El presidente del comité de presupuesto de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Paul Ryan, reveló ayer una propuesta revisada de recortes de impuestos y gastos para eliminar el déficit en una década, a través de la reducción de US$ 4,6 billones (millones de millones) en gastos federales, en una nueva fase de las negociaciones fiscales con el presidente Barack Obama.
El presupuesto para el año fiscal 2014 recortaría Medicaid, los vales de comida, becas de estudio y otros programas, al tiempo que libra de rebajas al Departamento de Defensa y reduce los impuestos a los ingresos de los individuos y empresas. El resultado, según su estimación, sería la reducción del déficit, que caería más de 80% en sólo dos años, y desaparecería para 2023.
Ryan, un republicano de Wisconsin que fue candidato a la vicepresidencia en 2012, dijo que el plan equivale a restringir los aumentos anuales del gasto a 3,4%, desde lo que de otro modo sería 5%.
Este presupuesto “termina el compincheo, elimina el desperdicio, el fraude y el abuso y lleva de vuelta al gobierno federal a su esfera apropiada de actividad”, aseguró Ryan.
El proyecto le daría a los republicanos el derecho a alardear que ellos han confeccionado un plan de presupuesto equilibrado, aunque se basa en suposiciones fantasiosas, como la derogación de la reforma a la salud impulsada por el mandatario y aprobada en 2010. De hecho, un pedazo significativo de los ahorros sugeridos por Ryan -cerca de US$ 1,8 billón- proviene de la poco probable revocación de dicha reforma.
Rechazo oficialista
Como era de esperar, los demócratas se opusieron fuertemente a la iniciativa conservadora. El líder de la mayoría del Senado, Harry Reid, planteó que el plan traería nuevos recortes tributarios para los más ricos y golpearía a la clase media con mayores impuestos, al mismo tiempo que reduciría servicios gubernamentales esenciales como las inspecciones de alimentos y el cumplimiento de la ley, y debilitaría a Medicare.
Este presupuesto “depende de una contabilidad que es creativa en el mejor de los casos y fraudulenta en el peor de ellos”, agregó Reid.
Probablemente el plan conservador será aprobado por la Cámara -controlada por los republicanos- este mes.
Sin embargo, el proyecto -muy similar a iniciativas previas esbozadas por Ryan- recibirá la reacción opuesta en el Senado, donde por mucho tiempo la mayoría demócrata se ha quejado de que sus propuestas toman mucho de los más vulnerables y pide muy poco de los más acaudalados.
Se espera que hoy los demócratas presenten su contraoferta presupuestaria que busca recortar US$ 1,85 billón del déficit federal en una década, a través de una combinación pareja de reducciones en el gasto y aumentos en la carga tributaria de los más adinerados.