico de las autoridades chinas, a las que acusa de mantener el yuan artificialmente bajo.
Un estudio realizado por él a fines de 2012 concluyó que los principales socios comerciales de EEUU, y en especial China, son los responsables directos de aumentar el déficit comercial del país en entre US$ 200 mil millones y
US$ 500 mil millones anuales y le ha costado a la mayor economía mundial entre la pérdida de entre 1 millón y 5 millones de empleos.