Apple se comprometió a comprar US$ 30 mil millones en chips fabricados en Estados Unidos a Broadcom, mientras el fabricante del iPhone continúa cortejando a la administración de Donald Trump con promesas para fortalecer la industria estadounidense de semiconductores.
El acuerdo, con una duración de cinco años, representa el mayor compromiso de gasto individual hasta ahora dentro de la promesa de Apple de invertir US$ 600 mil millones en Estados Unidos durante la presidencia de Donald Trump. La compañía realizó ese compromiso el año pasado para evitar la imposición de aranceles a sus productos.
Desde hace años, Broadcom suministra a Apple los chips y componentes de radiofrecuencia, Bluetooth y conectividad WiFi que permiten que los iPhone, iPad, MacBook y otros dispositivos se conecten a internet y a las redes de operadores móviles.
Apple señaló que espera que este acuerdo de US$ 30 mil millones permita fabricar 15 mil millones de chips en Estados Unidos. Ambas compañías informaron que el contrato respaldará una inversión de US$ 1.500 millones en la planta de fabricación de Broadcom ubicada en Fort Collins, Colorado.
El director ejecutivo de Apple, Tim Cook, afirmó el miércoles que estaba "agradecido con el presidente y su administración por apoyar proyectos importantes como este".
Temores ante aranceles
El gigante de los teléfonos inteligentes ha trabajado intensamente para evitar enfrentamientos con Trump, después de que el mandatario amenazara brevemente, en mayo de 2025, con aplicar aranceles de 25% a los iPhone si Apple no trasladaba su producción desde proveedores en Asia hacia Estados Unidos. La empresa ya había realizado una promesa similar de invertir US$ 350 mil millones durante el primer mandato de Trump.
En lugar de emprender un traslado masivo de su compleja cadena de suministro global fuera de Asia, Apple ha concentrado sus esfuerzos en los chips —uno de los componentes de mayor valor de sus dispositivos— reforzando la idea de construir una "cadena de suministro integral de silicio" (end-to-end silicon supply chain) en Estados Unidos.
Esto se ha traducido principalmente en compromisos para comprar más productos a diversas compañías de semiconductores, entre ellas TSMC en Arizona, Texas Instruments en Texas y GlobalFoundries en el estado de Nueva York, respaldando así las inversiones que estas empresas realizan en sus instalaciones de fabricación.
Apple ha entregado pocos detalles sobre cuánto representa realmente el gasto adicional en Estados Unidos dentro de su promesa de US$ 600 mil millones, en comparación con lo que habría invertido de todas maneras como parte de sus operaciones normales. La empresa ha mencionado como ejemplos de esos compromisos inversiones en investigación y desarrollo, contratación directa de personal y compras a proveedores que ya cuentan con proyectos de inversión en el país.
Extensión de contrato
El anuncio más reciente se produce después de que Broadcom informara el lunes que extendió su contrato como proveedor de Apple hasta 2031. El acuerdo también contempla el desarrollo y suministro de una serie de chips personalizados destinados a futuros productos de Apple.
El grupo, valorado en US$ 1,8 billones (millones de millones), es conocido principalmente como diseñador de chips y desarrollador de software. Entre otros proyectos, colabora en el diseño de chips para centros de datos de inteligencia artificial junto a empresas como Google y OpenAI. Sin embargo, también opera plantas de fabricación de semiconductores en Estados Unidos, incluida la instalación de Fort Collins, que anteriormente pertenecía a Hewlett-Packard.
La estrategia de Apple de diseñar cada vez más chips propios había generado preocupación entre los inversionistas respecto de una posible reducción gradual del papel de Broadcom dentro de la cadena de suministro de la compañía.
Algo similar ocurrió con Qualcomm. Apple ha ido eliminando progresivamente los módems 5G de ese proveedor de sus dispositivos para reemplazarlos por sus propios chips módem de la serie C.