El 9 de enero, los actores vinculados al negocio de tarjetas de crédito en EEUU vivieron una jornada de pérdidas bursátiles. Entidades como Capital One, Citigroup, American Express, Visa y Mastercard, experimentaron caídas de hasta dos dígitos.
¿El motivo? El anuncio del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien propuso establecer un tope de 10% a la tasa de interés máxima que cobran las tarjetas de crédito, en un entorno donde las tasas promedio de interés superan el 20%, para aliviar la carga crediticia de los estadounidenses.
La medida generó controversias, ya que el Mandatario no contaría con un plan legislativo claro para aprobar la nueva regulación. Por ejemplo, la propuesta cuenta con la negativa del presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, por lo que tendría dificultades para avanzar en el Congreso.
Menor acceso
Una de las dinámicas claves del sector bancario estadounidense es la ganancia que el emisor obtiene al cobrar intereses a sus clientes por el uso de un plástico. Bajo esa tesis, limitar a sólo un 10% el interés del crédito no sería rentable para la industria.
El operador de renta variable de Vector Capital, Jorge Tolosa, sostuvo que, de aprobarse la idea de Trump, los bancos endurecerían considerablemente la accesibilidad al crédito, ya que significaría menores ingresos potenciales por bajas recaudaciones.
En esa línea, agregó que el efecto directo se verá en las personas, ya que “no todas tendrían acceso a una tarjeta de crédito, por los perfiles de riesgo”.
Según Tolosa, las personas con un perfil de mayor riesgo serían el primer segmento en verse afectado por la medida, lo que posteriormente llevaría a un escenario de menor consumo como país.
Asimismo, el CEO de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, calificó la propuesta de Trump como un “desastre económico”, y que en el peor de los casos, “produciría una reducción drástica del negocio de tarjetas de crédito para el 80% de los estadounidenses.”
¿Qué ocurre hoy?
El head of research de XTB Latam, Ignacio Mieres, aseguró que el mercado permanece en un “punto muerto” y no se puede pronosticar si esta administración avanzará con la propuesta.
Además, indicó que aún no hay señales de que los grandes emisores hayan adoptado el tope de 10% y tampoco existe una sugerencia concreta para convertir la propuesta en ley.
Mieres explicó que la propuesta de Trump implicaría un recorte administrativo de hasta la mitad en el precio del crédito, en un segmento que genera alrededor de
US$ 160.000 millones anuales en ingresos por intereses.
“La deuda total de tarjetas de crédito en EEUU ya supera los US$ 1,3 billones, mientras que la proporción de préstamos en mora continúa aumentando”, agregó.
A nivel bursátil, los principales actores del negocio aún resienten el anuncio a la espera de nuevas definiciones.
Hasta este viernes, en la Bolsa de Nueva York se observa que Capital One registra una caída de casi 19% respecto de su valor al 9 de enero. En el mismo periodo, Citigroup bajó 5%; American Express disminuyó 10,24%; Visa retrocedió cerca de 10% y Mastercard descendió 9,2%.