Por Robert Wright
, Nueva York
En los lanzamientos de nuevos vehículos la semana pasada, antes del New York International Auto Show, las automotrices mostraron imágenes detalladas de los motores de sus vehículos en pantallas de proyección mientras ingenieros explicaban sus ventajas sobre sus predecesores.
Pero, para la mayoría, el objetivo de estas presentaciones no era destacar el alto poder del motor. En cambio, muchos incluyeron diagramas que mostraban cómo la asistencia eléctrica, aumento del desempeño o nuevas técnicas de inyección de combustible entregarían la misma o mayor fuerza que antes con un menor consumo de combustible.
Las mejoras permitieron a las automotrices reducir los motores, que antes eran de ocho o seis cilindros, a cuatro. Ford, por ejemplo, está planificando un motor para su modelo Fiesta que tendrá sólo tres cilindros.
El enfoque en la eficiencia del motor refleja cómo el consumo de combustible se ha convertido en una prioridad para los consumidores estadounidenses a medida que los precios de la gasolina se mantienen cerca de los máximos históricos de
US$ 4 por galón alcanzados en 2008 y 2011.
Eso también refleja la presión sobre las automotrices para cumplir las duras reglas de la Economía de Combustible Promedio Corporativas (CAFE, su sigla en inglés) del gobierno federal de Estados Unidos, que buscan mejorar el consumo promedio de combustible en Estados Unidos desde 27,5 mpg (millas por galón) a 54,5 mpg en 2025.
Mientras la buena disposición de los gobiernos europeos para gravar a los combustibles hace mucho tiempo hizo que las automotrices produjeran autos pequeños mejores y adoptaran medias de ahorro de combustible como motores diesel, las nuevas reglas de Estados Unidos buscan mejorar la eficiencia de combustible sin subir los precios de la gasolina a lo que, en Estados Unidos, sería niveles políticamente inaceptables.
La búsqueda de eficiencia de combustible se ha ampliado más allá de la tecnología de los vehículos eléctricos cuyo desarrollo subsidió el gobierno estadounidense en su rescate a la industria automotriz en 2009.
Mary Barra, vicepresidenta para desarrollo de productos de General Motors, la mayor automotriz de Estados Unidos por ventas, dijo que su compañía está enfocándose en reducir el peso de los vehículos, en mejorar su aerodinámica y en las tecnologías de motor.
Aunque ella cree que la “electrificación” continuará jugando un rol clave, es probable que eso siga correspondiendo a la energía eléctrica trabajando para asistir a un motor convencional o a través de tecnología híbrida, donde la energía eléctrica guardada asiste a la aceleración del vehículo, en lugar de hacerlo a través de energía eléctrica independiente.
“Creo que aún hay mucha eficiencia que puede salir de la combustión interna del motor”, acotó.
Los esfuerzos ya están comenzando a alimentar un mejorado consumo de combustible promedio para los nuevos autos.
De acuerdo con la Universidad de Michigan, el promedio publicitado para la economía del combustible para nuevos autos vendidos en Estados Unidos en febrero fue de 24,5 mpg, un 18% mejor que la cifra de octubre de 2007, cuando comenzó el monitoreo. Las cifras de Michigan utilizan normas ligeramente diferentes de los utilizados para el cálculo de la reglas CAFE.
Aumentar los cambios
Para los fabricantes, el desafío sigue siendo cómo mejorar el consumo del combustible mientras siguen produciendo vehículos a un precio y estándar que los consumidores acepten. Por esa razón, la mayor parte de los fabricantes de automóviles está enfocada en aumentar los cambios.
Muchos de los autos que se exhibieron en Nueva York la semana pasada contaban con sensores que cierran las rejillas frontales del auto cuando anda a altas velocidades, reduciendo la resistencia al aire. Los autos nuevos además presentaron tecnología de encendido y apagado automático que apaga el motor cuando el vehículo está detenido. Los motores también cuentan con turbocompresores que envían más combustible y aire en los pistones con cada ciclo del motor.
Kevin Layden, director de tecnologías de movilidad sustentable de Ford, dijo que “todo el portafolio de tecnologías” debe ser “ interrogado” para saber cuáles son apropiadas para un determinado vehículo.
“La verdadera meta es que no vayamos a degradar la utilidad al consumidor más allá de lo que ellos puedan soportar”, dijo.
Mientras tanto, el desafío para la mayoría de las tecnologías que dependen de baterías sigue siendo que, incluso después de los recientes avances, las baterías de autos son caras y pesadas por la energía que suministran.