Las autoridades de Nueva York y Nueva Jersey iniciaron una investigación sobre las prácticas de venta de entradas de la FIFA para el Mundial de Fútbol, que dará comienzo en Norteamérica en poco más de dos semanas.
Los fiscales generales de ambos estados anunciaron este miércoles, en un comunicado conjunto, que habían enviado citaciones al organismo rector mundial de este deporte solicitando información sobre sus prácticas, tras informes que indicaban que la venta de entradas podría haber contribuido a un "aumento vertiginoso de los precios" y después de quejas de que los aficionados podrían haber sido engañados sobre la ubicación de los asientos que estaban comprando.
La investigación se centra en las prácticas de venta de entradas para los ocho partidos del Mundial que se disputarán en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, sede del Mundial en la ciudad de Nueva York, incluida la final del 19 de julio.
"La FIFA ha convertido la compra de entradas para el Mundial en una auténtica odisea, plagada de confusión, escasez artificial y precios desorbitados, todo ello a costa de los consumidores y de los trabajadores de Nueva Jersey", declaró Jennifer Davenport, fiscal general del estado.
"Nadie debería ser manipulado para pagar precios desorbitados por las entradas, y los aficionados deberían poder confiar en que las entradas que compren serán las que reciban", añadió Letitia James, la homóloga de Davenport en Nueva York.
Precios dinámicos y asientos reubicados
La FIFA recibió críticas constantes por parte de los aficionados debido al precio de las entradas para el Mundial de este año. Gran parte del descontento se debe a su decisión de utilizar la venta dinámica de entradas, una estrategia empleada por las empresas de conciertos para ajustar los precios según la demanda.
La preocupación por el precio de las entradas se extendió desde los aficionados hasta las autoridades estatales estadounidenses, lo que aumenta la presión sobre el organismo rector antes del torneo.
El fiscal general de California, Rob Bonta, expresó su preocupación a principios de este mes por las "prácticas de venta de entradas potencialmente engañosas" para la Copa del Mundo, solicitando en una carta a la FIFA información sobre la venta de entradas para los partidos en el estado, incluyendo la forma en que se presentaban las categorías de asientos a los aficionados antes de la compra.
"Los californianos deben poder confiar en que los asientos que compren se corresponden con lo prometido durante el proceso de venta. Esperamos recibir la información solicitada por la FIFA como parte de nuestra revisión en curso", declaró Bonta en aquel momento.
De igual manera, Nueva York y Nueva Jersey están investigando denuncias de aficionados que afirman haber sido engañados sobre la ubicación de las entradas que compraron. Los fiscales generales indicaron que la venta inicial de entradas de la FIFA para los partidos se dividió en cuatro zonas, pero la organización creó nuevas zonas después de que ya se habían vendido muchas entradas.
Estas "categorías delanteras cuestan significativamente más" y los informes indicaban que los aficionados que compraron entradas antes de que se crearan las nuevas zonas "fueron excluidos de esos asientos y se les asignaron asientos menos deseables".
Davenport y James también dijeron que investigarían por qué los precios de las entradas para los partidos habían "superado con creces" el costo de cualquier torneo anterior.
"Según informes de prensa, entre octubre de 2025 y abril de 2026, la FIFA aumentó el precio de las entradas para más de 90 de los 104 partidos de la Copa del Mundo, con un incremento promedio del 34% en los precios de las tres categorías principales de entradas", dijeron Davenport y James.
La defensa de la FIFA
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien dirige la organización desde 2016, defendió el precio de las entradas para los partidos, alegando la enorme demanda.
La FIFA cobra una comisión del 15% tanto al comprador como al vendedor por cada transacción completada en su plataforma.
La organización prevé generar US$ 13.000 millones en ingresos durante el ciclo de cuatro años que culmina con la Copa del Mundo, frente a los US$ 7.600 millones del período anterior, que incluyó el torneo de 2022 en Qatar. Este año, proyecta ingresos por servicios de hospitalidad y venta de entradas superiores a los US$ 3.000 millones.
La FIFA no respondió de inmediato a la solicitud de comentarios.